Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 2016/04/16 00:00

Los coletazos de Odebrecht en Colombia

La situación de la firma brasileña de ingeniería puede repercutir en dos obras en el país, la navegabilidad del Magdalena y la Ruta del Sol, en la que hay de por medio una demanda por 700.000 millones de pesos.

Eleuberto Martorelli, Presidente de Odebrecht en Colombia. Foto: Guillermo Torres

Desde hace varios años, Colombia sueña con dos grandes obras de infraestructura. Una de ellas, hacer navegable el río Magdalena, la principal arteria fluvial del país y, la otra, terminar la Ruta del Sol, una vía de 1.000 kilómetros que conectará en menos tiempo a Bogotá con la costa Atlántica. Los dos proyectos demandan inversiones cercanas a los 7,5 billones de pesos.

Pues bien, cuando todo hacía prever que por fin estas dos obras marcharían con buenas perspectivas, acaba de surgir un gran obstáculo. Se trata de los problemas de la firma brasileña Odebrecht –la mayor compañía de ingeniería en América Latina–, vinculada con los escándalos de corrupción de Petrobras.

Odebrecht hace parte de los grupos que realizan esos dos proyectos. En el Magdalena participa con el 87 por ciento en el consorcio Navelena –el otro 13 por ciento pertenece a Valorcon, de la familia Gerlein–. Y en la Ruta del Sol, sector 2 (un tramo de 528 kilómetros entre Puerto Salgar y San Roque), también tiene participación mayoritaria en el consorcio Consol. Sus socios son Episol, del banquero Luis Carlos Sarmiento, y la constructora CSS, de Carlos Solarte.

El 11 de marzo, Navelena debía presentar el cierre financiero del proyecto, es decir, el respaldo de los bancos. El plazo se cumplió, pero Cormagdalena, que adjudicó la licitación, consideró insuficientes los documentos, pidió información adicional y amplió el plazo hasta el 11 de mayo.

Este incumplimiento encendió las alarmas. En una de sus primeras apariciones en público, el vicepresidente Germán Vargas le advirtió al consorcio que el reloj estaba corriendo y que si no cumplía el nuevo plazo fijado, el gobierno podría caducar el contrato. Una decisión de esta naturaleza sería un gran revés, si se tiene en cuenta que el consorcio lleva más de un año con obras de dragado en las que ha invertido más de 60 millones de dólares.

Eleuberto Martorelli, presidente de Odebrecht Colombia, afirma que los problemas de la firma en Brasil no tienen repercusiones en Colombia. En el caso del Magdalena sostiene que no hay que llegar a decisiones extremas ya que se puede establecer una negociación de mutuo acuerdo entre las partes, como contempla todo contrato de asociación público-privada (APP). Dice que Odebrecht tiene con los bancos las mismas dificultades que otros concesionarios de infraestructura en Colombia. “No hay posibilidad de terminación automática (del contrato). Hay que respetar el principio de legalidad y el debido proceso para mantener la seguridad jurídica”, enfatizó el directivo, quien dijo que están haciendo todos los esfuerzos para cumplir con el Estado colombiano, y si tienen que buscar un tercer inversionista, lo harán (ver entrevista).

Precisamente, una de las opciones que están sobre la mesa es que Odebrecht ceda el contrato a otra firma. Por lo pronto, Cormagdalena dice que se ceñirá a lo que este dice y va a esperar que se cumplan los plazos establecidos. Sin embargo, aclaró que el último de ellos se cumple el 11 de junio. Pasada esa fecha, si no se logra el cierre financiero comenzarán a correr multas y probablemente vendrá la caducidad.

En la Ruta del Sol, sector 2, surgió un tropiezo inesperado. El consorcio Consol, que ejecuta la obra, demandó a la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) por 700.000 millones de pesos, la mayor demanda contra la entidad en su existencia. El presidente de la ANI, Luis Fernando Andrade, calificó el hecho de exagerado, teniendo en cuenta que dicho consorcio está atrasado en las obras. Según Andrade, no solo piden dos años más para entregar el proyecto, sino que les paguen esta multimillonaria suma por problemas que han encontrado con las comunidades, de orden social, ambiental, de predios y redes públicas en varios tramos. La situación es tan compleja que laANI pidió apoyo de la Agencia de Defensa Jurídica del Estado.

El presidente de Odebrecht Colombia, que hace parte de Consol, aclara que interpusieron la demanda por 120 problemas como esos. Dice que no son responsabilidad de la concesionaria y que la ANI no los solucionó. Actualmente, la demanda está en un tribunal de controversias de la Cámara de Comercio de Bogotá.

En las próximas semanas se definirá el futuro de estos proyectos. La Ruta del Sol lleva un gran avance y debía terminarse en 2017, pero ahora el tiempo y los recursos se podrían aumentar. En la ejecución de las obras del Magdalena, la incertidumbre es mayor.

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