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| 2/28/2000 12:00:00 AM

Dólares

A pesar de una devaluación moderada del peso, algunas acciones de Estados Unidos y Latinoamérica se pueden constituir en la mejor inversión del año 2000.

Todas las teorías de inversión de portafolio coinciden en un concepto que el premio Nobel de Economía Harry Markowitz hizo famoso en la década de los 60: la diversificación. De la manera más simple este concepto lo que dice es que para balancear el riesgo y el retorno de las inversiones no se puede estar demasiado concentrado en un solo activo. Es decir, no se pueden poner todos los huevos en la misma canasta.

Sin embargo, y a pesar de la existencia de esta premisa desde tiempo atrás, en Colombia apenas hasta hace unos años se abrió la posibilidad real de diversificación de portafolios. Anteriormente los inversionistas nacionales se limitaban a escoger entre unos escasos activos en el país y no miraban papeles, acciones y otro tipo de inversiones en el exterior. Hoy en día un residente colombiano puede comprar activos prácticamente en cualquier parte del mundo. Especialmente activos financieros.

La idea detrás de la diversificación de portafolio es que las inversiones no se mueven todas en paralelo y, si en unas se pierde en otras se gana, de manera que en promedio siempre se busque terminar positivo. Esto implica que existen activos que se comportan de manera anticíclica, es decir, mientras unos suben de precio los otros bajan. El propósito final es balancear estas inversiones de tal forma que al final los inversionistas salgan ganando.

Este acto de malabarismo debe estar sustentado en un análisis de las variables que afectan los rendimientos de las inversiones de colombianos en el exterior. Una de las más importantes es el comportamiento de la tasa de cambio del peso frente al dólar. A este respecto los analistas esperan que no se presenten los sobresaltos que sufrió el país en materia cambiaria durante los últimos dos años y que la devaluación para el año 2000 no sobrepase 13 por ciento (ver recuadro).

Como la inversión en dólares por sí sola no parece ser muy rentable —se espera que las acciones en Colombia, por ejemplo, suban cerca de 30 por ciento en 2000, muy por encima de la devaluación— hay que buscar inversiones en el exterior que compensen los rendimientos internos del mercado de capitales. Aquí es cuando se abren una infinidad de posibilidades en las cuales el análisis de riesgo se vuelve crucial para poder tomar decisiones.



Down Jones

Una de las posibilidades que existen en términos de inversión en el exterior son acciones y bonos en Estados Unidos. Las acciones norteamericanas han sido sin duda las inversiones más rentables de la década de los 90 pues las valorizaciones han llegado a niveles nunca antes imaginados. Nada más durante 1999 el Indice Dow Jones de la Bolsa de Nueva York arrojó rendimientos de 16 por ciento mientras que el Nasdaq —el índice de las acciones de tecnología— arrojó retornos por 37 por ciento.

Pero buena parte del desempeño de este mercado se debió a una política monetaria expansionista de la Federal Reserve, el banco central de Estados Unidos. De esta forma se mantuvieron tasas de interés bajas y se aumentó el atractivo de invertir en títulos de renta variable. De ahí que el seguimiento de la política de tasas que siga este banco central sea crucial.

Hoy en día los analistas en Estados Unidos dan por descontado el hecho de que en febrero la Federal Reserve va a subir las tasas con el fin de dejar enfriar a la economía norteamericana y evitar generar burbujas accionarias y presiones sobre la inflación. Esta subida en las tasas de interés se espera que mantenga el mercado accionario estable sin que se presenten los rendimientos espectaculares de años pasados. Según el último informe de IDEA, consultora de economía en Nueva York, “la tasa de interés de Federal Funds debe subir por lo menos 75 a 100 puntos base, hasta 6,25 por ciento, durante 2000”.

Por el otro lado, las inversiones en renta fija en dólares van a ser mejores que durante los últimos años como consecuencia de la subida de tasas de interés en Estados Unidos. De esa forma, rendimientos de 8 ó 9 por ciento en bonos de compañías americanas volverán a ser cosa del presente.



Tequila del bueno

Pero a pesar de la subida en tasas en Estados Unidos la economía de ese país seguirá creciendo a pasos agigantados (ver tabla). De ahí que uno de los grandes beneficiados sea México, que además de estar muy sincronizado con la economía norteamericana se beneficiará por el comportamiento de los precios del petróleo. Según varios analistas, este será el país que mejor se desempeñará en la región durante 2000. Para el banco de inversión Salomon Smith Barney la economía mexicana crecerá durante este año a niveles cercanos a 5 por ciento.

Pero de la fortaleza de este país proviene también el mayor riesgo de desaceleración. Según Felipe García, analista senior de IDEA para Latinoamérica, “el mayor riesgo de la economía mexicana es la desaceleración en Estados Unidos, lo cual se reflejaría en una disminución de exportaciones y en un aumento en la cotización del peso frente al dólar, poniendo en peligro las metas de inflación. Esto podría generar aumentos en la tasa de interés y reveses en el mercado accionario”. Sin embargo, con las perspectivas económicas de Norteamérica, la balanza está a favor del país manito.



Bailando samba

Si en México llueven buenas noticias en Brasil no escampa. Junto con México, este país es el de mejores perspectivas en Latinoamérica para el año 2000. Si bien el año pasado el real cerró en niveles preocupantes, la reciente corrección de la divisa hace pensar que el mercado brasileño tendrá desempeños extraordinarios durante el presente año a raíz de la posibilidad que esta corrección abre para la reducción de las tasas de interés y el aumento en el producto interno.

En el corto plazo —y como consecuencia de la política monetaria del Banco Central de Brasil, que ha venido manteniendo las tasas reales en niveles exorbitantes— las inversiones en renta fija presentan grandes rendimientos de alrededor de 18 por ciento real. Sin embargo, en la medida en que estas tasas se reduzcan, las acciones cobrarán cada vez más importancia. Para Salomon Smith Barney, una cotización competitiva de la tasa de cambio debería traer buenos augurios para el mercado accionario. Según el banco americano, los sectores más favorecidos serán el de telecomunicaciones, el financiero y el comercio al detal.



Los del guayabo

La historia de buenos desempeños en Latinoamérica para el año 2000 parece limitarse a estos dos países. Para los otros grandes jugadores de la región —Venezuela y Argentina- la situación económica no pinta del todo bien.

Todos los expertos coinciden en que el país que más pone en riesgo la recuperación de la región es Argentina. Para estos peritos el hecho de mantener todavía el sistema cambiario de paridad con el dólar le pone demasiadas restricciones a la economía, pues no permite una recuperación sino a través de una reactivación interna —dada la falta de competitividad externa de los productos argentinos producto de la tasa de cambio fija—. Este hecho, aunado a un problema fiscal, implica que el país gaucho debe conseguir cerca de 17.000 millones de dólares en 2000 para cubrir sus necesidades de financiamiento externo, cosa que no es fácil dada la precaria situación económica que vive el país. Adicionalmente, la falta de actividad interna pone en peligro el recaudo de impuestos, empeorando así el problema fiscal, convirtiéndose en un círculo vicioso.

Por esta razón no se esperan repuntes ni en acciones ni en el mercado de renta fija argentinos comparables a los de otros países de la región. De ahí que la recomendación sea mirar hacia otros horizontes durante 2000.

Finalmente está Venezuela, que en este momento tiene una tasa de cambio muy sobrevalorada. Por fortuna el déficit de cuenta corriente y el fiscal se han podido cubrir por los altos precios del petróleo.

Pero éstos no durarán altos toda la vida. Una vez retroceda la cotización del crudo —como se espera suceda en algún punto durante 2000— los problemas de este país saldrán a florecer pues las exportaciones no tradicionales están en niveles muy bajos. Esto implica que esta nación no tendría la capacidad de financiar sus déficits externos, poniendo en peligro los rendimientos de inversiones denominadas en bolívares.

¿Cuál es el riesgo más grande para la recuperación de la región? Los analistas coinciden en que una caída en la bolsa de valores de Nueva York podría tener consecuencias negativas en cuanto a los flujos de capital hacia los mercados de valores de Latinoamérica, reduciendo así su atractivo. Por otro lado, un aumento sustancial en las tasas de interés en Estados Unidos —el cual no se espera en este momento— podría encarecer la deuda de los países emergentes y hacer menos atractiva la inversión en la región.

Pero, independientemente de los riesgos que existen, los expertos coinciden en recomendar inversiones selectas en ciertos países al sur del Río Grande (ver recuadro). De esta manera se abren posibilidades reales y rentables para la diversificación de los portafolios de los inversionistas colombianos que quieran buscar retornos adecuados para los riesgos que se estén tomando.
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