Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1985/08/12 00:00

DE HOLANDA CON AMOR

Enemigos y amigos tiene la oferta de la compañía holandesa Shell de comprar parte de los intereses de Carbocol en El Cerrejón

DE HOLANDA CON AMOR

Que una de esas cartas inesperada que sólo los gobiernos o las grandes empresas se dan el lujo de recibir. La misiva llegó en sobre cerrado al Ministerio de Minas hace un par de semanas y en ella se especificaban los términos de una propuesta que ha creado revuelo en el sena del Estado colombiano: la oferta de la Shell Coal International (subsidiaría de la Royal Dutch Shell de Holanda) de adquirir "entre un 10% y un 20% de los intereses que posee Colombia en la zona del Cerrejón Norte".
La noticia, como era de esperarse, tomó por sorpresa a todo el mundo, ya que aparte de la oferta en sí, en la primera semana de junio la Shell había adquirido el 50% de los intereses que Occidental Petroleum posee en la zona de Cravo Norte, en Arauca, por la suma de mil millones de dólares.
Pero, por lo visto, la compañía holandesa tiene más dinero del que se llegó a pensar (es la segunda petrolera del mundo detrás de la Exxon y la que posee más liquidez) y, además, quiere invertirlo en los dos proyectos mineros más importantes de Colombia.
Por el lado del carbón, el interés de la Shell no deja de ser curioso. Constituido en el proyecto más costoso en la historia de Colombia--aparte de ser el más controvertido-con una inversión superior a los 3 mil 500 millones de dólares, la zona del Cerrejón Norte empezó a ser acondicionada a comienzos de la década y en febrero pasado inició las exportaciones de mineral. Si bien el tope de producción de 15 millones de toneladas de carbón al año se logrará hacia 1988, buena parte de las obras básicas de ingeniería ya están concluidas o muy adelantadas: la vía férrea de 150 kilómetros de longitud que conduce de la mina al puerto en Bahía Portete las instalaciones de la mina y la adecuación de los equipos para cargar el carbón en el puerto.
La construcción de tales obras le ha significado un gran esfuerzo al socio colombiano, Carbocol, el cual aporta la mitad de los gastos de desarrollo del proyecto. En medio de condiciones de crédito interno y externo francamente adversas, Carbocol le ha logrado cumplir a Intercor, el socio extranjero, con su cuota de recursos superior, hasta la fecha, a los mil 50 millones de dólares.
Tal sacrificio no ha dejado de levantar críticas en varios sectores de la opinión. Pese a que la mayoría reconoce las posibilidades del proyecto, se destaca el hecho de que los precios internacionales del carbón (40 dólares por tonelada) están todavía muy lejos de los niveles esperados, con lo cual las perspectivas son, como mínimo, bastante confusas. Incluso se ha llegado a afirmar que si el precio actual se mantiene, el proyecto daría pérdidas millonarias.
Sin embargo, otra cosa parecen pensar los ejecutivos de la Shell que le enviaron la propuesta al gobierno colombiano. Para la compañía holandesa la entrada al Cerrejón le aseguraría contar con reservas explotables de millones de toneladas de carbón, las cuales, en un momento de crisis en el mercado internacional, pueden generar enormes ganancias. Más aún, la compañía holandesa se estaría evitando los dolores de cabeza de la construccion de la obra, adquiriendo parte de un proyecto en vísperas de que éste entre en plena producción.
Todo lo anterior se complementa con el hecho de que--en opinion de los especialistas--los precios internacionales del carbón están "excesivamente deprimidos", lo cual haría que este momento sea el ideal para comprar, antes de que el mercado empiece a tomar fuerza. Un factor adicional fue mencionado la semana pasada y consiste en que la Shell quiere cuidar que su archirrival, la Exxon no se le vaya muy lejos en el mercado de carbón y para evitarlo no hay mejor estrategia que poseer una parte del proyecto estrella de la compañía norteamericana.
Esas y otras consideraciones empezaron a ser sopesadas la semana pasada por el gobierno nacional, el cual nombró una comisión de estudio para desmenuzar la propuesta de la Shell.
Pese a que el texto de la carta se convirtió en un documento celosamente guardado, se logró averiguar que éste contiene una serie de imprecisiones que necesitan ser discutidas con la multinacional holandesa.
De tal manera, se afirma que no es claro si la Shell desea un porcentaje de las acciones o una cuota en las ventas. Así mismo, no se ha definido si la empresa limita su propuesta a la zona del Cerrejón Norte, o también estaría interesada en el Cerrejón Zona Centro, explotación que fue suspendida por Carbocol en marzo, debido a que estaba produciendo pérdidas. Las circunstancias anteriores impiden que se haya entrado a tratar el punto del precio. "La pregunta consiste en cómo fijar el valor presente de una proyecto con más de 20 años de duración y en condiciones de perfecta incertidumbre", reconoció un ejecutivo de Carbocol. "La suma puede ubicarse entre 500 y 5 mil millones de dólares, dependiendo de las condiciones del caso", sostuvo un especialista del sector. Alguien más, estimó la cifra final en 2 mil millones de dólares.
Frente a tales cantidades es claro que la propuesta de la Shell va a levantar mucha polvareda en los próximos meses. Por una parte, quienes favorecen la medida insisten en que un desembolso de la Shell le serviría a Carbocol para atender a tiempo sus compromisos con Intercor y los bancos extranjeros que le han prestado dinero. Adicionalmente, se agrega que se podría reducir el nivel de obligaciones de la empresa estatal liberando así no solo sus exigencias financieras, sino la capacidad de endeudamiento externo del país.
En el otro bando están los colombianos que atacan la idea. Entre los más recios opositores se encuentra el ex ministro Alvaro Leyva quien arguye que la venta a la Shell, "colocaría en manos de dos multinacionales las decisiones sobre el carbón colombiano".
Otra parte que, al parecer, no se sentiría muy complacida con una eventual negociación es la Exxon, dueña de Intercor. Tal como le sucedió con los pozos de Occidental--los cuales le fueron ofrecidos antes que a la Shell--la multinacional norteamericana da la impresión de querer hacer las cosas sola y no en asocio de la compañía holandesa, con la cual compite en múltiples frentes.
No obstante, tales posiciones son preliminares y dentro del gobierno colombiano no existe una impresión definida sobre la propuesta de la Shell. Para algunos observadores, la decisión política sobre el asunto es demasiado costosa y el presidente Betancur, conocido por su nacionalismo, no se expondría a darle el si a la compañía extranjera a pesar de que la propuesta sea favorable para el país.
Con todo, lo hecho por la empresa holandesa pareció ser positivo en el sentido de confirmar las expectativas sobre el Cerrejón. Tal como anotara un miembro del Ministerio de Minas "el hecho de que la Shell esté interesada en nuestro carbón confirma que lo que ahora está enterrado allá en la Guajira, va a ser mejor que lo que muchos colombianos se estaban imaginando". --

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