Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1990/12/31 00:00

CON MUCHO TRABAJO

El Congreso aprobó la reforma laboral más ambiciosa de los últimos 40 años.

CON MUCHO TRABAJO

Una ficha más. El Congreso aprobó la semana pasada una reforma trascendental, con la cual va tomando cuerpo el rompecabezas de la transformación estructural de la economía colombiana impulsada por el Gobierno. Superando grandes obstáculos, incluida la cerrada oposición de las centrales obreras, las comisiones séptimas de Senado y Cámara, de manera conjunta, dieron luz verde al más ambicioso cambio en la legislación laboral planteado en el país desde 1950.

La reforma, de claro sesgo desarrollista, busca flexibilizar el régimen laboral y crear los mecanismos necesarios para incrementar el empleo en el país. "Hasta hoy -según Fernando Botero Zea, uno de los ponentes de la iniciativalas reformas laborales se habían diseñado para proteger a los empleados. Esta se diseñó para proteger a empleados y desempleados".

Porque la verdad es que las cifras existentes en materia laboral son realmente dramáticas. En Colombia hay 880 mil trabajadores sindicalizados, que gozan de todos los privilegios de la legislación laboral. En contraste, más de la mitad de la población ocupada (del orden de los diez millones de personas) labora en condiciones de informalidad, bay un millón de trabajadores vinculados con empresas de emplea temporal y un millón adicional sin ninguna ocupación. Y buena parte de ello se debe, según los entendidos, a la obsolecencia y rigidez del régimen laboral.

De allí que uno de los objetivos centrales de la reforma aprobada en las comisiones -y que deberá ser votada sin problemas en sesión conjunta de Senado y Cámara en menos de ocho días es flexibilizar dicho régimen. Pero los cambios propuestos buscan, además, modernizar la estructura laboral del país, para facilitar la inserción de los cambios tecnológicos que se están produciendo en el mundo; internacionalizar la legislación para hacerla similar a la de otros países; formalizar la economía -no en el sentido de acabar con la informalidad, sino de ampliar las posibilidades de crecimiento de las empresas del sector formal-, y garantizar una mayor estabilidad a los empleados del país. Hace diez años, el promedio de antiguedad de un trabajador en Colombia era de 6.5 años, hoy es de 4.7 años y, de continuar las cosas como estaban, en 1994 se habría reducido a solo tres años.

Para lograr todo lo anterior, la reforma contempló modificaciones en cuatro aspectos del régimen laboral: el derecho individual del trabajo, el derecho colectivo del trabajo, el régimen de agencias temporales de empleo y la normatividad sobre cierre de empresas.

FONDOS DE CESANTIAS
Los cambios más importantes, sin lugar a dudas, corresponden al derecho individual del trabajo. Y dentro de estos los más trascendentales son los que tienen que ver con la eliminación de la retroactividad de las cesantías y la estabilidad de los empleados con más de diez años de vinculación a una empresa.
Las cesantías de los trabajadores que sean enganchados después de la entrada en vigencia de la Ley -a comienzos de 1991 serán liquidadas anualmente para el empleador, quien las trasladará -antes del 15 de febrero a un "Fondo de Cesantías" creado especialmente para su manejo. Dicho "Fondo" las invertirá en el mercado de capitales, previa reglamentación de la Comisión Nacional de Valores, y tendrá que garantizarle al trabajada una utilidad igual a la rentabilidad promedio del mercado -medida por la tasa de interés DTF-. El trabajador seguirá recibiendo, además, un interés anual del 12 por ciento sobre sus cesantías acumuladas, lo que quiere decir que las mismas tendrán una rentabilidad total que, en las actuales condiciones, podría llegar fácilmente al 50 por ciento.
Los "Fondos de Cesantías" serán manejados por unas "Sociedades Administradoras de Fondos de Cesantías", que serán entidades de derecho privado, vigiladas por la Superintendencia Bancaria, con un capital no inferior a los 500 millones de pesos y con una propiedad accionaria democratizada, para garantizar su independencia. Los recursos depositados en ellas eslarán garantizados, además, por el Fondo de Garantías de instituciones Financieras, lo que elimina cualquier riesgo para el ahorro del trabajador.
Las cesantías de los trabajadores figurarán en una cuenta individual, que podrá ser abierta, a voluntad del empleado, en cualquiera de los "Fondos de Cesantías" que se creen a partir de la aprobación de la Ley. Los dineros, sin embargo, solo podrán ser retirados cuando el trabajador quede cesante, o cuando los necesite para financiar la compra o reparación de su vivienda, o para costear su propia educación superia o la de un miembro de su familia
Según los autores del proyecto, el volumen de ahorro que moverán los "Fondos de Cesantías" será superior, a la vuelta de muy pocos años, al que manejan en la actualidad las Corporaciones de Ahorro y Vivienda, vinculadas al sistema Upac.
En principio, el esquema solo se aplicará a los nuevos trabajadores. Pero la Ley dejará abierta la posibilidad de que los empleados antiguos se acojan al sistema, mediante un acuerdo previo con su empleador. Esta opción busca preservar a las empresas de una eventual descapitalización, si se tiene en cuenta que el pasivo laboral por concepto de cesantías que tienen las empresas del país en la actualidad puede superar fácilmente los 800 mil millones de pesos.

LA PENSION SANCION
Otro de los aspectos fundamentales de la reforma laboral es la eliminación de las cláusulas de estabilidad a partir de los diez años de vinculación a una empresa y la desaparición de la llamada "pensión-sanción" que tenían que pagar los empleadores al despedir a un trabajador después de dicho lapso.
Lejos de favorecer a los trabajadores, el límite de los diez años se había convertido en un elemento perverso para ellos desde la legislación laboral. Baste decir que en los últimos años se estaban despidiendo en promedio cerca de 100 mil empleados con períodos entre cinco y nueve años de antiguedad. Acercarse a los diez años de trabajo era lo peor que le podía ocurrir a un empleado en Colombia.
Con la eliminación de las cláusulas mencionadas, los autores de la iniciativa están seguros de que se incrementará sustancialmente la estabilidad laboral en el país. Los empleadores, por su parte, tendrán la oportunidad de hacer proyecciones más claras sobre los posibles resultados de su actividad, dado que sabrán con exactitud cuáles serán sus costos laborales.
Claro que todavía quedarán algunos elementos de incertidumbre. Porque contra lo que algunos querían, la introducción del salario integral que daría total transparencia al mercado laboral solo se logró para aquellos empleados que tienenun ingreso superior a los diez salarios mínimos. Y en Colomnbia tan solo el cuatro por ciento de los trabajadores tienen ese privilegio. "Lo imnportante, sin embargo -según Femando Boteroes que se dio el primer paso en esa dirección".
Pero también se dieron pasos importantes en relación con la jornada laboral. El más importante, sin duda, fue la introducción de la jornada de 36 horas para las llamadas empresas de producción continua, que son aquellas que tienen que laborar las 24 horas diarias. Dichas empresas, que representan el ocho por ciento del total, podrán ahora establecer cuatro turnos de seis horas, en lugar de tres de ocho, con lo cual el empleo que generan crecerá en un 33 por ciento. En contraprestación, no tendrán que pagar recargos por concepto de horas extras, festivos ni dominicales.
Finalmente, en materia de derecha individual, se aprobó la ampliación de la licencia de maternidad, de ocho a 12 semanas, para adecuar la legislación nacional a las recomendaciones de la Organización Intemacional del Trabajo.
Menos importantes fueron las modificacianes en materia de derecho colectivo del trabajo. De ellas cabe destacar un incremento en la libertad de asociación sindical, al eliminarse el requisito de obtención de la personería jurídica en la constitución de tales organizaciones.
En adelante, la personería se concederá de manera automática, conforme a los principios establecidos por la OIT. Y no podrá ser cancelada tampoco por el Gobierno. Dicha atribución quedará en manos de los juzgados laborales.
Fundamentales, en cambio, fueron las modificaciones introducidas a las normas relacia,nadas con las agencias temporales de empleo.
El Congreso, en efecto, dejó sin límites la duración de los contratos individuales de trabajo, con lo cual se acaba la temporalidad en la vinculación laboral y se le quita piso a las agencias de empleo.
Esto beneficiará notablemente a las empresas que tienenuna alta demanda estacional de personal, como los almacenes y el comercio en general.
Pero aparte de eso, la reforma unificó el salario que debe ganar un trabajador en comisión con el que gana un empleado regular de una empresa. Coneso también desaparece un incentivo para utilizar las agencias de empleo. Mientras un trabajador con contrato a término indefinido le podía costar a una gran empresa tres millones de pesos al año, a un trabajador temporal no le tenía que pagar más de millón y medio. Ahora la paga tendrá que ser igual -excluyendo, por supuesto, los pagos derivados de la antiguedad-.
En térninos de reglamentación, finalmente, la reforma es bastante dura con las agencias de empleo. Y con aquellas empresas del sector formal que las utilicen sin sujetarse a la Ley. El proyecto aprobado contempla, en efecto, multas hasta por cien salarios mínimos para las agencias que actúen sin la correspondiente licencia, y multas por igual vala para las empresas que las utilicen.
Como resultado de todo lo anterior, según los ponentes del proyecto, el sistema de agencias temporales de empleo que tanto había deteriorado el ambiente laboral del país, se deberá marchitar a la vuelta de pocos años.

CERRADA OPOSICION.
Con todo, el trámite de la reforma no fue nada fácil. Primero, porque la posición de las centrales obreras fue totalmente intransigente a lo largo de las discusiones. A pesar de que se hicieran 3 sesiones formales e informales de discusión con participación de las centrales, de que se les escucharon más de 60 discursos y se les recibieron 15 documentos, los trabajadores no cedieron ni un ápice en relación con los temas fundamentales de la reforma. En otras palabras, hubo escenario de concertación, pero no se logró ningún acuerdo.
Aparte de eso la reforma estuvo a punto de entrabarse por culpa de los cambios propuestos a la seguridad social. Pero el interés del Gobierno en sacar los cambios laborales era claro desde un principio. Y lo mismo el del Senado, que nombró seis ponentes con el fin de garantizar su aprobación. De allí que se hayan puesto fácilmente de acuerdo en aplazar la discusión sobre la seguridad social para la legislatura de 1991, so pena de sacrificar toda la reforma. Y es que sin los cambios aprobados en materia laboral, el proceso de apertura y modemización de la economía habría quedado completamente cojo. Ahora todas las fichas comienzan a encajar y la figura final empieza a tomar cuerpo. Hay que confiar en que sea la que todos esperan desde un principio.

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