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| 7/11/2015 10:00:00 PM

Crisis griega: se acabó el tiempo

Atenas puso sobre la mesa las cartas de su nueva propuesta de reformas. Pero no es suficiente para salir de la crisis de la deuda.

La crisis griega está lejos de resolverse definitivamente. Sin embargo, los últimos acontecimientos han sido cruciales, para saber qué rumbo tomará este pequeño país de la eurozona.

El abrumador ‘No’ obtenido en el pasado referendo tuvo un impacto significativo, tanto en las negociaciones entre Atenas y la Troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional), como en la política interna griega. Como dice Dimitris Pefanis, director del portal financiero www.In.gr,  el ‘No’ endureció las conversaciones y trajo más cerca el final del juego.

En efecto, en lo que se refiere a las negociaciones, el primer ministro, Alexis Tsipras, se enfrentó a un ultimátum muy duro dentro del Eurogrupo: o ponía sobre la mesa un sólido programa de reformas o salía de la zona euro y, posiblemente, de la Unión Europea (UE).

Pues bien, Tsipras entregó en la noche del pasado jueves una propuesta con las reformas económicas prometidas, para obtener un tercer plan de ayuda, desde 2010. Las mismas eran estudiadas este fin de semana por los ministros de finanzas de la eurozona, antes de una cumbre extraordinaria de la UE, este domingo en Bruselas.

La idea con estas propuestas es que los acreedores también puedan estimar el monto del programa de ayuda, que algunos han calculado en un préstamo por 50.000 millones de euros, mientras que el paquete de reformas ofrecido por Atenas vale entre 12.000 y 13.000 millones de euros.

El paquete contiene una mezcla de nuevos impuestos, recorte presupuestal, reformas y privatizaciones. Entre las partes más importantes está el aumento del IVA que pasaría del 10 al 13 por ciento para los bienes de lujo; una tarifa del 13 por ciento para alimentos básicos, hoteles, energía y agua, y un 23 por ciento para el resto, incluidos los restaurantes, a los que actualmente se aplica el 13 por ciento. Una tarifa reducida del 6 por ciento para medicamentos, libros y teatro. Propone también un alza del 26 al 28 por ciento del impuesto de sociedades.

Así mismo, se eliminarían las pensiones prematuras y se igualaría la remuneración a los empleados del sector público.

Las pensiones que son un gran problema en Grecia también estarían incluidas en las reformas. A pesar de que la edad oficial de jubilación es de 67 años (o 60, pero con 40 años de trabajo) hay muchas excepciones. Esto significa que una gran cantidad de pensionados están por debajo de 60 o incluso 50 años de edad. Hasta hace poco había casos de mujeres con hijos no adultos que podían incluso obtener una reducida pensión a la edad de 40 años. De acuerdo con el nuevo programa propuesto por el gobierno de Tsipras, la edad de jubilación se queda en 67 años para hombres y mujeres, con un castigo del 16 por ciento para las pensiones anticipadas (después de 60 años de edad).

Se suprime el descuento de IVA de las islas griegas, especialmente las más turísticas, pero con la excepción de las más remotas.Atenas quiere recortes limitados en el gasto en defensa y esperar hasta 2019 para retirar un ingreso complementario para los pensionados más pobres. Esta por verse si esta reforma satisface a los acreedores.

Ahora bien, el ‘No’ mayoritario que dieron los griegos a la consulta que realizó el gobierno de izquierda (Syriza) también tuvo efectos internos. El ex primer ministro griego Antonis Samaras, líder del principal partido de la oposición, Nueva Democracia (conservadores), renunció, al igual que el ministro de las Finanzas Yanis Varoufakis. Como nuevo jefe de finanzas fue nombrado Euclides Tsakalotos, quien llevaba las riendas de las negociaciones con los socios de la Troika desde abril.

Así, el primer ministro Tsipras se convirtió en el líder absoluto en la escena política local, tras haber fortalecido su posición tanto dentro de su partido, como ante los ojos de ciudadanos de a pie. Aunque ante el Parlamento Europeo la cosa ha sido a otro precio.

Guy Verhofstadt, un líder liberal en el Parlamento Europeo, dio un apasionado discurso el jueves pasado. Dirigiéndose directamente a Alexis Tsipras, lo instó a presentar un paquete de reformas lo antes posible, ya que “ahora estamos caminando sonámbulos hacia una ‘grexit’”. El parlamentario fue más allá, proponiendo cinco reformas concretas a realizar por Tsipras. “Muéstrenos lo que puede hacer ahora, demuestre que usted es un verdadero líder”, dijo de manera vehemente.

El punto más crítico

Pero el paquete con las reformas concretas no es suficiente para salir del atolladero en que se encuentra este país. Para los griegos y muchos economistas que apoyan a Atenas, lo más importante es un compromiso real para reestructurar la deuda pública que ya representa unos 320.000 millones de euros, es decir, el 180 por ciento del producto interno bruto (PIB).

“Una propuesta realista de Grecia tiene que estar compensada por una propuesta igual de realista sobre la sostenibilidad de la deuda por parte de los acreedores. Solo así tendremos una situación donde todo el mundo gane”, dijo el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.

En este sentido, Grecia también recibió de nuevo el apoyo del Fondo Monetario Internacional (FMI). Su directora gerente, Christine Lagarde, consideró “necesaria” una reestructuración de la deuda, algo que no les gusta oír a los principales líderes europeos, en especial a la canciller alemán, Angela Merkel.

El asunto es que, a partir de esta semana, solo hay dos escenarios para Grecia. Uno sería un acuerdo sobre la base de que Atenas haga las reformas que le han pedido para recibir un programa rescate, con medidas punitivas. Para muchos esto sería una solución temporal, pues en dos años se volvería a la misma discusión. Sin una quita de la deuda, es decir, borrar o condonar una porción de la misma, como lo vienen proponiendo destacados económistas (ver carta) no habría solución de fondo.

Otro escenario, más dramático, sería la expulsión de la eurozona, con consecuencias que todavía no se alcanzan a calcular completamente. Como quien dice, mientras en el primer escenario el deterioro sería lento y progresivo en el segundo sería de manera directa.

Coletazos griegos

Las repercusiones de la crisis griega son de orden político y económico. Europa está polarizada desde hace dos semanas. Muchos analistas afirman que los partidos de derecha se han fortalecido, al tiempo que instituciones como el FMI han sufrido desprestigio.

Los mercados también han sentido los efectos de la crisis griega. A la espera de una decisión, la semana pasada hubo varios días de turbulencia en los mercados globales. Colombia no se escapó de la marea alta. El dólar se trepó por un momento a los 2.700 pesos, un nivel que no se veía desde hace 11 años.

Para el gerente del Banco de la República en Colombia, José Darío Uribe, los eventos en Grecia han aumentado la incertidumbre sobre el desempeño futuro del euro y Europa. Eso ha subido las primas de riesgo y reducido el precio internacional del petróleo, lo cual eleva el costo del endeudamiento externo y puede reducir el ingreso nacional. 

Por ahora, el mundo seguirá en vilo a la espera de que Grecia y sus acreedores encuentren una salida definitiva a la crisis de la deuda. Los próximos días son críticos porque el tiempo se agota para los helenos. Los bancos llevan dos semanas cerrados y los retiros en efectivo seguían limitados. Con sus ayudas, el BCE está manteniendo con vida al sistema bancario griego, pero puede cortarlas si no prosperan las reformas. Y eso sería como quitarle el oxígeno al paciente.
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