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| 9/1/2012 12:00:00 AM

Duelo de titanes

Apple ha ganado el primer 'round' en su guerra contra Samsung por el control del mercado de teléfonos móviles. La surcoreana tendrá que pagar a su rival 1.051 millones de dólares en compensación por los daños causados. Google en la mira.

Un mercado de 6.600 millones de consumidores es suficiente razón para trenzarse en una pelea como la que sostienen por estos días los dos gigantes de la industria de teléfonos móviles, Apple y Samsung, quienes casi literalmente se están sacando los ojos en la madre de las batallas por el negocio de la telefonía móvil.

Lo que está en juego no es solo un problema de derechos de propiedad intelectual sobre unas cuantas líneas de código que hacen funcionar un dispositivo. El reciente proceso judicial por violación de patentes, que un tribunal de California falló en favor de Apple, podría ser apenas el primer episodio de un conflicto que enfrenta a los grandes fabricantes de teléfonos por el control de un mercado que se acerca ya al ciento por ciento de penetración en el mundo. Quedan menos de 500 millones de humanos sin celular y se estima que el próximo año casi la mitad de los teléfonos que se venderán en el planeta pertenecerán a la gama de los smartphones, que son los más costosos y los que mayor margen de utilidad deja a los fabricantes.

En el juicio que culminó la semana pasada, la juez concluyó que Samsung violó patentes de Apple, e impuso a la primera una sanción escandalosa: deberá pagar a su rival 1.051 millones de dólares en compensación por los daños causados. Apple iba por más y sus abogados estimaron en 2.500 millones el valor de las pérdidas generadas por la compañía surcoreana, que al parecer aplicó en varios de sus teléfonos funcionalidades patentadas por la empresa norteamericana. Entre las patentes violadas figura la tecnología para hacer zoom con dos dedos sobre la pantalla, y el efecto de rebote al llegar al final de una lista.

¿Por qué Apple, que tiene en caja más de 87.000 millones de dólares y es la empresa más sólida en la historia de la economía mundial, se enfrasca en un proceso judicial de este tipo? Seguramente porque necesita frenar el arrollador avance del ciclón coreano, que en poco tiempo devoró a cuanto rival se puso en su camino en el mundo de la electrónica de consumo. Samsung desplazó seis años atrás a la japonesa Sony del mercado de televisores y hoy es el número uno en ventas. Al comenzar 2012, desplazó a Nokia en el mercado de teléfonos móviles y es actualmente el número uno, y ya se hizo con el primer lugar en el segmento de smartphones, el único en donde Apple reinaba solitario hasta hace poco gracias a su afamado iPhone.

Los números de Samsung son impresionantes: vende 380 teléfonos cada minuto y su facturación del trimestre abril junio de 2012 fue de 5.900 millones de dólares. Apple entendió que no podría quedarse de brazos cruzados viendo cómo Samsung se apodera del mercado norteamericano gracias al éxito de sus más recientes modelos de la línea Galaxy S.

Lo más interesante del histórico juicio es que ambas partes se vieron forzadas a revelar secretos muy bien guardados acerca de sus procesos internos de investigación y desarrollo, y el público conoció numerosos prototipos previos del popular iPhone, entre otros detalles que fascinaron a los aficionados a la tecnología en todo el mundo.

Perder es ganar

La multa que debe pagar Samsung no parece ser un problema serio para una compañía que factura eso casi cada quince días, y a cambio se queda con su primer lugar en ventas. Y aunque en la bolsa de Seúl la acción de Samsung cayó 7,5 por ciento el día siguiente del veredicto, el juicio incrementó su presencia mediática y reafirmó la sensación de que sus teléfonos son tan buenos como los de Apple.

Finalmente, al usuario poco le importa quién inventó tal o cual funcionalidad, sino quién la pone más barata en su dispositivo personal. A partir de ahora, Samsung ya no podrá infringir patentes, pero pagará por ellas a razón de veinte dólares por terminal, si llega a un acuerdo con Apple, y continuará vendiendo masivamente sus populares teléfonos. Los modelos más recientes y exitosos de Samsung, como la serie Galaxy S, apenas si salieron perjudicados, porque las patentes en cuestión fueron aplicadas a modelos viejos, algunos ya fuera del mercado. Así que no se espera, aparte del bolsillo, una afectación sensible en la línea de diseño reciente de la empresa coreana.

Un cierto manto de duda cayó también sobre el sistema operativo Android, que es utilizado por Samsung y muchos otros fabricantes, dado que se presume que podría contener también violaciones de patentes. Esto mete en el juego a la poderosa Google, propietaria de Android, que se pronunció tres días después insistiendo en que las infracciones no se relacionan con el núcleo de su sistema operativo y que "trabajamos para entregarle a los consumidores productos innovadores y a precios alcanzables, y no queremos que nada nos limite para hacerlo".

Nokia se vio beneficiado directamente con el fallo, a juzgar por una subida del 11 por ciento en el precio de sus acciones, tal vez como señal de que el sistema operativo que utiliza en sus teléfonos, el Windows Phone, es un producto realmente diferenciado y sin problemas de patentes. De hecho, es tan importante este negocio, que Microsoft, proveedor del sistema operativo Windows Phone, paga a Nokia 20 dólares por cada teléfono que lleve ese sistema operativo, cuando lo normal sería que el fabricante de teléfonos finlandés pague a Microsoft por los derechos de uso de Windows.

Songo le dio a borondongo

El fallo también abre las puertas para que Apple inicie demandas similares contra otros fabricantes que podrían haber incurrido en la misma violación de patentes. Google, que provee el sistema operativo Android, el mismo que utiliza Samsung en sus teléfonos demandados, podría estar en la mira, dada la enconada rivalidad que mantiene con Apple en varios segmentos de la industria computacional. Una reciente biografía de Steve Jobs asegura que el mítico creador de Apple juró destruir a Android algún día, cuando vio un teléfono con dicho sistema y lo encontró sospechosamente parecido a su afamado iPhone.

A partir de ahora, los grandes fabricantes tendrán que andar con cuidado y alejarse lo suficiente de los diseños de Apple si no quieren tener dolores de cabeza. Los analistas no se ponen de acuerdo sobre el impacto que esto podría traer en el mercado a largo plazo, pero un hecho histórico es reconocido: la industria tecnológica ha vivido por décadas de las imitaciones, copias y saqueos de la propiedad intelectual de los rivales. A Apple misma se le acusa de hacerlo en sus orígenes, cuando puso en el mercado el primer computador Mac clonando innovaciones extraídas de los laboratorios Xerox en Palo Alto, California, cuando Steve Jobs era apenas un joven emprendedor.

El lío por patentes en la industria tecnológica involucra a muchos más protagonistas. Casi todos los fabricantes tienen demandas sobre sus rivales por el supuesto uso indebido de patentes y no hay fabricante que no esté demandado. Tan difícil resulta hoy diseñar un aparato electrónico sin utilizar innovaciones patentadas por otros que algunos se esfuerzan por adquirir el mayor número de patentes posible, como hizo recientemente Google con la adquisición de Motorola. En realidad, no parece probable que Google, una compañía centrada en el negocio del software, las redes sociales y la computación en la 'nube', tenga deseos de entrar a fondo en el negocio de fabricar celulares; pero Motorola poseía más de 2.000 patentes importantes para el diseño de teléfonos, y al hacerse con ellas Google se posiciona mejor dentro de la industria y se cubre la espalda para problemas futuros. El mismo CEO de la empresa, Larry Page, reconoció que las patentes de Motorola -la compañía que inventó el teléfono móvil hace más de 30 años- constituían uno de sus principales atractivos.
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