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| 3/9/1992 12:00:00 AM

¿DE DONDE MAS EMPLEO?

A pesar de la recesión, el empleo creció en 1991. <BR>SEMANA busca explicación a la paradoja.

UNO DE LOS RESULTADOS más sorprendentes del año pasado en materia económica fue el aumento en el empleo reportado por el Dane y resaltado por el Conpes en el Programa Económico 1992 como una de las pruebas del éxito del proceso de estabilización aplicado en 1991. Sorprendente, porque el país esperaba un impacto negativo sobre la ocupación del proceso de apertura. Y porque, finalmente, el sector productivo en su conjunto presentó un crecimiento inferior al de 1990.

En palabras de Carlos Arturo Angel, presidente de la Andi, "con un crecimiento económico del dos por ciento como máximo, con producción industrial negativa, con un sector de la construcción saliendo de un largo período de crisis, con un crecimiento en el sector agropecuario jalonado por empleo estacional, con un comercio sin una dinámica adecuada y con un Estado aparentemente licenciando personal, no se ve clara la conclusión de una disminución en el desempleo en Colombia". En tales condiciones, según Angel, el crecimiento en el empleo reportado por las cifras oficiales podría ser exclusivamente estadístico y deberse a "eventuales distorsiones en las proyecciones de población que utiliza el Dane para hacer el análisis del empleo", preocupación que su gremio ha trasladado al director de la entidad.

Funcionarios del Dane aseguran, sin embargo, que si bien la en cuesta de hogares que se utiliza para medir el empleo tiene un margen de error -como todas las encuestas- no se ha presentado ningún cambio reciente en su aplicación que permita explicar lo sucedido en 1991 como un problema estadístico, comparado con los resultados de los años anteriores. De ser así, tendrían que existir factores objetivos para explicar el crecimiento del empleo en 1991. Y aunque el Dane no da ninguno porque su función es medir y no explicar SEMANA logró reunir algunas hipótesis sobre lo que sucedió.

Una es la que maneja el propio Gobierno en el Programa Macroeconómico: "El cambio en la composición sectorial del crecimiento, unido a la reforma laboral que flexibilizó el mercado generaron un enorme dinamismo en el empleo a lo largo del año ". Lo primero es claro, y tiene que ver con la paradójica respuesta de la economía al proceso de apertura: cuando todo el mundo esperaba un aumento sustancial en las importaciones y una lenta respuesta de las exportaciones, lo que sucedió fue todo lo contrario. Es decir que no hubo la esperada competencia de productos extranjeros, pero sí una bonanza ex portadora que podría explicar en buena parte el crecimiento del empleo. En cuanto a la reforma laboral, su efecto acelerador del empleo no pasa de ser una simple hipótesis, pues todavía no hay forma de medir su impacto.

Otra hipótesis tiene que ver con las diferencias de comportamiento entre la grande y la pequeña industria. Mientras la primera -que tiene un gran peso en las muestras que sirven para medir la producción manufacturera- se vio afectada por la política oficial, a la segunda no le fue tan mal. Es más, de acuerdo con la Encuesta de Comportamiento Industrial realizada trimestralmente por Acopi entre la pequeña y mediana industria, el sector generó nuevos empleos a lo largo de todo el año, pero especialmente en el Segundo Semestre.

Está por ubicar, finalmente, el destino de buena parte de los capitales que llegaron del exterior el año pasado al país. Pero hay quienes afirman ya que una parte se fue al sector rural (donde a pesar de todos los problemas el desempleo bajó, según el Dane) y otra sirvió para financiar actividades que a falta de mejor calificación quedan cobijadas en el rubro de informales. Y eso, que no lo registran las encuestas de producción, sí queda incluido en las encuestas de empleo. Lo que quiere decir que, a pesar de la paradoja, es posible que haya crecido el empleo. Aunque persista la duda.


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