Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2000/07/10 00:00

Con los pies en la tierra

Decir Internet ya no es garantía de éxito en los negocios. Sólo las empresas capaces de producir utilidades podrán sobrevivir a largo plazo.

Con los pies en la tierra

Muchas empresas de Internet están en peligro. Pero no las construidas sobre proyectos bien estructurados sino las que basan sus expectativas de expansión en obtener dinero de inversionistas privados antes que de las ventas a los usuarios. Buena parte de las ‘puntocom’ que nacieron con la esperanza de conseguir socios a mitad del camino se empiezan a quedar con los crespos hechos y sin los recursos necesarios para seguir escalando. Ahora podrían terminar en bancarrota.

Las quiebras protagonizadas en los últimos días por algunos de los más grandes jugadores de la red, entre los que se destacan la británica Boo.com y la estadounidense Depot.com, han producido un ambiente generalizado de escepticismo. La desconfianza frente a negocios basados en la venta de productos o servicios a través de Internet se ha apoderado de los inversionistas del mundo entero, quienes han extremado la prudencia ante todo aquello que lleve la etiqueta ‘puntocom’.

La cautela de los inversionistas ha obligado a muchas de estas empresas a recortar su personal o a reducir los sueldos. Como explica la consultora norteamericana Jupiter Communications en su informe ‘Looking Beyond the Obvious’, “aquellos que planeaban financiarse con capital de riesgo encontrarán cada vez con más frecuencia que están tocando su música en un salón vacío (...)”.



‘No money’

La revista londinense The Economist señala en su más reciente edición que dado que el flujo de dinero para la financiación de proyectos de Internet se ha comenzado a cerrar “todas las compañías que no contaban con una previsión razonable de obtener beneficios a corto y mediano plazo la pasarán bastante mal”.

De hecho, varias empresas en línea ya empiezan a pasar dificultades. Hace dos semanas la norteamericana Toysmart.com —de la cual Disney poseía la mayor parte— cerró sus puertas. La compañía, que patrocinaba el programa Plaza Sésamo en la cadena de televisión PBS, despidió a sus 170 empleados. Ante la incapacidad de recaudar capital adicional a los 45 millones de dólares que a lo largo de sus tres años de vida le habían inyectado sus socios, la empresa quedó ilíquida y sin la menor posibilidad de sobrevivir en el corto plazo.

Otras compañías, como Salon.com, Beyond.com, Living.com o Viacom.com han despedido más del 30 por ciento de su fuerza laboral. De igual forma otros ‘jugueteros’, como KD Kids y J.D. Edwards, se han visto en la necesidad de echar a 800 empleados alrededor de todo el mundo. Incluso en un país como Colombia —en donde aún es prematuro contar historias de grandes éxitos o fracasos— la alarma ha empezado a sonar. Tal es el caso de Colombia Publicity, empresa que realiza los contenidos para Fusionlatina.com, y que ya liquidó a 75 de sus empleados.

Racionalidad clásica

Según una investigación de la Price Waterhouse Coopers, 25 de los 28 sitios de Internet que cotizan en los mercados bursátiles británicos habrán agotado su efectivo disponible para agosto de 2001. Peor aún, según consta en un estudio de la firma Pegasus Research International, cerca de una cuarta parte de las empresas que están en red quedarán ilíquidas en los próximos 12 meses.

El riesgo de quiebra de estas compañías se debe a que los inversionistas ya no ponen dinero en cualquier proyecto y piden ver carteras de clientes y expectativas de beneficios. Para Christian Boelke, gerente de Axesnet, “el puntocom ya no significa financiamiento seguro. Por el contrario, elementos tales como una buena planeación financiera, una adecuada estrategia de marketing y un coherente esquema de logística y distribución, se han convertido en los pilares fundamentales para la consecución de recursos ”.

Estas exigencias por parte de los inversionistas han demostrado que la nueva economía se basa en el viejo principio según el cual las empresas son atractivas en la medida en que generen ingresos operacionales y utilidades. “Se acabó la época en la que cualquier operación disparatada obtenía financiación. La gente sigue dispuesta a invertir pero en proyectos cuyas bases descansen sobre sólidos fundamentos”, afirma Manuel Maiguascha, director de producción de Mequedo.com, compañía de entretenimiento en línea que saldrá próximanente al aire.

Así las cosas, para muchos analistas la quiebra de las primeras empresas de Internet pone las cosas en su sitio. En primer lugar, porque impone orden en un sector en el cual las decisiones se tomaban a ojo cerrado y en que emprendedores sin experiencia obtenían aportes exorbitantes de inversionistas aún más inexpertos. En segundo lugar, porque subraya la importancia de la generación de beneficios a la hora de contemplar si una empresa es digna o no de estar en la mira de los inversionistas. Por último, porque termina con la creencia de que los supuestos de la ‘vieja economía’ ya no son válidos en un mundo regido por la ‘nueva economía’.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.