Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1999/03/08 00:00

CUMBRE DE CUMBRES

En el Foro Económico Mundial en Davos,Suiza, los poderosos polemizaronsobre el impacto de la <BR>globalización.

CUMBRE DE CUMBRES

A Finales de enero de cada año se dan cita en el pueblo suizo de Davos cerca de 2.000 de
las figuras más influyentes de la política, los negocios y la academia a nivel mundial. Con los Alpes como
telón de fondo y en medio de extremas medidas de seguridad , estos personajes se reúnen durante seis días
en el Foro Económico Mundiala discutir los temas más importantes de la actualidad política y económica y a
trazar una especie de agenda mundial para el futuro. Además de los invitados especiales _que este año
incluyeron, entre otros, a Nelson Mandela, Al Gore, al secretario general de las Naciones Unidas Kofi
Annan, Henry Kissinger, Bill Gates, Ted Turner y varios premios Nobel_, cientos de empresarios de
alrededor del mundo pagan más de 20.000 dólares anuales para tener el privilegio de asistir al foro.
Este año, con las crisis de Asia y Brasil como contexto, el título del foro fue 'Globalidad responsable:
administrando el impacto de la globalización'. Las sesiones giraron en torno de cómo balancear las
oportunidades y beneficios que ofrece la globalización económica en el largo plazo con los costos y traumas
que necesariamente genera en algunos grupos de la sociedad en el corto plazo. Y también sobre cómo
asegurarse de que la globalización contribuya a disminuir la brecha entre países ricos y pobres. En general,
la conclusión fue que la globalización es irreversible por el creciente avance de la tecnología y la mayor
interdependencia entre los países, pero que el sistema en que se desenvuelve debe ser reformado.

Críticas al sistema
Un debate candente en lo que refiere a globalización giró en torno a la capacidad de la actual
arquitectura financiera mundial y las entidades que la componen _Fondo Monetario Internacional, Banco
Mundial, etc._ para manejar la transición hacia una economía global. Una de las voces más enfáticas fue la
de Henry Kissinger, quien aseveró que la integración económica procede a marcha forzada mientras que el
sistema político y económico mundial sigue funcionando con base en los paradigmas de la posguerra. Para
Kissinger es fundamental buscar esquemas más modernos y flexibles para supervisar la creciente integración
de las economías mundiales. Algunos participantes incluso hicieron un llamado para limitar la libertad de
los inversionistas. Según el ministro de Finanzas de la India, Yashwant Sinha, "no nos podemos dar el lujo
de que una persona que aprieta un botón de su computador y genera flujos de capital multimillonarios
desestabilice nuestras economías. Es fundamental reemplazar el caos actual de flujos por un sistema más
ordenado". George Soros, uno de los especuladores más prominentes del planeta, por su parte, si bien
consideró que el problema no estaba del lado de los mercados sino de las malas políticas de los países,
pidió la creación de un nuevo fondo multilateral para garantizar los préstamos internacionales y una
supervisión más cercana de las entidades crediticias.
La institución que más críticas recibió a lo largo del certamen fue el FMI. Kissinger enjuició los remedios
económicos que esta entidad recomienda para los países en crisis al argumentar que "no es políticamente
tolerable recetar largos períodos de austeridad. Esto no ha funcionado en ningún país, y en Indonesia
produjo catástrofe política". Por su parte, el economista Jeffrey Sachs, de la Universidad de Harvard, hizo
tres recomendaciones generales a los países afectados por la crisis financiera: "Mantener tasas de cambio
flexibles, limitar la entrada de grandes cantidades de capitales de corto plazo y nunca pedir ayuda al FMI".
Rudiger Dornbusch, otro famoso economista de MIT, dijo que "los funcionarios del FMI están manejando
las crisis como amateurs" y fue más allá hasta insinuar que han sido parcialmente responsables de que las
crisis se den.
De su lado Stanley Fischer, director adjunto del Fondo, defendió los paquetes de ayuda de esta institución a
los países en crisis y citó la recuperación de Corea del Sur y Tailandia, países donde las
recomendaciones del FMI fueron implementadas y desestimó la gravedad de la situación en el Brasil al
aducir que este país tiene un sistema financiero sólido.

Solidaridad global
Dos líderes de diferentes ramas de la actividad pública, el secretario de las Naciones Unidas, Kofi Annan, y
el empresario de los medios, Ted Turner, pidieron más solidaridad de los más prósperos con los sectores
menos privilegiados del planeta. Annan anunció una novedosa propuesta de alianza de las Naciones Unidas
con el sector privado para mejorar la calidad de vida en los países pobres, mientras que Turner, quien
hace poco donó 1.000 millones de dólares a este organismo, hizo un llamado a los empresarios del
mundo a ser más caritativos recordándoles que "no se pueden llevar su dinero consigo de este mundo".
Otros temas que cautivaron a los asistentes fueron el del comercio electrónico y la ingeniería genética. Bill
Gates, Michael Dell, fundador de Dell Computer, y Jeffrey Bezos, fundador de Amazon.com, y otros líderes
del sector de alta tecnología, proclamaron que Internet revolucionaría la manera de hacer negocios en el
mundo. Por su parte Craig Venter, líder del proyecto del Genoma Humano, anunció que en pocos meses
habrá terminado la identificación de todos los genes de un ser humano, lo cual abrirá fronteras insospechadas
en la medicina.
Más allá de las polémicas surgidas en el foro, lo importante es que algunas de las recomendaciones se lleven
a la práctica, porque si no, la reacción de algunos sectores contra la misma la pueden poner en jaque.

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