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| 7/23/2011 12:00:00 AM

Corto circuito

La privatización de Electricaribe, hace más de una década, buscó mejorar el servicio de energía en la costa atlántica, y aunque esto se logró en buena parte, ahora han regresado las protestas de usuarios, alcaldes y gobernadores. ¿Qué está pasando?

Desde hace varios meses se escuchan continuas quejas y protestas contra Electricaribe, la empresa distribuidora de energía eléctrica en la costa atlántica. El inconformismo tiene que ver con los repetidos cortes de energía en algunas poblaciones, incluidas las capitales de departamento, pero también con los excesos en las tarifas.

El malestar ha sido tal que los alcaldes y gobernadores de la región se reunieron para exigir más controles y pedirle a la empresa expandir la infraestructura, construir nuevas subestaciones y hacer un mejor mantenimiento para evitar los cortes, porque ya en algunas poblaciones han originado problemas de orden público, en algunos casos, con agresiones a los contratistas, empleados y oficinas de Electricaribe.

Esto llama la atención porque pocas veces un grupo de mandatarios de una región protesta contra una empresa privada y porque se pensaba que con la privatización de Electricaribe, hace 13 años, los conflictos entre los usuarios y la empresa distribuidora de energía eran cosa del pasado.

Sin embargo, por lo visto en los últimos meses, no es así. Además de las denuncias de los alcaldes y gobernadores, el coordinador de la Red Caribe de Usuarios de Servicios Públicos denunció hace poco, en una noticia publicada en El Heraldo, que en los últimos 12 años han muerto electrocutadas más de 450 personas como consecuencia de los altibajos en la prestación del servicio. Adujo que si la energía se va por varias horas, cuando regresa, vuelve con un pico más alto y ocasiona la energización de electrodomésticos. También es cierto que muchas de las víctimas son responsables de estos accidentes por intentar conexiones fraudulentas al manipular redes de alto voltaje.

En general, en la actualidad los clientes se quejan de sobrecargas, cambio de medidores en buen estado, cobros de reconexiones donde no ha habido suspensión del servicio y facturación a inmuebles desocupados.

También hay problemas ajenos a la empresa. El robo de cables por mafias que se dedican a su comercialización ha llegado a niveles alarmantes. Solo en Atlántico se han robado en el último año veinte kilómetros de cable; en un solo tramo se llevaron siete kilómetros entre Suán y Santa Lucía, lo que dejó sin luz a amplios sectores de los municipios.

Aunque hay que reconocer que se ha avanzado mucho desde 1998, cuando el gobierno asumió el control de las entonces electrificadoras de la costa para posteriormente venderlas a la multinacional española Unión Fenosa, algunos se preguntan por qué en los últimos meses ha desmejorado el servicio y si esto tiene que ver con la presencia de Gas Natural, que, tras la operación a nivel mundial con Unión Fenosa, es ahora la matriz de Electricaribe.

El nuevo superintendente de Servicios Públicos, César González, se ha puesto al frente del caso y señala que Electricaribe se ha comprometido con un plan de choque para mejorar el servicio, y para tener una presencia local más fuerte ha nombrado un gerente general para la región, algo que clamaban en la región. Según el funcionario, las quejas no han venido en aumento, aunque cree que hay cosas por mejorar.

Por su parte, Gas Natural, dueña de Electricaribe, niega que las cosas se hayan dañado de un momento a otro. Voceros de la multinacional señalaron que no hay una desmejora en la prestación del servicio y que si bien en materia de calidad hay aún espacio para continuar avanzando, los indicadores tanto en la frecuencia como en la duración de las interrupciones muestran reducciones en 30 y 40 por ciento respectivamente, durante el periodo 2004-2010. La empresa se comprometió con un plan detallado de acciones e inversiones por 919.000 millones de pesos para el periodo 2011-2014, cifra que supera en 68 por ciento lo invertido en los últimos tres años.

Ahora lo importante es mirar hacia adelante y corregir las fallas que se vienen presentando, porque lo peor que puede pasar es que la costa atlántica vuelva a los años de los apagones justo cuando el país camina hacia un futuro de prosperidad económica.
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