Martes, 24 de enero de 2017

| 1988/05/16 00:00

DECRETO NO COME LEY

Sigue la confusión por leyes, decretos y providencias de la Corte en materia tributaria

DECRETO NO COME LEY

Una ley muy usada en la física dice que "a toda acción corresponde una reacción en igual intensidad y sentido". Esa norma pasó a engrosar el Código Tributario colombiano desde el pasado 29 de diciembre cuando se dictaron contundentes medidas de control fiscal y de persecución implacable a los eternos evasores de la Administración de Impuestos. El miedo causado fue tal que además de desvertebrar los alcances de la reforma tributaria, deshilvanó la política monetaria y de paso puso a temblar el panorama económico de la administración Barco.
Ese efecto es natural en un país en el que los expertos en gravámenes han concluido, no hay conciencia fiscal hay un concepto generalizado de fraude y el contribuyente se resiste a pagar tributos porque sabe que otros que están en sus mismas condiciones o mucho mejores, no cumplen. Cien días después de convivir con el pánico, quienes manejan el tema concluyen que la reacción fue desproporcionada y no obedeció solamente al artículo 78 del Decreto 2305 de 1987 que exigió a los bancos informar sobre consignaciones superiores a $6 millones durante un año.
Además de que esa norma anotó que tener más de $6 millones constituía indicio grave de renta, todo el contenido de la nueva reglamentación tenía por qué crear cierta zozobra. Por ejemplo, liberar a un ejército de empleados que sólo manejaban paz y salvos, para que acudieran a la casa de los contribuyentes para decirles que estaban incumpliendo con el gobierno, era ya un aviso de lo que le podía pasar al evasor. Nada menos qué decir del anuncio de la colocación de una calcomanía roja en la puerta de la casa o la empresa del contribuyente evasor, en una forma de escarnio social.
La tributofobia se acentuó con todos esos ingredientes, pero el mayor damnificado fue el sector financiero. Los depósitos en cuenta corriente bajaron avasalladoramente y el mayor resentimiento se vio en los bancos comerciales privados, los mixtos y los oficiales nuevos. La economía se monetizó y las nuevas circunstancias ni siquiera sirvieron para que se dieran otras inversiones o se aumentara la demanda.

Los depositos
Al 26 de marzo pasado los bancos Bogotá, Comercial, Industrial, de Crédito, Santander, Caldas, Colpatria y Occidente habían disminuido los depósitos en cuenta corriente en 4.7 por ciento con respecto a igual fecha el año pasado; los bancos Real, Internacional, Anglo, Francés, Crédito y Comercio, Royal, Extebandes y Colombo en 0.9 por ciento y los bancos Colombia, Tequendama, Trabajadores y Comercio 2.6 por ciento. Crecieron, pero en baja cuantia, los depósitos de los bancos oficiales tradicionales (Cafetero, Ganadero, Popular y del Estado) 6.9 por ciento y en la Caja Agraria 6.6 por ciento.
Pero dentro de todo este asunto algunos expresan su curiosidad por el fenómeno causado por la norma sobre presunciones en cuenta corriente. El régimen de presunciones se ha discutido en Colombia desde 1936 y fue acogido por sugerencia del Banco Mundial en el sistema tributario desde 1957. El mismo director actual de Impuestos, Santiago Pardo, se muestra sorprendido por lo sucedido. Según él, desde incluso 1986 los bancos estaban obligados a informar sobre cuentas que movieran más de millón y medio de pesos. Lo cierto es que el nerviosismo sigue vigente.
Por eso el contragolpe que por estos días trató de dar el gobierno para frenar los efectos negativos de las medidas de diciembre, se estrelló contra nuevos obstáculos. La administración revivió la amnistia patrimonial y amplió la cuantía a vigilar a $50 millones, como una sicoterapia o tratamiento al pánico sicológico. Sin embargo surgió ahora el miedo jurídico. Todo deja entrever que el nuevo monto fue establecido violando principios legales. El presidente de la Andi, Fabio Echeverri, explicó muy gráficamente lo sucedido: "decreto no come ley". Es decir, que con un decreto reglamentario no se podía derogar algo creado por un decreto con fuerza de ley, como el 2305 de 1987.
Y hacia el fin de la semana pasada, el "sindrome de la chiva" creó nueva confusión. El presunto fallo final de inconstitucionalidad de la Corte Suprema, anunciado por un noticiero de televisión y un diario, sobre parte del Decreto 2305 terminó por empeorar la situación. Ya nadie sabe qué creer, aunque es evidente que la norma de los 6 millones de pesos y la nueva de los 50 millones de pesos cuentan con pocos días de vida.

Impuestos esperados
1988
(Millones de pesos)

Total Variación 198887
Ingresos tributarios 1.071.691 30.0
-Impuestos directos 403.070 31.3
-Impuestos indirectos 668.622 29.3
Ingresos no tributarios 94.677 17.6
Otros ingresos 26.141 84.9
Total ingresos corrientes 1.192.509 29.8 --

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