Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1982/07/19 00:00

CUESTA ABAJO

¿Es el "retraso cambiario" de que hablan los especialistas la causa del creciente déficit comercial que se registra en el país?

CUESTA ABAJO

El peso colombiano se sigue debilitando. Su devaluación frente al dólar alcanzó en días pasados el ritmo más acelerado de los últimos quince años. Según un reciente informe de la Bolsa de Bogotá, en el periódo comprendido entre junio de 1981 y junio de 1982 la devaluación (pérdida de poder adquisitivo del peso frente al dólar) alcanzó un rítmo del 19.65 por ciento anual, el más elevado desde 1967, año en el cual se aprobó el "Estatuto cambiario".
Mediante el famoso "Estatuto" (decreto 444), se desistió en Colombia de mantener, como se había hecho en los años anteriores, una paridad fija entre el peso y el dólar y se comenzó a aplicar un sistema cambiario basado en devaluaciones graduales, casi permanentes, por medio de las cuales el Banco Central ajusta la tasa de cambio de acuerdo con un presupuesto de devaluación incluido en el marco general de la política monetaria seguida por el gobierno.
La tasa de cambio es uno de los mecanismos de ajuste más importantes con que cuenta una economía abierta como la colombiana, es decir, una economía (como la de casi todos los países del mundo) que tiene que comprar y vender más allá de sus fronteras, dada la imposibilidad de funcionar en forma autosuficiente.
Estas economías se ven sometidas a permanentes desequilibrios externos (déficits o superávits) cuya permanencia por un tiempo indefinido causaría serios trastornos, por lo cual es necesario tratar de realizar algunos ajustes que permitan llegar a una situación de equilibrio. Y una manera de hacer estos ajustes es modificando la tasa de cambio. Si las importaciones superan a las exportaciones, una devaluación (más moneda nacional por la divisa extranjera) encarece las primeras y abarata las segundas, creando fuerzas que tienden a llevar la economía al equilibrio. Cuando se da un superávit cambiario, lo indicado sería revaluar para lograr el efecto contrario.
¿LIBERTAD O CONTROL?
El movimiento de la tasa de cambio no es, sin embargo, el unico mecanismo de ajuste, ni es siempre el más recomendable. Existe una serie de factores, como el nivel de precios, el volúmen de moneda en la circulación, la tasa de desempleo, que hacen recomendable en determinado momento buscar mecanismos de ajuste diferentes a la tasa de cambio, tales como los controles administrativos, las restricciones sobre giros de la divisa extranjera, etc. La decisión en torno al mecanismo más aconsejable está en manos de la autoridad económica. Y es esta posibilidad de elegir, la que ha dado orígen a la interminable polémica entre aquellos que sostienen que el ajuste lo debe producir el mercado para lo cual es necesario liberar la tasa de cambio, y aquellos que sostienen que el mismo debe ser dirigido y controlado por la política económica.
La devaluación gradual, busca combinar ambos aspectos, tratando de seguir las señales del mercado, pero manteniendo el control sobre el movimiento de la tasa de cambio.
Lo cual no quiere decir que el ajuste sea ideal. En la pasada bonanza cafetera, durante la cual el país registró un superávit cambiario que se mantuvo por varios años, la devaluación gradual del peso colombiano se mantuvo, pero a ritmos inferiores a los requeridos para mantener la llamada "paridad" entre el peso y el dólar, dada la gran cantidad de divisas que ingresaron al país. El concepto de "paridad" está relacionado con la inflación, tanto en el país sede de la divisa cono en aquel que tiene su moneda atada a ella.
En nuestro caso, con la inflación en Colombia y Estados Unidos. Se supone que la paridad se mantiene cuando la moneda local se devalúa exactamente en una proporción que compense la diferencia entre los niveles de precios de ambos países, caso en el cual el poder de compra de las dos monedas permanece constante. Que fue lo que no sucedió con el peso colombiano en los últimos años de la década del setenta. Por ello, aunque se presentó una devaluación "nominal", en realidad lo que se dió fue una "revaluación real" del peso frente al dólar.
DEVALUACION MASIVA
A esta "revaluación" atribuyen varios analistas la pérdida de dinámica de las exportaciones colombianas diferentes al café, situación que ha conducido a un creciente déficit comercial en los últimos dos años (en 1981 superó los 600 millones de dólares y en lo que va corrido del presente ya es del orden de los 500 millones). No es de extrañar, entonces, que en la actualidad el rítmo de devaluación de nuestra moneda esté llegando a niveles cercanos al 20% anual.
Algunos observadores han llegado a sostener, incluso, la necesidad de una devaluación masiva para compensar de un solo golpe el "retraso cambiario" a que se llegó durante la bonanza. Tal postura se convirtió en una opinión generalizada en la época previa a las elecciones presidenciales, generando una gran presión especulativa sobre los mercados paralelos de divisas y un gran incremento en el valor del dólar negro. Las expectativas creadas en torno a la posible devaluación masiva se vieron, sin embargo, frenadas por la posición del actual gobierno, cuyos personeros sostuvieron enfáticamente que no provocarían tal situación. En igual sentido se pronunció el presidente electo, Belisario Betancur, quien sostuvo su intención de seguir utilizando el mecanismo establecido en el "Estatuto cambiario", o sea, la devaluación gota a gota.
Todo parece indicar, pues, que no habrá la tal devaluación masiva y que se continuará devaluando gradualmente. Y dadas las actuales condiciones del mercado, parece aconsejable, según los expertos, el rítmo a que ha llevado el actual gobierno la devaluación.

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