Lunes, 23 de enero de 2017

| 1987/02/09 00:00

CON LOS DEDOS CRUZADOS

A pesar de todo, 1987 se mira con optimismo

CON LOS DEDOS CRUZADOS

Mirado a vuelo de pájaro es indudable que 1986 fue un año difícil: conflictos entre el Ejército y la guerrilla, asesinatos a sangre fría, inseguridad generalizada y desgracias naturales. Sin embargo en medio de ese panorama desolador hubo por fin un hecho que evitó que el balance del año fuera definitivamente malo: la situación económica.
Según los cálculos preliminares, la economía creció en un 5.3% (la cifra más alta desde 1979) como resultado de la buena dinámica de la industria, el comercio e inclusive la agricultura.
El sector externo y las finanzas del Estado mostraron signos de amplia mejoría y aun en el difícil terreno de la inflación, esta llegó al 21%, un punto y medio menos que la registrada en 1985. Como si lo anterior fuera poco, las tasas de desempleo disminuyeron sensiblemente durante el último semestre del año, con lo cual pareció confirmarse que las teorias del ridiculizado profesor Chenery tenían una sólida base: sólo con el crecimiento de la economía puede aspirarse a mejorar la situación del empleo.

Con ese precedente, hay gente que aspira a que la economía colombiana continúe en la cresta de la ola. En contraste con el pronóstico parco de los últimos años, el clima de ahora es de franco optimismo, con las obvias reservas del caso. Aunque casi nadie está convencido de que el crecimiento podrá mantenerse en el mismo ritmo, si se cree que este permanecerá en, por lo menos, un 4% en el año.

Aparte de las motivaciones estrictamente económicas que hacen pensar en esa cifra, en esta oportunidad es especialmente llamativa la actitud de los empresarios. La encuesta de opinión empresarial de Fedesarrollo, asi como las simples charlas de coctel, siguen demostrando que las expectativas sobre el futuro continúan siendo muy buenas. El sector privado está tranquilo porque la actitud del gobierno indica que las reglas de juego existentes se van a mantener, lo cual da más seguridad a la hora de hacer inversiones o emprender nuevos proyectos. Para ciertos sectores económicos resulta más reconfortante un Presidente que mantiene un perfil bajo y que promueve medidas que, como la reforma tributaria, deben tender a estimular amplios sectores de la producción .

Si se hace abstracción de la violencia generada por las mafias del narcotráfico, se puede decir que el año comienza con la situación de orden público relativamente tranquila. Las FARC continúan en tregua, el M-19 sigue muriendo paulatinamente y aun el belicoso ELN esta limitado a zonas donde no representa una amenaza real para las instituciones.

Con tales precedentes, es claro por qué se tiene confianza en que los resultados de 1987 van a ser satisfactorios. La opinión de los representantes de los gremios, asi como de otros observadores (ver recuadros) indica que, en lo que tiene que ver con expectativas, el año comienza definitivamente con pie dérecho. Esa actitud pareció confirmarse la semana pasada cuando en las primeras negociaciones del año, los precios de las acciones que se transan en bolsa continuaron subiendo. Adicionalmente, el sistema financiero empezó a tener la liquidez típica de estos primeros meses, con lo cual se tiene la impresión de que las tasas de interés van a mantenerse en niveles relativamente razonables.

Aun en el caso del café la cosa no parece estar tan mal. A pesar de que los precios siguen deprimidos, se mantienen en los niveles que tenían antes de la bonanza. Tal como dijo un representante de la Federación de Cafeteros la semana pasada, "hay que recordar que en cuestiones de café las épocas de vacas flacas son mucho más normales que las de vacas gordas". Aunque parezca increible, hay gente que afirma que todavía hay posibilidad de que el precio del grano repunte algo. A pesar de que, como dicen los especialistas, "la situación estadística es buena", el mercado, continúa deprimido debido a que los compradores internacionales, están especulando con la posibilidad de que se pongan en práctica de nuevo cuotas a los productores y de que el Brasil salga a vender fuerte en el mercado. Por lo tanto, es probable que si ambas incertidumbres se resuelven, la situación se normalice y el precio consiga escalar algunos peldaños.

Sin embargo, tal como están las cosas, la mayoría de la gente piensa que el café no va a ser el protagonista de la economía colombiana en 1987. Por ahora se piensa que un rol estelar le va a corresponder a la inversión pública, debido a las obras que se van a adelantando dentro de la estrategia de la lucha contra la pobreza absoluta. La construcción de acueductos y alcantarillados, carreteras y demás obras de infraestructura, debe tener un impacto notable sobre el ritmo de actividad económica.
Adicionalmente se cree que el consumo interno se va a comportar en la forma adecuada. Por una parte, el fuerte de la cosecha cafetera se está negociando en este mes y, por otro, la inmensa mayoria de los asalariados está descubriendo que, como consecuencia de la reforma tributaria, el cheque que van a recibir en la segunda quincena de enero--independientemente del aumento--será más voluminoso que el de la recibida en diciembre.

Como si lo anterior fuera poco, se espera que las sociedades anónimas aumenten sustancialmente sus inversiones debido a que con la reforma la tasa de impuesto pasa este año del 40% al 33% de las utilidades. Esa suma, estimada en 7 mil millones de pesos, no es tan pequeña si se tiene en cuenta que va a aumentar el capital de las empresas y tendrá un efecto inmediato sobre la inversión privada.

Para que ese panorama quede completo hay que tener en cuenta lo que les puede pasar a las exportaciones diferentes al café. Durante 1986 estas aumentaron su valor en dólares en un 20% y las perspectivas para este año, aparte de algunos productos agricolas, son igualmente buenas. Si todo sale como está previsto, las ventas al exterior de productos colombianos diferentes al café y al petróleo deben acercarse a los 1.800 millones de dólares.

Pero aparte de esas cifras lo que si está definitivamente arriba es el optimismo. El sector privado, que durante largo rato fuera la eterna plañidera sobre la situación del país parece estar de plácemes. Aparte de la lógica económica del asunto, todo parece indicar que el 87 va a ser un año bueno por-que desde ya eso es lo que se cree.
Tal como dijera la semana pasada un empresario: "Nos va a ir bien. Es cuestión de olfato". --

Enrique Luque Carulla
Presidente de la junta directiva de Fenalco
"Yo afirmo que las perspectivas del año son buenas. La inyección de recursos que recibirá la Caja Agraria con destino a crédito para los pequeños agricultores constituye sin duda una medida de excelentes proyecciones.
Además, los planes del gobierno que, dentro de la política de reconciliación tienen que ver con la infraestructura del sector rural, vías de penetración, puentes, etc., constituirán demanda agregada. El país está en franco proceso de desarrollo, apoyado además por la presencia de petróleo en los Llanos Orientales. Además, la política del gobierno se ha desarrollado sin grandes sobresaltos, resulta más organizada y es en general satisfactoria. La ideología del gobierno es diáfanamente clara".

José Antonio Ocampo
Presidente de Fedesarrollo
"No va a ser tan bueno como el año pasado, pero, sin embargo, creemos que la economía va a crecer en un 4%. Existe incertidumbre por la baja en los precios del café, la cual parece ser mas permanente que lo pensado inicialmente. No es claro tampoco cuál vaya a ser la fuente de crecimiento de la economía. En 1986, el buen resultado se dio debido al impulso experimentado por el sector productor cafetero. En 1987 es probable que esa responsabilidad le competa en parte a la inversión pública, y al sector de exportaciones diferentes al café. Las previsiones sobre el crecimiento de la economía implican que la situación del empleo puede permanecer más o menos igual. Una proyección similar se puede hacer con respecto a la inflación. A pesar de la escalada alcista de los últimos días, en Fedesarrollo esperamos un primer semestre de altos precios, seguido por uno en el que se presente alivio, todo lo cual nos hace pensar que para el año completo la inflación estará en cercanías del 22%".

Carlos Del Castillo
Presidente de la Bolsa de Bogotá
"El panorama es francamente halagueño, aunque el excelente movimiento que tuvo la Bolsa posiblemente no tendrá el mismo nivel. Los efectos de la reforma tributaria serán saludables en la medida en que se estimulará a los inversionistas existentes al eliminar la doble tributación. Por otro lado, tengo confianza en que, a traves de las normas que se van a dictar en desarrollo de facultades extraordiilarias para dar acceso a los inversionistas institucionales al mercado bursátil, se encauzarán importantes recursos. El buen desempeño de las mayores empresas del país, que motivó valorizaciones excelentes, hará que la gente redescubra a las bolsas como fuente de negocios, lo cual constituirá un factor multiplicador sobre el movimiento" .

Eliseo Restrepo
Presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia
"En mi concepto los buenos indicadores del año pasado se reformarán en la medida en que la reforma tributaria propiciada por el gobierno empiece a producir sus efectos, pues evidentemente se estimulará la inversion. El aspecto negativo se presenta por los lados del café, que tendrá una producción menguada y precios menos favorables. No obstante, la perspectiva para el año que comienza es muy positiva" .

William Fadul
Presidente de Fasecolda
"El crecimiento de 1987 se sostendrá en un orden no inferior al 4 por ciento, mientras el sector asegurador tendrá un crecimiento sostenido como en el año anterior. En cuanto a la economía, se mantendrá el ritmo de crecimiento en los sectores tradicionales como la minería, la industria, el comercio y aun la construcción. Por la parte menos buena creo que podría ser conveniente un pequeño control adicional en el frente cambiario para evitar vulnerar las reservas. En materia específica de seguros, la perspectiva más novedosa está en la adopción del seguro obligatorio de automóviles".

Sergio González Acosta
Presidente saliente de ANIF
"Yo creo que el año que comienza será bueno pero no tanto como el anterior. No considero que se pueda crecer constante o indefinidamente en un 5 por ciento. La reforma tributaria reactivará principalmente el mercado de valores, más que cualquier otro campo. Por el lado del sector financiero, se seguirá sufriendo el lastre de la cartera de dudoso recaudo, pero la perspectiva más interesante está en el proyecto de ley que tiende a abrir la inversión extranjera en el sector financiero". --

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