Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 2008/06/14 00:00

Destapa y gana

Las movidas en el mercado cervecero mundial ratifican que la decisión de los Santo Domingo de aliarse con SABMiller fue un cabezazo magistral.

Cuando los Santo Domingo se hicieron socios de SABMiller, su inversión valía 4.000 millones de dólares. Hoy sumando los dividendos, puede superar los 6.000 millones

La pelea por el mercado cervecero mundial se puso nuevamente para alquilar balcón y hasta se podría convertir en un tema clave de la campaña presidencial norteamericana. ¿La razón? InBev, la cervecera más grande del mundo, con ventas superiores a los 21.000 millones de dólares el año pasado, hizo una propuesta para quedarse con Anheuser-Busch, otra de las grandes del negocio, cuya marca insignia, Budweiser, es casi parte del alma norteamericana. Anheuser es, además, el principal anunciante del Superbowl, la final del fútbol americano. InBev puso sobre la mesa una apuesta de 46.600 millones de dólares por la dueña de Budweiser.

La polémica no se hizo esperar y los estadounidenses están indignados porque una compañía mitad europea y mitad suramericana (los administradores de InBev son de origen brasileño) se haga a uno de los estandartes de su cultura. El gobernador de Missouri, Matthew R. Blunt, aseguró que esa oferta por adquirir la compañía es "profundamente problemática" y prometió hacer todo lo posible porque la firma se quede en San Luis, una de las principales ciudades de ese estado. Missouri será clave en la elección presidencial que se acerca y muy probablemente los aspirantes presidenciales Barack Obama y John McCain tendrán que tomar posición, por el tamaño del negocio y la sensibilidad del tema. Pero las movidas no terminan ahí. Justamente esta semana que termina, SABMiller, la ahora propietaria de Bavaria y la segunda en el ranking mundial cervecero (después de Inbev), acaba de anunciar la creación en Estados Unidos de la compañía Miller Coors, en alianza con Molson Coors, otra cervecera insigne de Estados Unidos. La nueva firma tendrá ventas anuales superiores a 6.600 millones de dólares y el 30 por ciento del mercado estadounidense.

En medio de esta agitación está la familia Santo Domingo. Desde sus puestos como miembros de la junta directiva de SABMiller, Alejandro Santo Domingo y Carlos Alejandro Pérez han estado al pie de la jugada. La familia no sólo hizo el mejor y más grande negocio de la historia empresarial de Colombia, sino que ahora son protagonistas del negocio.

La industria

Hoy las más grandes fabricantes de cerveza son InBev, SABMiller, Anheuser Busch y Heineken, responsables de más del 70 por ciento de las ventas mundiales de cerveza, y son poderosas gracias a que dominan mercados muy específicos. Las grandes compañías son el resultado de megafusiones entre firmas de todo el mundo. Por ejemplo, InBev nació de la fusión de la firma belga Interbrew y la brasileña Ambev. SABMiller también surgió de la fusión de los grupos SAB, de Suráfrica, y Miller, de Estados Unidos, y ha seguido haciendo adquisiciones como la de Bavaria en Colombia y ahora su alianza con Molson Coors.

Anheuser-Busch no se había metido en grandes fusiones, pues ha mantenido una estructura cerrada y los propietarios son exclusivamente norteamericanos y herederos de una centenaria tradición: Budweiser. Actualmente, la firma vende más de 16.000 millones de dólares al año.

Todas esta compañías son propietarias de las más emblemáticas marcas de cerveza. InBev produce Brahma, Quilmes y Beck, entre otras, y domina en mercados en Europa y en Suramérica, especialmente Brasil, Bolivia, Paraguay, Uruguay y Argentina. El año pasado vendió en todo el planeta más de 21.000 millones de dólares.

SABMiller, que se destaca en Europa y Suráfrica, entró fuerte al mercado de Colombia Perú, Ecuador y Centroamérica y su marca insignia es Peroni. En Norteamérica reinan Heineken y Budweiser.

Esa consolidación de mercados hizo suponer que "el fin de la historia" había llegado a ese mercado y por eso no se esperaban nuevas movidas, pues el crecimiento de las compañías se daba en su "ambiente natural".

Pero todo era apenas una calma chicha y los anuncios recientes volvieron a alborotar el avispero. La acción SABMiller ha aumentado 25 por ciento durante los últimos tres meses en medio de todos los rumores. La de Anheuser saltó 5 por ciento sólo el día en que se confirmó la oferta de Inbev, y la acción de la compañía belga subió 6 por ciento. Las ganancias para los accionistas están a la orden del día.

Pero la especulación y los movimientos de Bolsa no son los únicos que cambian los balances de las cerveceras. Los resultados de las compañías han sido muy favorables. El año pasado, SABMiller registró 14 por ciento más de utilidades con 2.804 millones de dólares y las ventas crecieron 22 por ciento por encima de 18.620 millones de dólares. Y en general todo el mercado está igual. Las cuatro compañías más grandes vendieron más de 70.000 millones de dólares el año pasado, y dejaron utilidades superiores a 10.000 millones de dólares, uno de los mejores guarismos en la historia del negocio.

Y es en medio de esta efervescencia de anuncios y buenos resultados que se mueve la familia Santo Domingo. La importancia de Bavaria para SABMiller es evidente. El presidente de la compañía para América Latina, Barry Smith, ratificó que hoy Latinoamérica le da casi el 25 por ciento de las ventas anuales al conglomerado, y el año pasado, la región le representó la cuarta parte del Ebitda (utilidades antes del pago de impuestos, intereses y amortizaciones) de todo el grupo; la mayor parte del éxito en la región se le debe a Bavaria.

Sin duda, la familia Santo Domingo hizo la mejor de las movidas al venderle su compañía Bavaria a SABMiller. Actualmente el grupo tiene el 15,1 por ciento de las 1.500 millones de acciones de SAB Miller, es decir, un total de 226,5 millones de acciones. La capitalización del mercado de esta compañía es de 38.000 millones de dólares, lo que indicaría que los Santo Domingo tienen 5.818 millones de dólares de la propiedad. En 2005, lo que recibieron los SantoDomingo como participación en el negocio de SABMiller equivalía a 4.000 millones de dólares. Así que en los últimos dos años sumando el valor de sus acciones, más los dividendos, la familia ha logrado aumentar su inversión en casi 50 por ciento.

Pero las perspectivas son aun mejores. Además de tener garantizada una gran tajada del negocio cervecero en Estados Unidos con la nueva alianza, el Financial Times informó la semana pasada que InBev, la que aspira a quedarse con Budweiser, podría considerar como plan B una alianza con SABMiller.

La compañía belga y brasileña busca una movida a tres bandas. Si concreta sus aspiraciones, bien sea con Anheuser Busch o SABMiller, quedaría convertida en una colosal compañía con más de 40.000 millones de dólares al año en ventas y más de 80.000 millones en activos. Todo un monstruo. Ese panorama sería fantástico para los Santo Domingo, que podrían terminar siendo socios de la más grande cervecera del mundo.

Smith, de SABMiller, en diálogo con SEMANA, descartó que la empresa estuviera en conversaciones con Inbev y explicó que la compañía está concentrada en crecer en los mercados que domina actualmente. Pero la movida de SABMiller en Estados Unidos demuestra que las alianzas siguen teniendo cabida en la agenda. Hoy todas las firmas están mirando a sus competidores, pues en un abrir y cerrar de ojos el ajedrez podría cambiar de nuevo y radicalmente.

Y la familia Santo Domingo, ahí. Julio Mario perdió el puesto como el hombre más rico de Colombia según la revista Forbes, con el banquero Luis Carlos Sarmiento. Las recientes movidas cerveceras puede que lo vuelvan a poner en lo más alto del podio. Su lema de siempre ha sido "destapa y gana".

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