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| 11/24/2012 12:00:00 AM

"Crecer al 4 no estará mal"

El gerente del Banco de la República José Darío Uribe, dice que el consumo de hogares y la infraestructura moverán la economía el próximo año

SEMANA: ¿Cómo ve el 2013 en materia económica?

JOSÉ DARÍO URIBE.:
Creo que hay razones fuertes para pensar que el año entrante creceremos a una tasa similar a 2012, es decir un 4 por ciento o incluso más. Uno quisiera crecer a tasas mayores, pero dadas las condiciones externas y los niveles de incertidumbre que hay, ese es un crecimiento importante y mayor al de muchas otras economías del mundo.
SEMANA: ¿Dónde estarán las mayores tensiones para la economía colombiana el próximo año?

J.D.U.:
Las tensiones son fundamentales externas. De aquí a enero la más importante es el llamado ‘abismo fiscal’ en Estados Unidos. Allí hay un riesgo que pienso se resolverá favorablemente para beneficio de la economía mundial y de Estados Unidos. Claro que mientras se resuelve puede haber volatilidades. Si no hay una solución apropiada en los primeros meses del año entrante afectaría negativamente el crecimiento de Estados Unidos y, a través de ese canal, la economía mundial. Sería además un mensaje negativo al mundo. Pensando en un plazo un poco más largo, los mayores riesgos están en Europa. Sin embargo, esa incertidumbre, así lo han reflejado los mercados, ha disminuido, a partir del anuncio del Banco Central Europeo hace unos meses, y las iniciativas hacia mayor integración.

SEMANA: Y por el lado de Asia, específicamente China, ¿no ve riesgos de una desaceleración de esa potencia que impacte a la economía global?

J.D.U.:
Pensando en un horizonte de un año y teniendo en cuenta que no se materialice el riesgo asociado al abismo fiscal en Estados Unidos, y no haya un colapso en Europa, probablemente China crecerá el año entrante igual o más que este, es decir, entre 7,5 y 8 por ciento.

SEMANA: ¿La incertidumbre externa cómo afectará a la economía colombiana?

J.D.U.:
Por ahora se ha reflejado en un debilitamiento de los ingresos por exportaciones. Afortunadamente se ha circunscrito a ese impacto.

SEMANA: ¿Y en materia de crecimiento?

J.D.U.:
Yo veo que si las condiciones externas se dan más o menos así: crecimiento cercano a cero en Europa; alrededor de 2 por ciento en Estados Unidos y entre 7,5 y 8 por ciento en China, la economía colombiana probablemente crecerá en 2013 igual o incluso más que en 2012.

SEMANA: ¿Qué está viendo usted para esperar ese crecimiento en 2013?

J.D.U.: Veo un consumo de los hogares favorecido por niveles de ingreso estables, un
comportamiento y una evolución favorable del mercado laboral –con más generación de empleo formal, asalariado–. También veo unos niveles de confianza acorde con el promedio observado en el pasado. Todo eso va en dirección a que tengamos el año entrante un crecimiento del consumo de los hogares, similar al del PIB. Al mismo tiempo habrá inversiones importantes en obras civiles y el gobierno nacional viene avanzando en el programa de las 100.000 viviendas gratis. También en maquinaria y equipos continuará el dinamismo. En su conjunto, esperamos que la demanda interna tenga un crecimiento el año entrante similar a este o eventualmente mejor… si no hay sorpresas negativas en lo externo.

SEMANA: El año entrante arranca la campaña electoral a la Presidencia y al Congreso. Ese ruido político podría afectar las perspectivas económicas?

J.D.U.:
Esas consideraciones, según lo enseña la experiencia del país, no tienden a generar efecto importante en el crecimiento económico, a diferencia de lo que ha ocurrido en otras partes de la región.

SEMANA: El país también está pendiente del proceso de paz. ¿La expectativa de paz se convierte en un factor que ayude a la economía?

J.D.U.:
La paz tiene una rentabilidad económica enorme. Este país, si avanza de manera significativa en la paz, tendrá con el tiempo un crecimiento potencial mayor. De hecho ya hemos visto cómo los avances en seguridad se han visto reflejados en una economía que en la última década ha tenido un crecimiento importante, superior a las décadas anteriores, con perspectivas futuras positivas. La paz tiene que ver con la inversión, con el ánimo, con todo. El conflicto y la inseguridad son obstáculos importantes para el crecimiento.

SEMANA: Hablemos de cosas puntuales. ¿Qué espera en inflación?

J.D.U.:
Este año terminaremos cerca del 3 por ciento y el año entrante probablemente estará igual, lo cual es compatible con el cumplimiento de la meta de inflación de largo plazo.

SEMANA: ¿En este frente no hay temores por el fenómeno de ‘El Niño’ que se anuncia?

J.D.U.:
Esos impactos son temporales. Cuando hay fenómeno de ‘El Niño’ en un año, la mayor incidencia sobre los precios se presenta en el segundo trimestre del año siguiente. Pero a partir de septiembre caen de nuevo los precios.

SEMANA: ¿Qué se puede pronosticar sobre el comportamiento del crédito?

J.D.U.:
Las preocupaciones por el crecimiento del crédito, en particular de consumo, son menores ahora que hace un año. Vemos un crecimiento del consumo de los hogares similar al crecimiento del PIB, algo así como 4 por ciento. Esto tiene detrás un comportamiento del crédito de consumo inferior al que vimos en 2011.

SEMANA: ¿En cuánto a las tasas de interés, qué pueden esperar los agentes económicos?

J.D.U.:
Ahora las tasas de interés, en términos reales, están en niveles igual o inferiores al promedio que hemos tenido en los últimos diez o 12 años. Estas son tasas favorables que no llevan al estrangulamiento del crédito o el gasto.

SEMANA: ¿Algunos están viendo señales de burbuja inmobiliaria. Usted las ve?

J.D.U.:
El tema lo estamos mirando. Ahora, hay algo positivo y es que el nivel del crédito hipotecario, como proporción de la economía, no es alto y muy inferior a lo que teníamos en Colombia en los años 90. Eso significa que una parte importante de la financiación de vivienda se ha hecho con recursos propios.

SEMANA: ¿Pero qué explica el crecimiento en los precios de la vivienda?

J.D.U.:
Es una buena pregunta. Hay varias hipótesis, puede haber factores de oferta, como por ejemplo la escasez de tierras en algunas partes, por factores regulatorios, y al mismo tiempo, factores de demanda. No conozco un estudio que permita dar una respuesta contundente.

SEMANA: ¿En materia de tasa de cambio, seguirá la tendencia revaluacionista?

J.D.U.:
Lo he dicho muchas veces, predecir el comportamiento de la tasa de cambio es imposible. Son muchos los factores que inciden. En lo que falta de este año y el 2013 pueden ocurrir muchas cosas y el comportamiento de la tasa de cambio puede ser muy distinto a lo que piensan hoy las personas. Por supuesto quisiéramos que tuviéramos una tasa un poco más devaluada.

SEMANA: En ese sentido, ¿algunos piensan que le ha faltado más acción al Banco de la República para frenar la revaluación?

J.D.U.:
Creo que quienes piden más actividad del Banco de la República deben tratar de entender bien los determinantes de la revaluación. Deben tener en cuenta que este país está teniendo un desarrollo importante minero-energético y en ese contexto creo que llegarán a la conclusión de que este país necesita tasas de ahorro más altas. Cuando el Banco de la República interviene comprando reservas internacionales no necesariamente está aumentando la tasa de ahorro. El ahorro macroeconómico es la diferencia entre el ingreso y lo que consume el país.

SEMANA: ¿Y cómo tener mayores tasas de ahorro.

J.D.U.:
Necesitamos que tanto el sector privado como el público ahorren más. En la medida en que los precios de los productos de exportación estén altos, debemos aprovechar para ahorrar parte de esos ingresos que muy probablemente serán de tipo transitorio. Por eso la importancia de lo que se hizo con la ley de regalías. Si el país tiene un sector minero-energético en expansión y los precios de los productos que exporta están en niveles relativamente altos y no quiere tener una apreciación fuerte de la moneda que golpee al resto de sectores transables, requiere tener tasas de ahorro más altas.

SEMANA: Uno de los temas que más preocupa es la infraestructura. ¿No cree que esta locomotora debería ir más rápido?

J.D.U.:
El atraso en infraestructura física es un cuello de botella grande para el crecimiento colombiano, que mientras más rápido se resuelva, mejor.

SEMANA: Y a propósito de sectores, hay gran preocupación por la pérdida de protagonismo de la industria en la economía. ¿Qué está afectando el crecimiento de este sector?

J.D.U.:
Probablemente hay dos factores que tienen que ver con esto. Uno el debilitamiento de la economía mundial y su impacto en el comercio internacional y el segundo los efectos de la tasa de cambio. En una mirada de más largo plazo, se observa que algunas actividades que antes se realizaban dentro del sector manufacturero, hoy han sido tercerizadas. Es decir, ahora esas actividades están registradas en otros sectores. Al hacer este tipo de ajuste, se ve que la caída de la industria manufactura en el PIB es menor que cuando se mira el dato simple.

SEMANA: ¿Se podría decir que en Colombia el debilitamiento de la industria ha sido más acentuado que en otras economías?

J.D.U.:
Cuando uno mira comparaciones internacionales, por ejemplo los datos de otros países de América Latina, la caída de la industria manufacturera frente al PIB en varios de esos países es igual o mayor que la colombiana. El país no es atípico.

SEMANA: Usted comienza un tercer período en la gerencia general del Banco de la República. ¿Espera retos muy distintos a los ocho años anteriores?

J.D.U.:
Hace ocho años, cuando llegué a la gerencia, el país comenzaba una fase de expansión importante, con aumento en los precios internacionales, como el petróleo, y con la inflación todavía por encima de lo que se considera estabilidad de precios. El reto era no dejar que nos desbordáramos en el crecimiento del gasto y del endeudamiento y que la inflación y las expectativas de inflación convergieran al 3 por ciento meta. En los últimos 4 años, la inflación ha estado en promedio en 3 por ciento, y tanto este año como el siguiente tendremos ese nivel de inflación, al igual que las expectativas. Ese es un enorme logro para la economía colombiana, que hay que conservar y defender. Fue difícil acabar con esos más de 30 años de inflaciones altas que tanto daño hicieron.

SEMANA: ¿Viéndolo así los desafíos que vienen se ven más divertidos?

J.D.U.:
Los pasados ocho años han sido muy divertidos y han sido un reto enorme. Llevar la inflación al 3 por ciento, tener una política monetaria contra cíclica y aplicarla como lo hicimos en 2007 y 2008 fue muy importante. Ahora tenemos que consolidarlo. Pero además tenemos que adaptarnos al hecho de que este es un país que se transforma rápidamente. No debemos suponer que el sector minero energético se expandirá de manera permanente y que los precios de los productos básicos estarán siempre altos. Por eso la importancia de ahorrar. Al mismo tiempo tenemos que tener en cuenta que el futuro es incierto, y por lo tanto debemos estar preparados con un marco de políticas que permita responder bien a diferentes tipos de choques.

SEMANA: Finalmente, si bien las cifras macro que usted destaca son importantes, ¿no necesariamente se traduce en bienestar para todos?

J.D.U.:
La estabilidad macroeconómica es una condición necesaria para creer. Países con inestabilidad macroeconómica fuerte no crecen. No solamente no crecen sino que terminan en crisis y las crisis retrasan el desarrollo. Pero la estabilidad macro no es suficiente. En el largo plazo se requieren otras cosas como instituciones fuertes, inversión abundante y eficiente en capital físico y humano, en educación, salud, nutrición, innovación, formalización, tecnología, apertura al resto del mundo. Todo eso, en últimas, determina que una economía pueda crecer de manera sostenida a tasas altas. Y para mejorar el nivel de vida de la población se necesita crecer a tasa altas, no un trimestre, ni un año o dos, sino décadas consecutivas.
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