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| 12/2/2017 10:15:00 PM

Entre riesgos y oportunidades

El crecimiento mundial acelerará en 2018. No obstante, los efectos de la reforma tributaria de Trump y otros riesgos persisten. América Latina se rezaga en medio de un año electoral.

Apesar del pesimismo y la fuerte incertidumbre con que arrancó 2017, este año la economía mundial se recuperó. Lo más sorprendente es que fue una reactivación generalizada, algo que no se veía desde comienzos de la década. Según los expertos, este alto grado de sincronía en el crecimiento global, con repuntes en Europa, China, Japón, Estados Unidos y buena parte de las economías emergentes, se debe a que la mayoría de los bancos centrales mantienen tasas bajas y una política monetaria que incentiva no solo consumir, sino invertir, en un entorno de inflación contenida.

Para 2018, se espera que el crecimiento de la economía global continúe y se acelere en todos los grupos de países (a excepción de Oriente Medio), aunque gradualmente. En su nuevo informe de Perspectivas de la Economía, el Fondo Monetario Internacional (FMI) prevé que el crecimiento mundial, que en 2016 registró la tasa más baja desde la crisis financiera con 3,2 por ciento, se incrementará a 3,6 por ciento en 2017 y a 3,7 en 2018, su mayor ritmo en 7 años. Sin embargo, según el organismo, mientras el año pasado la mejora era atribuible a las economías avanzadas, para 2018 las de mercados emergentes y en desarrollo desempeñarán un papel relativamente más importante. El repunte en los emergentes se debe a la resiliencia del crecimiento en China, que ha permitido la estabilidad en el precio de varios commodities.

Además, el acuerdo de los países exportadores de petróleo, agrupados en la Opep, para ampliar y extender los recortes en producción durante todo 2018 contribuiría a estabilizar el precio del crudo alrededor de los niveles actuales.

Ahora bien, el próximo año no está exento de grandes riesgos que podrían cambiar rápidamente el panorama. Van desde que los países de la Opep no cumplan los acuerdos hasta una desaceleración o crisis financiera en China, pasando por lo que ocurra con Estados Unidos y su reforma tributaria.

Sin duda, uno de los principales riesgos para el mundo económico es que llegue a su fin el largo ciclo de expansión que ha tenido la economía norteamericana. Con el repunte esperado del 2,3 por ciento para 2018, Estados Unidos completaría casi una década de crecimiento continuo, el tercero más largo en su historia. El desempeño de las bolsas de valores de ese país, que no paran de alcanzar récords de valorización, refleja este panorama, así como las expectativas que ha despertado la reforma tributaria del gobierno de Donald Trump.

Si el Congreso aprueba la reforma, el presidente estadounidense se anotará un gran triunfo político, pero su efecto en lo económico no resulta tan claro. Mientras que para algunos analistas la reforma, basada en un gran recorte de impuestos para las empresas y personas de altos ingresos, promoverá el crecimiento y el empleo, para otros tendrá un efecto adverso sobre las finanzas públicas y la desigualdad, sin acelerar el crecimiento. Esto intensificará las discusiones sobre el techo de la deuda externa y la probabilidad de una corrección de los mercados financieros en algún momento.

Por otra parte, los riesgos políticos probablemente tomen un protagonismo significativo el próximo año. Y estos van desde los geopolíticos como la tensión entre Estados Unidos y Corea del Norte hasta el gran número de procesos electorales en América Latina. Durante los próximos 12 meses, 8 países de la región elegirán a su presidente (Chile, Honduras, Costa Rica, Paraguay, Mexico, Brasil, Colombia y Venezuela). Y ante el alto nivel de inconformismo, la polarización y desencanto con la democracia, ha surgido una gran incertidumbre sobre la orientación de las políticas en varios países, pues hay altas probabilidades de que ganen proyectos populistas o con posiciones extremas.

América Latina pasará de crecer 1,2 por ciento en 2017 a 1,9 por ciento en 2018. Si bien esto significa un repunte, es claro que la región no está convergiendo hacia los niveles de economías avanzadas y crece por debajo del promedio mundial.

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