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| 1/7/1991 12:00:00 AM

CRUZANDO LA FRONTERA

Por primera vez en la historia reciente del país, la inflación pasará del 30 por ciento al terminar el año.

CRUZANDO LA FRONTERA CRUZANDO LA FRONTERA
De nada sirvieron las barreras impuestas por el Gobierno. En su alocada carrera, la inflación llegó al limite que todos tenian: el 30 por ciento. Y amenaza con desbordarlo si los distintos sectores que pugnan en el país por mantener sus ingresos no abandonan aunque sea parcialmente sus pretensiones y no se logra concertar el llamado Pacto Social.
El costo de vida subió en noviembre 2.03 por ciento y llevó el acumulado del año a 29.1 por ciento, la cifra más alta para el mismo periodo desde que se llevan estadisticas en el país. Y dada que todavía no se ha producido el impacto total sobre la canasta familiar de algunos de los aumentos autorizados recientemente, es seguro que la inflación al terminar 1990 estará, por primera vez en un año calendario completo, por encima del 30 por ciento.
Varios son los factores que están incidiendo en esta situación. Por el lado de la demanda, y a pesar de la política altamente contraccionista que ha venido aplicando el Gobierno, sigue pesando el incremento en las reservas internacionales, causado básicamente por el lento crecimiento de las importaciones. Es tan grande la presión, que el Banco de la República ha tenido que recurrir al cierre de la llamada ventanilla siniestra, lo que ha provocado una fuerte caída en la cotización del dólar negro.
Por el lado de la oferta, la mayor presión la están ejerciendo los alimentos.
Especialmente los tubérculos y particularmente la papacuyos precios se dispararon en el mes de noviembre, registrando alzas cercanas al 10 por ciento en un solo mes.
Pero tambien se registro un importante aumento en el precio de algunos productos manufacturados, como los artículos de limpieza y los utensilios domesticos, que son elaborados, en buena medida, por empresas de carácter multinacional, con un amplio control sobre el mercado. Dichas empresas, en opinión de los expertos, estarian aprovechando su condición de monopolios para subir los precios de sus productos, con el fin de hacer una reserva que les permita protegerse de una eventual caida en sus ingresos como consecuencia de la apertura económica.
A lo anterior se ha sumado el encare cimiento de los créditos producido por la política contraccionista del Gobierno y la activa participación del Banco Central en las llamadas operaciones de mercado abierto.
Todo lo anterior ha llevado el crecimiento del indice de precios a la temida frontera del 30 por ciento. Más allá, según los economistas, es supremamente fácil caer en el terreno fangoso de la hiperinflación. Y de allí no es nada fácil salir, como lo han demostrado las experiencias de Brasil y Argentina.
Por eso la insistencia del Gobierno en que su mayor preocupación sigue siendo el crecimiento de los precios y que hará todo lo que esté a su alcance para romperle el espinazo a la inflación.
En principio, las autoridades confian en la posibilidad de llegar a un Pacto Social, en el cual el Gobierno se compro mete a no incrementar los precios de los bienes y servicios que controla por encima de una meta previamente acordada, siempre y cuando los empresarios hagan lo mismo con respecto a sus productos y los trabajadores acepten incrementos igualmente moderados en su remuneración salarial.
Hasta el momento, sin embargo, la retórica de algunos de los interesados no es la mas propicia para un acuerdo Las centrales obreras, en particular, han manifestado su tatal oposición a un aumento de salarios inferior a la inflación. Y los industriales todavia no han apoyado abiertamente las tesis oficiales. Es más, las declaraciones realizadas la semana pasada por el Ministro de Hacienda, en el sentido de que el gobierno está dispuesto a tomar medidas unilaterales para frenar la inflación, bajando incluso los aranceles para la importación de algunos productos, indican que las relaciones entre las autoridades y al menos un sector de la industria no están del todo bien.
Falta ver, sin embargo, si el cruce de la temida frontera del 30 por ciento produce algún cambio de opinión. La película del Cono Sur debería ser lo suficientemente aterradora como para que todos los sectores involucrados entren en razón. De hacerlo, el Gobierno tendría las herramientas para desinflar la economía por las buenas. Pero si todos siguen luchando intransigentemente por no ceder ni una migaja en su pedazo del pastel, el Gobierno tendrá que hacerlo a las malas , para evitar que todo el ponqué se lo devoren las ratas de la inflación.

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