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| 11/5/2011 12:00:00 AM

Detrás del 9,7

La tasa de desempleo bajó a un dígito en septiembre. Una muy buena noticia, pero el ritmo al que está descendiendo es paquidérmico y la informalidad sigue altísima.

El gobierno celebró con bombos y platillos la cifra de desempleo del mes de septiembre, de 9,7 por ciento. Para el presidente Juan Manuel Santos y el ministro de Hacienda, Juan Carlos Echeverry, es la materialización de una de las promesas de campaña: la de llevar la tasa de desempleo a un dígito. "Nos anticipamos muchísimo", señaló el mandatario.

La cifra que suministró el Dane es una buena noticia. No solo porque la tasa bajó del 10 por ciento, en donde ha estado encaramada desde hace 10 años, sino porque se dio en un contexto de aumento en la cantidad de personas que están entrando al mercado laboral. Es decir, la economía logró absorber la nueva fuerza de trabajo, lo que significa que se crearon nuevos empleos. El gobierno también destacó que ya hay 20 millones de personas ocupadas en el país.

Sin embargo, el dato de un solo mes no puede perder de vista que el verdadero reto es que ese nivel se mantenga. Y no hay que cantar victoria antes de tiempo, porque se trata de una variable estacional y todavía no se sabe si la tendencia a la baja es sostenible.

Hugo López, gerente del Banco de la República en la seccional Medellín y experto en el tema laboral, recuerda que la tasa de desempleo es muy alta en enero y tiene un mínimo en noviembre. Por eso siempre es importante quitarle el efecto estacional para tener un dato más real. Para López, al desestacionalizar la cifra de septiembre se tendría una tasa para el total nacional de 10,2 por ciento y no de 9,7 por ciento. "Si se utilizan datos no desestacionalizados, es muy probable que en octubre y noviembre siga cayendo el desempleo por debajo del 10 por ciento, pero para diciembre y hasta junio del año entrante volvería por encima del 10". Según López, mientras otros institutos del mundo les quitan el efecto estacional a las tasas de desempleo, el Dane todavía no lo ha hecho en Colombia.

El director de Anif, Sergio Clavijo, dice que si bien las perspectivas de crecimiento son buenas, el promedio de desempleo de 2011 será del 11 por ciento, frente al 12 por ciento de 2010. "El desempleo muestra tendencia descendente, pero a un ritmo paquidérmico".

Para el decano de Economía de la Universidad de los Andes, Alejandro Gaviria, hay que ser cautelosos con la celebración porque está comprobada la dificultad que tiene el país para bajar el desempleo. Aun en los períodos de gran crecimiento -2006 y 2007, por ejemplo-, no se logró romper la barrera del 10 por ciento. Gaviria dice que esa es la dimensión estructural del desempleo, que no se afecta por el crecimiento de la economía. Por otro lado, considera que en Estados Unidos al presidente Barack Obama lo tienen contra las cuerdas por tener una tasa de 9,2 por ciento, y acá se festeja un 9,7 por ciento.  Y cuando se miran las cifras absolutas de lo que representa el dato, se llega a la dramática realidad de que todavía 2.196.000 personas no tienen trabajo en Colombia.

En las 13 principales ciudades, en donde se concentra el mayor porcentaje de la población, el problema es más preocupante. El desempleo baja más lentamente. De 11,5 por ciento en septiembre del año pasado pasó a 10,2 por ciento en igual mes de 2011.

Peor aún son los índices de informalidad. El gobierno se comprometió a bajar la tasa a un dígito, pero también prometió empleo de buena calidad. Y este último desafío parece mayor. Según Sergio Clavijo, "la relación de las personas que cotizan a la seguridad social frente a la población económica activa sigue estacionada en el 33 por ciento, las mismas cifras de principios de los años noventa". 

Para Hugo López, si bien la tasa de desempleo ha bajado, cuando se observan la informalidad y el desempleo en su conjunto frente a la población en edad de trabajar, hoy el país está peor que en 2007, cuando hubo picos de crecimiento económico.

El presidente de Asofondos, Santiago Montenegro, señala que precisamente el problema de la cobertura en pensiones pasa por resolver los problemas de la informalidad. Para los analistas, todo clama por reformas estructurales para flexibilizar el mercado laboral, desmontar elevadas cargas no salariales y urgentes correctivos en el frente pensional.

Al parecer, la Ley de Formalización y Generación de Empleo, iniciativa que tiene como autor intelectual al designado nuevo ministro de Trabajo, Rafael Pardo, está comenzando a mostrar resultados, aunque todavía es prematuro hacerle un balance. Por ahora, lo mejor es ser cautos en la celebración.
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