Martes, 2 de septiembre de 2014

Crece la audiencia

| 1993/03/08 00:00

Crece la audiencia

La unión aduanera con Ecuador esta generando una romería de empresarios entre los dos países similar a la que se dio con Venezuela.

CUANDO SE CREO LA ZONA DE LIBRE COmercio con Venezuela se empeza a generar un movimiento de bienes y servicios que nadie se había imaginado pudiera suceder. El comercio entre los dos pañises se triplicó en menos de dos años y a pesar de las dudas y los temores de los empresarios de cada lado de la frontera, el resultado no podía ser mejor. Tanto que se puede afirmar que el fortalecimiento de ese comercio amortiguó en buena parte para Colombia el impacto de la crisis económica internacional.
Ahora está sucediendo algo similar con Ecuador. Desde el primero de octubre del año pasado, día en que se estableció la zona de libre comercio binacional, el intercambio se disparó. Se prevé que en 1992 cuando se terminen de consolidar las estadísticas se hayan superado los 200 millones de dólares.
Esto significaría un incremento en el comercio efectivo del orden del 25 por ciento frente a 1991, año en que ascendió a 160 millones de dólares, de los cuales el 75 por ciento fueron exportaciones colombianas. Y eso que la zona de libre comercio sólo operó en el último trimestre.
Todo este impulso tiene su origen en las medidas adoptadas el 30 de septiembre del año pasado. Colombia y Ecuador decidieron constituirse en unión aduanera y eliminaron los aranceles, las licencias de importación y demas limitaciones al comercio para la totalidad de sus productos. También se eliminaron las listas de excepción, que mantenían por fuera del libre comercio más de 1.000 posiciones arancelarias. Igualmente se estableció el libre tránsito de personas y se dio a los ciudadanos de los dos países la posibilidad de permanecer en el otro hasta por 90 días, con la simple presentación del documento de identidad.
Con el acuerdo se acabaron, ademas los tratos diferenciales que existían entre los dos países dentro del seno del Grupo Andino, con base en los diferentes niveles de desarrollo económico que tenían los dos países.
Para 1993 las cosas pintan bien. Se están empezando a programar eventos de intercambio y ferias comerciales que deben tener un impacto semejante al que han tenido en el caso de Venezuela. Esto permite que los empresarios se conozcan y empiecen a hacer negocios, y que desplazarse entre Bogotá y Quito se vuelva algo similar a ir por el día a Cali o Medellín.
Para este mes de febrero ya hay dos encuentros en la agenda.
El primero es una feria comercial, Expolombia 93, que se celebrará en Quito entre el 10 y el 14. Esta es la feria mas grande realizada por industria colombiana en el exterior y habrá más de 300 expositores presentandno una muestra de productos de los diferentes sectores de la economía nacional. El otro evento, que se llevará a cabo en Bogotá entre el 24 y el 26 bajo el nombre de "Colombia-Ecuador: un solo mercado", se ha programado con el patrocinio de la Cámara de Comercio de Bogotá, la Cámara Colombo-Ecuatoriana de Industria y Comercio, Analdex y la firma Araujo Ibarra & Asociados. Durante esos tres días se realizarán conferencias informativas sobre temas comerciales, aduaneros, laborales, fiscales, de inversión extranjera, de transporte y de servicios financieros y de seguros.
También se llevarán a cabo ruedas de negocios para promover contactos comerciales.
Hasta ahora los productos colombianos que más acogida han tenido en el mercado ecuatoriano son el azúcar, los petroquímicos y químicos, farmaceuticos, las llantas, productos metalmecánicos y bienes de las industrias del vidrio, editorial y del papel. Los bienes del Ecuador que más demanda han tenido en Colombia son los de la industria pesquera, los agrícolas y químicos, maderas y sus derivados, y, en menor grado pero con mucho potencial, bienes producidos por los sectores de alimentos y textiles.
Pero a raíz de la integración estan sucediendo cosas que nadie se hubiera imaginado. Por ejemplo, en los cuatro meses que ha estado en vigencia la zona de libre comercio entre los dos países, se han importado mas de 500 vehículos fabricados en Ecuador.
En materia de inversiones mutuas también existen buenas expectativas. Algunos inversionistas colombianos ya tiene presencia en el Ecuador.
Se trata de casos como el de Bavaria en la industria cervecera, el Grupo Grasco en siembras de palma africana y producción de aceite vegetal, Carvajal en el campo editorial, y más recientemente un importante número de floricultores ha montado cultivos en los valles aledaños a Quito. Por el lado de los ecuatorianos, el Grupo Novoa, de propiedad de uno de los principales empresarios bananeros del mundo y quizá el grupo económico más grande de su país, montó recientemente una oficina en Colombia para manejar ventas de banano colombiano en el exterior y promover negocios recíprocos.
Pero si los logros son interesantes y las perspectivas aun mejores, no dejan de existir obstáculos en este proceso de integración. Hasta ahora se han presentado principalmente en temas como el transporte, las normas técnicas y las normas sanitarias del sector agrícola.
En materia de transporte, la integración se ha estrellado contra la presión de los transportadores del Carchi la región ecuatoriana limítrofe con Colombia que se han opuesto de manera sistemática a los acuerdos andinos para facilitar el transporte de carga por carretera. Concretamente se oponen a la posibilidad de establecer el transporte directo de mercancías, que permite disminuir costos y agilizar la operación comercial. En consecuencia, todos los bienes que se intercambien entre los dos países y que se transporten por carretera tienen que ser transbordados en la frontera, con las consecuencias lógicas de sobrecosto y pérdida de eficiencia.
Si bien no existen problemas en materia de transporte marítimo, los transportadores aéreos colombianos también han tenido que enfrentarse a las demoras en la expedición de los certificados correspondientes por parte de las autoridades aeronáuticas que les permitan operar bajo el régimen de cielos abiertos establecido por la Decisiones 297 y 320 del Acuerdo de Cartagena.
En el campo del comercio de bienes del sector agropecuario todavía faltan unos escollos por superar. Se trata de homologar y armonizar las normas técnicas y requisitos de procedimiento para otorgar los certificados fito y zoosanitarios.
Colombia ha propuesto también un acuerdo de franjas de precios para la importación de productos agrícolas similar al suscrito con Venezuela, pero hasta la fecha no se ha definido nada.
El otro tema espinoso en el proceso de integración es el de las concesiones dentro de la zona de libre comercio. A Ecuador se le concedió el derecho de tener cinco puntos porcentuales menos que Colombia en su arancel externo para cada uno de los renglones.
El problema es que no se le fijó un plazo máximo y podría crear distorsiones en contra de los industriales colombianos que tendrían que competir con productos fabricados con materias primas importadas con menor costo arancelario. Este problema se debería resolver en la reunión programada para el 15 de febrero próximo, donde se va a definir el Arancel Externo Comun del Grupo Andino. Si bien es cierto que Ecuador mira a Colombia y Venezuela como unos gigantes, cuya competencia no puede enfrentar sin algunas gabelas, también es cierto que las ventajas tienen que tener un plazo fijo y definido.
El pasado primero de febrero se dió un paso más hacia la unión aduanera, pues entró en vigencia un acuerdo similar entre Venezuela y Ecuador. Esto permitirá consolidar el bloque de libre comercio trinacional y, en consecuencia, el potencial económico de intercambio sera mucho mayor. El mercado ampliado de los tres países será superior a los 60 millones de habitantes.
La mayor nube en el camino de este proceso es la expectativa de que la situación económica, tanto de Venezuela como de Ecuador, los lleve a decretar devaluaciones masivas en el transcurso del presente año. Si esa expectativa se convierte en realidad, tendría un impacto incalculable para los términos de intercambio de los bienes colombianos donde la tendencia es hacia la revaluación del peso. Si ese llegara a ser el caso, la nube se convertiría en una tormenta que podría hacer naufragar todo el esquema de integración acelerada pues una devaluación excesiva se constituiría en un factor demasiado perturbador para la industria y el comercio colombianos.

¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×