Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2003/12/18 00:00

Cómo invertir su dinero en 2003

Las acciones colombianas y los dólares fueron las inversiones más rentables en 2002. Para el año que comienza, en cambio, los expertos aconsejan invertir un poco más en renta fija y en pesos.

El año pasado fue bastante bueno en materia de inversiones. Le fue bien a casi todo el mundo, empezando por aquellos que le apostaron a la Bolsa de Colombia, quienes fueron los que más ganaron. En 2002 los precios de las acciones subieron 57 por ciento en promedio, un repunte espectacular que no se veía hace mucho tiempo.

El segundo lugar en rentabilidad fue para quienes invirtieron en renta fija en dólares. Por ejemplo, los bonos de deuda externa del gobierno colombiano (yankees) tuvieron un rendimiento, en pesos, de 41,7 por ciento. Buena parte de esta ganancia se debió a la devaluación, pues el año pasado la tasa de cambio pasó de 2.291 pesos por dólar el primero de enero a 2.864 pesos por dólar el 31 de diciembre, acumulando una variación de 25 por ciento.

Esto también hizo que otros instrumentos de renta fija en el exterior, como las cuentas de ahorro o los CDT, a pesar de que ofrecieron unas tasas muy bajas en dólares, fueron rentables desde el punto de vista del inversionista colombiano, que se ganó la devaluación. Así, quien hubiera invertido 10 millones de pesos para comprar un CDT en dólares a un año se habría ganado 2.800.000 pesos. Cerca de dos millones y medio corresponden a la devaluación y el resto es el rendimiento del título como tal.

El que hubiera invertido esos mismos 10 millones de pesos en finca raíz en Colombia habría ganado 2.200.000 pesos de acuerdo con datos de Fedelonjas. Esta ganancia incluye tanto la valorización de los inmuebles, que fue de 14 por ciento en promedio, como los ingresos por su arrendamiento.

En cambio el inversionista conservador que hubiera comprado un CDT en pesos el primero de enero del año pasado, y lo hubiera renovado cada tres meses, habría acumulado el 31 de diciembre una rentabilidad de 9,5 por ciento. Apenas por encima de la inflación, que se acercó al 7 por ciento en 2002. Habría ganado poco pero le habría ido mejor que al inversionista arriesgado que optó por las acciones en Estados Unidos. El año pasado la bolsa en ese país, al igual que en otras naciones desarrolladas, se desplomó por tercer año consecutivo. Ni siquiera la devaluación del peso habría bastado para compensar la caída en el precio de las acciones del mercado estadounidense, que se desinfló por cuenta de los escándalos contables en Enron y WorldCom, entre otras empresas.

Lo interesante en todo caso es que, salvo las acciones internacionales, las demás opciones de inversión tuvieron un buen desempeño. De hecho, como el primer consejo de los expertos es no meter todos los huevos en la misma canasta, lo lógico es que el inversionista hubiera repartido su dinero en varias cosas. Si hubiera seguido el portafolio recomendado por SEMANA, a partir de una encuesta entre comisionistas de bolsa, habría obtenido un rendimiento de 22,4 por ciento por el dinero invertido en 2002 (ver gráfica). No está nada mal si se tiene en cuenta que estuvo más de 15 puntos por encima de la inflación.

Viene la calma

La mala noticia, sin embargo, es que este desempeño financiero difícilmente se podrá repetir en adelante. A partir de 2003 el panorama para las inversiones se vislumbra muy diferente de lo que se vio en los últimos años.

Una persona que en enero de 1998, hace cinco años, hubiera invertido 10 millones de pesos en renta fija en dólares hoy tendría entre 28 y 36 millones de pesos. Si los hubiera metido más bien en renta fija en Colombia hoy tendría 22,5 millones de pesos. Si hubiera invertido ese mismo capital en acciones estadounidenses hoy tendría 21,5 millones.

¿Qué pasó durante los últimos cinco años? Las tasas de interés en Colombia subieron al cielo, y después cayeron a partir de 1999. Las acciones en Estados Unidos también subieron al cielo y cayeron estrepitosamente a partir de 2000. Entre tanto el dólar en Colombia no paró de subir. El país pasó de tener una tasa de cambio muy revaluada a una bastante devaluada. Por eso, en general, les fue mejor a los que invirtieron en la divisa estadounidense.

¿Cómo están las cosas ahora? Las tasas de interés, tanto internas como externas, están por el piso. El precio del dólar está en niveles históricamente altos. Las acciones internacionales, que llegaron a tener precios locos, ya han aterrizado hasta alcanzar un valor más realista. Por su parte, las acciones colombianas han recuperado el terreno perdido durante la crisis y se han acercado también a su valor real.

Hacia adelante no cabe esperar grandes cambios respecto de esta situación. Es posible que las tasas de interés suban un poco, pero sería un aumento muy leve. Es claro que no volverán a registrar los niveles astronómicos de 1998. En cuanto al dólar, tampoco se esperan grandes sobresaltos. No hay razones para esperar una devaluación fuerte durante el año que comienza, como tampoco las hay para una revaluación significativa del tipo de cambio. El principal factor de incertidumbre serán las acciones. Pese a lo mucho que han caído las bolsas en el exterior todavía existe el riesgo de que lo sigan haciendo este año. Las perspectivas son un poco mejores para las acciones colombianas. No obstante hay que recordar que el mercado bursátil del país todavía es muy pequeño y por eso no se le puede asignar una porción excesiva del portafolio de inversión.

Este será un año marcado por la incertidumbre internacional. La posibilidad de una guerra con Irak, cuyas consecuencias son imposibles de anticipar y mucho menos cuantificar, se asoma como una nube gris sobre la economía mundial. Más acá del Oriente Medio, la crisis de Venezuela también está causando estragos, sobre todo en Colombia, que es su principal socio comercial. Y tanto la tensión en Irak como la crisis venezolana tienen patas arriba el mercado mundial del petróleo. Si el precio del crudo sube todavía más de lo que ya lo ha hecho podría precipitar una recesión mundial que perjudicaría incluso a los países exportadores del oro negro.

En contraste con lo que ocurre en el exterior, la situación interna en Colombia ha mejorado notoriamente. Hace un año se rompía el proceso de paz con las Farc y los colombianos temían un recrudecimiento del conflicto armado. Existía además la incertidumbre propia de los períodos electorales. El año fue agitado también por cuenta de la turbulencia financiera latinoamericana, que tuvo en Colombia un coletazo inesperado: la crisis de los TES.

Para fortuna de los inversionistas ésta ya quedó superada, como parecen haber quedado atrás los demás factores de incertidumbre que causaban preocupación el año pasado. El conflicto armado no se recrudeció como algunos temían y, al menos por ahora, parece haber mermado su intensidad. De otro lado, el nuevo gobierno ha logrado una mejoría notoria en el frente de las finanzas públicas, que en los últimos años han sido, junto con la inseguridad, el gran lastre de la economía nacional.

Las reformas fiscales que aprobó el Congreso en la pasada legislatura le permitirán al gobierno mantener la deuda pública en niveles razonables. También las reformas le despejaron el camino al acuerdo de Colombia con el Fondo Monetario Internacional, aprobado oficialmente la semana pasada. Con este respaldo el país tendrá acceso a los recursos de crédito externo que necesita a tasas razonables. La otra cara de la moneda es que se esperan retornos menores para los inversionistas que le prestan a la Nación a través de los TES o los yankees.

Lo único que podría complicar un poco las cosas es el referendo, que contiene medidas adicionales de ajuste fiscal. De frustrarse este cambio constitucional podría haber algo de especulación en los mercados financieros, pues se descuadrarían de nuevo las cuentas del fisco. No obstante, en opinión de la mayoría de los analistas, un eventual fracaso del referendo no tendría porqué ser catastrófico, pues el gobierno ya ha hecho mucho por sanear sus finanzas, y además tendría margen de maniobra suficiente para compensar ese revés con otras medidas económicas.

En todo caso, en lo que tiene que ver con las finanzas públicas, hoy en día se respira una mayor tranquilidad. Si a esto se suma el mejor ánimo que tienen los empresarios, de acuerdo con los últimos sondeos, queda claro que ha mejorado el ambiente para invertir en el país. De pronto no será el mejor año para las inversiones financieras porque las tasas de interés estarán bajas y el dólar no debería subir mucho más. Pero es precisamente por estas dos razones que cada vez más colombianos están arriesgando su plata, no en papeles, sino en negocios más tangibles, en la construcción, la industria o el comercio

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