24 noviembre 2012

Enviar a un amigo

Email destino:

Nombre remitente:

Email remitente:

Crecimiento económico: más de lo mismo

PERSPECTIVAS ECONÓMICASPese a la incertidumbre que reina en el mundo, en Colombia no se esperan grandes sobresaltos. Las proyecciones de crecimiento el próximo año se sitúan entre 4,2 y 4,8 por ciento. La infraestructura será el motor de la economía.

Crecimiento económico: más de lo mismo.

La economía colombiana está cerrando un año bastante tranquilo. No hubo mayores sorpresas y más bien puede decirse que los pronósticos que se plantearon para 2012 se vienen cumpliendo con bastante acierto. Todo indica que el Producto Interno Bruto (PIB) crecerá alrededor del 4,5 por ciento, aunque a
lgunos analistas -en los últimos días- le están dando alguna probabilidad de que se ubique más hacia 4,2 por ciento.

Durante el presente año hubo momentos más efusivos que otros. Cuando se conocieron los datos del primer semestre -con crecimiento de 4,8 por ciento- todo el mundo se entusiasmó y se elevaron los pronósticos para el cierre de 2012. Inclusive se llegó a pensar que podría alcanzar el 5 por ciento. Hasta mediados del año, Colombia era una de las 14 economías del mundo que estaba creciendo a mayores tasas. Nada más alentador.

Sin embargo, el optimismo fue bajando a medida que salían los datos del segundo semestre, especialmente el flojísimo comportamiento de la industria manufacturera y la reducción en la velocidad de la locomotora minero-energética. La persistente revaluación del peso también generó escepticismo en muchos sectores, concretamente los exportadores.

Por otro lado, el gobierno celebró con bombos y platillos que en medio de la turbulencia de los mercados financieros internacionales, Colombia lograra una reducción histórica en los niveles de los spread de la deuda soberana (que mide la percepción que tienen los inversionistas extranjeros del país). En otras palabras, a Colombia le ha resultado más barato que a otros países conseguir créditos en el exterior. Esto no es otra cosa que confianza en el país y su economía, un activo que escasea por Europa especialmente. Para completar la fotografía optimista del año, las finanzas públicas gozan de buena salud, el sector financiero ha dado muestras de solidez y la inflación no es un dolor de cabeza pues está bajo control.

Hubo especial entusiasmo en mayo, cuando por fin el país logró una de los objetivos más esperados: poner en marcha el Tratado de Libre Comercio, TLC con Estados Unidos, después de 5 años de estar en el congelador. Paralelamente se avanzó en las negociaciones de nuevos acuerdos que dejarán a Colombia como un país mucho más abierto al mundo.

Ahora bien, no hay que olvidar en qué aguas se ha estado navegando. Crecer por encima del 4 por ciento en medio de la eurozona tambaleando, Estados Unidos con una recuperación tan endeble, China bajando el ritmo de crecimiento y América Latina desacelerándose fuertemente, no es definitivamente una mala noticia, así todos los colombianos quisieran que la economía creciera más.

Y la verdad es que después de ver cómo ha crecido la tormenta afuera, se valora aún más el desempeño que ha tenido la economía colombiana. Basta recordar que este año varios países de la zona del euro entraron en recesión y según los pronósticos del FMI, la economía global crecerá solo 3,3 por ciento. La menor demanda de Europa afectó la economía china que, de crecer a tasas de dos dígitos en 2010 (10,4 por ciento) ha pasado ahora a 8 por ciento, o incluso un poco menos, según estiman algunos expertos.

Por supuesto, los coletazos de esta tormenta llegaron a este lado del Atlántico. Brasil, el coloso suramericano, ha sido el país más afectado, pues después de crecer 7,5 por ciento en 2010 bajará este año a menos de 2 por ciento.

Estados Unidos, el país más importante para la economía colombiana, porque es el principal socio comercial, está mostrando un crecimiento muy modesto, de 2,2 por ciento para este año, y algo similar para el próximo.

Como se puede ver, el 2012 no ha sido fácil para el mundo. Lo crítico es que la percepción de incertidumbre aún se mantiene e incluso se podría prolongar por buena parte del próximo año.

Un año calcado

A diferencia de lo que pasa en las grandes economías, donde hay un sentimiento de gran frustración, los colombianos podrán irse a celebrar con tranquilidad las fiestas navideñas y de fin de año y recibir con esperanza el 2013.

La verdad es que el año que viene pinta con características muy similares al 2012. Los pronósticos sobre crecimiento del PIB se mueven entre 4,2 y 4,8 por ciento, una cifra casi que calcada de lo que se predijo 12 meses atrás.

Las similitudes con este 2012 también se encuentran en las preocupaciones que rondarán la economía global. Nuevamente las tensiones provendrán del frente externo.

Por los lados de Estados Unidos el grado de incertidumbre lo genera el llamado precipicio fiscal, es decir, la entrada en vigor de los aumentos de impuestos y recortes de gastos programados para 2013. Esto afectaría negativamente el crecimiento, a menos que se apruebe una ley para evitarlo. En total, el recorte de gastos sería gigante, algo así como 3,5 por ciento del PIB estadounidense que en plata blanca significa unos 560.000 millones de dólares (casi dos veces la economía colombiana). De no evitarse el precipicio, los expertos advierten que esto llevaría a una recesión de la economía norteamericana el próximo año.

Sin embargo, todos están cruzando los dedos para que se impongan los criterios económicos sobre los intereses políticos y el Congreso norteamericano logre evitar el caos. El exministro de Hacienda, José Antonio Ocampo, profesor en la Universidad de Columbia en Nueva York, cree que después del triunfo del presidente Barack Obama en las pasadas elecciones, habrá una solución al problema fiscal de Estados Unidos. "La claridad de la victoria de Obama es una buena noticia en términos económicos".

Y si se cumple el escenario positivo, es decir, se evita un ajuste dramático en Estados Unidos, Colombia tendrá buenas noticias para el 2013, pues este es su principal socio de Colombia y significa que las exportaciones hacia ese mercado no se afectarán.

Un factor que ha elevado el optimismo por la marcha de la economía estadounidense es la decisión de la Reserva Federal (Banco Central) de sostener las tasas de interés a la baja, hasta 2015. Esto es una señal de que el foco está puesto sobre el crecimiento de la economía de la primera potencia.

Pero la sombrilla no solo hay que alistarla por si las lluvias aumentan en el país del norte. Frente a Europa hay que abrirla de una vez. La crisis de la zona euro no se ha resuelto todavía. El dilema de política es muy complejo pues hay una diversidad de situaciones, unas más dramáticas que otras. Mientras Alemania tiene una tasa de desempleo de alrededor del 6 por ciento, España y Grecia superan el 25 por ciento y el endeudamiento se eleva más allá del 100 por ciento del PIB de muchos países.

La buena noticia, es que los analistas han comenzado a ver claros en medio de los negros nubarrones. El director de Fedesarrollo, Leonardo Villar, afirma que el riesgo de que suceda una catástrofe en la zona del euro se ha ido reduciendo en los últimos tres meses. La aversión al riesgo ha caído fundamentalmente gracias al anuncio que hizo Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo (BCE), quien se comprometió a hacer lo que fuera necesario para mantener la zona intacta. Además, se comprometió a la compra de bonos, lo que ha bajado la tensión sobre los títulos de muchos países.

Todo indica que la probabilidad de que se llegue a romper la zona euro se redujo. Parece que todos entendieron que por pequeño que fuera Grecia, su salida del bloque monetario tendría consecuencias catastróficas pues desataría una corrida de depósitos, que luego podría contagiar a Portugal y a España.

En cuanto a China, si bien la desaceleración es un motivo de preocupación, el lado positivo es que con el cambio político se espera que se tomen medidas para estimular la economía y hacer que la demanda interna reemplace la caída de la externa por el efecto Europa.

Tranquilos pero no confiados

Mientras los vientos externos se calman, como dice el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, a Colombia le está funcionando bien la receta de concentrarse en el mercado interno.

Nuevamente, como sucedió en este año, en 2013, la demanda interna será el pilar del crecimiento. Las expectativas están puestas en la inversión pública y privada y específicamente en la infraestructura. El economista Daniel Niño señala que el sector de obras pública puede ser la válvula de escape mientras se desenreda el mundo.

El próximo año entrará a regir un nuevo modelo de concesiones de cuarta generación. El paquete de obras comprende la construcción de nuevas carreteras y dobles calzadas así como la rehabilitación y mantenimiento de 6.000 kilómetros de vías. Este es el más ambicioso programa vial en la historia de Colombia, que demandará inversiones por 40 billones de pesos. En los próximos dos años se va a adjudicar mucho más de lo que se ha entregado en los últimos 20 años.

Este sector pasará a liderar el crecimiento, pues la locomotora minero-energética ha comenzado a bajar la velocidad. Esto se debe a que la desaceleración de China está afectando los precios de las materias primas y recursos naturales, que es el grueso de las exportaciones colombianas. Aunque pronosticar sobre los precios del petróleo es difícil, algunos analistas consideran que es mejor no hacer cuentas alegres. Aquí hay una preocupación porque el gobierno ha hecho sus cálculos para el 2013 sobre un precio de 100 dólares el barril, y la posibilidad de que baje de este nivel hay que contemplarla y eso podría afectar las cuentas fiscales.

El gobierno y los analistas esperan que el consumo se mantenga dinámico el próximo año, pues es un componente clave en el PIB. En este sentido, hay buenas noticias por el lado del crédito y las tasas de interés. La mayoría de analistas piensa que las tasas del Banco de la República seguirán estables. Se estima que estarán al final del año entre 4,5 y 4,75 por ciento, lo que significa que no habrá freno al crédito. La cartera bruta está haciendo un aterrizaje suave y terminará el año con un crecimiento del 13 por ciento, que es un nivel satisfactorio para el país. Se está evitando el exceso de endeudamiento de los hogares, dice el presidente de Anif, Sergio Clavijo.

Donde hay más retos el próximo año es en la industria manufacturera y el agro. La producción industrial no alcanzará a crecer este año ni el 1 por ciento. En el frente agropecuario, los empresarios son moderadamente optimistas, esperan una recuperación del sector privado con un crecimiento entre 3,5 y 4 por ciento. El presidente de la SAC, Rafael Mejia, cree que si bien el sector está afectado por la revaluación y los precios internacionales, esperan con ánimo el 2013. El ministro de Agricultura, Juan Camilo Restrepo, grafica ese optimismo diciendo que: "Estamos frente a una vieja locomotora que se está moviendo otra vez, no a la velocidad que queremos, pero sí con ritmos positivos y esperamos que continúe así".

Las mayores preocupaciones, tanto del agro como de la industria, se concentran en la tasa de cambio. En el sondeo que realiza SEMANA para esta edición, los pronósticos de los analistas señalan que al término de 2013, el dólar estará en un rango entre 1.750 y 1.820 pesos, un nivel que a los exportadores no los deja dormir tranquilos. Nadie parece tener la receta para detener la revaluación. El gerente del Banco de la República dice que la fórmula para contrarrestrarla es más ahorro de todos, del gobierno y del sector privado.

En síntesis, para levantar el ánimo, hay que mirar lo que sucede en el vecindario. Según el FMI, el próximo año Colombia crecerá por encima de Argentina, Venezuela y Ecuador y similar a Brasil. Ahora, frente al pelotón con el que sería ideal marchar, esto es Perú y Chile, el país está rezagado .

Lo importante es recibir el 2013 con muy buenos ánimos, porque la confianza es un factor fundamental para el buen

desempeño de la economía. Eso ha quedado demostrado este año. Y, si como dicen los analistas, en el 2013, habrá más de lo mismo, hay razones para estar tranquilos, pero siempre es mejor estar alertas, no sea que los vientos de afuera choquen más fuerte de lo previsto.
PUBLICIDAD
Horóscopo
Semana en Facebook
Publicidad