Jueves, 8 de diciembre de 2016

| 1989/08/28 00:00

DEL AHOGADO...

El acuerdo mexicano sobre la deuda externa tiene tanto de largo como de ancho.

DEL AHOGADO...

Al comienzo todo parecía maravilloso. Por eso, cuando el domingo 23 de julio el presidente mexicano Carlos Salinas de Gortari le anunció a sus conciudadanos la conclusión de un acuerdo sobre la deuda externa de su país, la felicidad era la nota imperante."Este es un gran momento para México", dijo Salinas.
Pero la dicha fue fríamente remplazada por la preocupación, cuando al final de la semana diversos analistas comenzaron a hacer las cuentas de lo que el acuerdo significa para el segundo deudor más grande de Latinoamérica. Tal como dijo el diario The Wall Street Journal, "mientras que (este) está siendo descrito como un triunfo para (los planes de) reducción de deuda, de hecho los arreglos hacen poco o nada para disminuir la deuda mexicana".
Ese es el balance de tres meses largos de negociaciones entre las autoridades económicas de Mexico y un comité de 15 bancos que representaron a todas las entidades financieras, que han concedido préstamos por unos 54 mil millones de dólares. El saldo de la deuda -46 mil millones de dólares más- corresponde a préstamos del Banco Mundial o el Fondo Monetario, así como a créditos de diversos países.
En resumen, los negociadores llegaron a un acuerdo según el cual los bancos tienen tres opciones:aceptar una reducción del 35% en el valor de la deuda, intercambiar los pagarés por bonos a 30 años de plazo que pagarán un interés del 6.5% anual (3.5 puntos porcentuales menos que el costo del crédito actual) y otorgar nuevos créditos. Los especialistas creen que un 60% de las entidades escogerá la alternativa de los bonos y que el resto se dividirá entre las otras dos. Si eso es así, la deuda mexicana se reduciría en 4 mil millones de dólares, al tiempo que se recibirían 2.500 millones en nuevos préstamos. En último término, se calcula que los pagos de intereses se reducirían entre 1.500 y 2.000 millones de dólares durante los próximos años.
Ese alivio -según algunos- es demasiado pequeño para un país que gasta 14 mil millones de dólares al año en servicio de deuda. Al respecto, el diario The New York Times dijo que "el resultado será económicamente pobre".
Pero el problema no se queda en México. Los conocedores dicen con preocupación que el esquema va a ser utilizado en las próximas negociaciones -en la lista estan Filipinas ,Venezuela y Costa Rica-, sin que nada haga pensar que sea la cosa por ahí. Aunque es cierto que lo logrado es mejor que nada, también es evidente que dista de ser la solución ideal. México seguirá teniendo problemas para pagar la deuda externa y lo peor es que ya no quedan muchas opciones por intentar. Ahora el turno le corresponde a los demás países, a los cuales les quedará la difícil tarea de convencer a los banqueros de que lo conseguido por México fue tan sólo el primer bocado de un plato, que debe ser más grande para que conserve cualquier esperanza de éxito.

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