Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

Ventana Modal

Este contenido se reemplaza via ajax por el del html externo.

×

×

| 1/21/2012 12:00:00 AM

Destronados

Las agencias calificadoras volvieron a mostrar su poderío. Standard & Poor’s despojó a Francia de la máxima nota que se entrega a la deuda de un país. Al mismo tiempo, bajó la calificación a nueve países de la Eurozona. ¿Tienen razón estas firmas?

El pasado viernes 13 –una fecha de malos presagios para algunos– Francia, la segunda economía de la Eurozona, salió del selecto grupo de países con calificación AAA, una especie de etiqueta de excelencia que entregan las agencias calificadoras de riesgo a la deuda soberana de las naciones.

Tomó la decisión Standard & Poor’s (S&P), una de las tres firmas evaluadoras más importantes del mundo, la misma que hace cinco meses se atrevió a despojar de la máxima nota crediticia a Estados Unidos, la mayor economía del planeta.

La calificadora estadounidense llegó con todo en este 2012. También sacó a Austria del club de privilegiados con AAA y redujo las calificaciones de siete países más de la Eurozona. El castigo más duro fue para España, Italia y Portugal, que cayeron dos escalones. Pero también bajaron Eslovenia, Eslovaquia, Malta y Chipre. Adicionalmente, 15 de los 17 países de la Eurozona fueron colocados en perspectiva negativa, lo que significa que están expuestos a nuevas reducciones en su calificación. Para completar la barrida, bajó la calificación crediticia del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF), creado para el rescate de los países con mayores problemas.

Por lo visto, a las calificadoras no parece temblarles la mano a la hora de degradar a cualquier país, por más poderoso que sea. Ya lo demostró el año pasado S&P cuando le hizo pasar a Estados Unidos un momento verdaderamente humillante y cuando, hace tres años, España fue la víctima. Ante las debilidades estructurales que venía mostrando la economía del país ibérico en cuanto a competitividad exterior y rigidez del mercado laboral, la firma S&P decidió retirarle la máxima nota.

Con el recorte masivo en la Eurozona, se avivaron las críticas a las calificadoras, por lo que algunos consideran su exagerado poder. Algunos analistas han comenzado a preguntarse a qué juegan estas agencias y si pretenden acabar con el euro.

La Comisión Europea dijo que Standard & Poor’s realizó una mala interpretación de los planes contra la crisis. El presidente francés, Nicolás Sarkozy, señaló que las agencias de calificación no deben dirigir la política económica de un gran país. “No tengo intención de tener en cuenta lo que dicen”, advirtió. Por su parte, el ministro alemán de Exteriores, Guido Westerwelle, consideró que la Unión Europea (UE) debería crear sus propias agencias de calificación de riesgo.

Pero mientras algunos ven cuestionables y casi sospechosas a las agencias calificadoras, otros opinan que, por más malestar que causen sus decisiones, tienen razones de peso para hacer lo que han hecho.

El analista de mercados Jorge Suárez Vélez le dijo a la cadena de televisión CNN que las calificadoras están simplemente formalizando algo que el mercado viene presentando: la tremenda incertidumbre de la Eurozona y, especialmente, el poco margen de maniobra que tienen algunos países. Según Suárez, después de que Estados Unidos –que sí tiene margen de maniobra– perdió su AAA, no se hubiera entendido que muchos europeos la conservaran.

Para Alberto Bernal, del banco de inversión Bulltick Capital Markets, se puede o no estar de acuerdo con las calificadoras, pero en el fondo ellas están reflejando lo que los mercados están diciendo: “que Francia y Estados Unidos ya no muestran el mismo perfil crediticio que tenían antes”. Por ejemplo, dice Bernal, las tasas de interés que le cobran hoy a Francia por sus títulos de deuda son similares a las que le piden a Colombia, lo cual es significativo teniendo en cuenta, entre otros factores, el tamaño de las dos economías.

Ahora bien, que las grandes potencias pierdan sus estatus de máxima seguridad crediticia no significa que haya riesgo de que incumplan sus obligaciones. Daniel Niño, director de Investigaciones Económicas del Grupo Bancolombia, dice que la probabilidad de que Estados Unidos deje de honrar su deuda es cero, pues es una economía fuerte que, además, puede emitir dólares. Las calificadoras alertan sobre todo por el alto volumen de deuda de los países y las altas tasas de interés que deben reconocerles a los tenedores de los bonos. Les preocupa que hacia futuro tengan que dedicar muchos más recursos a pagar la deuda y se deteriore su capacidad de crecer y, por consiguiente, de reducir la deuda como proporción del PIB.

Aunque es evidente que las agencias calificadoras han perdido credibilidad, pues en los últimos 15 años han estado presentes en los grandes escándalos financieros y quiebras empresariales como la crisis asiática de 1997, el corralito de Argentina en 2001, los casos de Enron, World Com, la crisis hipotecaria subprime en 2007 y las quiebras de Bear Stearns y Lehman Brothers en 2008, también es cierto que cumplen un papel muy importante con sus análisis de la deuda soberana de los países.

“Las calificadoras han sido muy proactivas en sacar notas que explican cómo hacen su trabajo. La gente sigue pendiente de ellas y si no fueran importantes, ni siquiera saldrían en los titulares de las noticias”, señala Niño. Agrega que las agencias dan conceptos y son un instrumento de análisis, entre muchos otros, para los inversionistas.

Para Alberto Bernal es lógico pensar que la gente que compra los bonos de los países, es decir los inversionistas, se preocupen por saber cómo van las economías. Cómo no alertarse cuando ven que Portugal pasa de destinar el 12,6 por ciento del PIB a gasto social en 1996 al 22,6 por ciento en 2010. O al ver cómo crece el tren de gasto de Italia y su nivel de endeudamiento sobrepasa el 130 por ciento de su PIB. O al saber que la economía de Francia no crece más, pero sí los beneficios sociales que otorga a sus ciudadanos.

En el fondo lo que están haciendo las calificadoras es un llamado de atención para que los países fortalezcan sus economías. La agencia Moody’s, que mantiene la matrícula de honor sobre la deuda soberana de Francia, reconoce que el gobierno de Nicolás Sarkozy tiene menos margen de maniobra sobre su presupuesto. “Sus relativamente altos niveles de endeudamiento, el muy alto nivel de gasto público en relación al PIB, y el importante y estructural déficit fiscal reducen la capacidad del gobierno de responder a futuros ‘shocks’ y el compromiso de devolver la sostenibilidad a sus cuentas públicas”, advirtió la agencia calificadora.

Por su parte, Fitch, la tercera gran calificadora, anunció que es factible una rebaja en dos escalones más de la calificación de la deuda italiana antes de finalizar enero. Sin embargo, no cree que Italia se encuentre ad portas de una cesación de pagos, pues considera que la tercera economía de la Eurozona ha logrado avances importantes en materia de reformas en pro de una mayor salud del balance fiscal.

Algunos creen que las calificadoras están echándole leña al fuego de la crisis de la Eurozona, pues al degradar un país su deuda se encarece ante el temor de los inversionistas y esto empeora su situación. Sin embargo, esto no es tan claro. Lo acaba de mostrar Francia, que pasó la primera prueba de fuego. Pese a la rebaja en su calificación, los bonos del Tesoro galo fueron altamente demandados la semana pasada, lo que ha permitido reducir los intereses. Igual sucedió con Estados Unidos cuando perdió su categoría de máxima calidad.
Lo cierto es que el mundo ha cambiado hasta para las grandes potencias. Ahora la máxima nota crediticia que otorgan las calificadoras se ha reducido a un grupo muy selecto de países (en la clasificación de S&P): Alemania, Holanda, Luxemburgo, Dinamarca, Finlandia, Suecia, Canadá, Noruega, Reino Unido, Singapur y Suiza. Con decir que ni Japón es AAA. La buena noticia es que mientras las potencias son destronadas del podio de la AAA, países emergentes, como Colombia, comienzan a subir los escalones. ¿Se invertirán los papeles?
¿Tiene algo que decir? Comente

Para comentar este artículo usted debe ser un usuario registrado.

EDICIÓN 1842

PORTADA

La voltereta de la Corte con el proceso de Andrade

Los tres delitos por los cuales la Corte Suprema procesaba al senador se esfumaron con la llegada del abogado Gustavo Moreno, hoy ‘ad portas’ de ser extraditado. SEMANA revela la historia secreta de ese reversazo.