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| 9/27/1982 12:00:00 AM

DE VUELTA A LA NORMA

Después de varios años, el dólar negro vuelve a cotizarse por encima del oficial.

En el mercado de divisas colombiano, por primera vez en muchos años, se está dando la regla y no la excepción: el dólar negro se cotiza más alto que el oficial.
Desde 1967 existe en el país un control total de cambios. Esto quiere decir que solamente el Banco de la República tiene capacidad legal para poseer (y por consiguiente comerciar) divisas extranjeras. El sentido de este mecanismo es muy claro. Los países subdesarrollados necesitan comprar a los países avanzados muchos de sus productos porque, mientras la capacidad industrial colombiana no permite producirlos, ellos lo hacen a menores costos, gracias a los progresos tecnológicos que han alcanzado. Para eso se necesitan dólares. Mediante el control de cambios, entonces, se busca influir en el mercado de divisas para racionalizarlo y adecuarlo a las necesidades del país.
El Banco, con el permiso exclusivo de vender dólares, hace que éstos se conviertan en un bien escaso. Ello implica en la práctica un racionamiento (no todo el que desea comprar tiene libertad para hacerlo) lo cual origina un mercado negro, cosa que siempre tiende a suceder, cuando la demanda es mayor que la oferta y, según enseñan los textos básicos de economía, el precio del mercado negro resulta mayor que el del mercado controlado. En Colombia, sin embargo, durante varios años existió la situación inversa: el dólar del mercado negro con un precio más bajo.
Con la llegada al país de las bonanzas de café y droga, durante la segunda mitad de la década pasada, el mercado se inundó de dólares presionando el precio hacia abajo. Durante estos años ha existido una amplia disponibilidad de divisas para todos los usos. Y no solamente los especuladores, contrabandistas y negociantes de dólares han podido hacerse a la cantidad deseada de los mismos, sino que para quienes tenían derecho a los del Banco de la República resultaba más barato comprarlos en el mercado negro.
Lo anterior llegó hasta un punto en que para los importadores resultaba atractivo sobrefacturar el volumen de sus transacciones, para comprar dólares en el mercado negro y vendérselos al Banco de la República, con una ganancia originada en la diferencia del precio, pasándolos como provenientes de ventas de artículos colombianos en el exterior.
El regreso del precio del dólar negro a su nivel relativo normal, es decir, por encima de la cotización oficial, pone de presente que el periodo de bonanza, con todos los elementos atípicos que implicó para la economía nacional ya ha sido totalmente superado. Han quedado atrás todos los rezagos de la Bonanza y nos hallamos plenamente en la llamada "destorcida". La situación de dólares escasos (y por consiguiente caros), de exportaciones menores que las importaciones y de nivel de reservas internacionales disminuyendo, ha sido-a lo largo de la historia económica de Colombia la característica normal y, más aún, una de las más agudas y constantes dificultades que han enfrentado las autoridades económicas. Sin embargo, según anota la revista "Estrategia" en su última entrega, hay otras razones que no son estructurales y explican la subida del dólar negro en las últimas semanas. Antes de las pasadas elecciones, por ejemplo, se habló constantemente de que habría una devaluación masiva o un aumento de la tasa de cambio. Eso llevó a que la gente demandara dólares para que, en caso de producirse la eventualidad que se rumoraba, produjera una ganancia equivalente a la diferencia en los precios de venta.
Por otro lado, las crisis del Grupo Colombia, Camacho Roldán y el Banco del Estado, significaron una voz de alarma que, por primera vez, hizo que los inversionistas realmente pensaran en una de las condiciones características del mercado financiero: el riesgo. Desde ese punto de vista, comprar dólares trae la seguridad de mantener recursos en una moneda "fuerte" que hasta cierto punto está a salvo de pérdidas imprevistas. -
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