Martes, 17 de enero de 2017

| 2015/12/05 20:00

2016: un año de cuidado para la economía

Tras el desplome del petróleo, la economía se está acomodando a un nuevo modelo menos dependiente de lo minero-energético. El ajuste continuará en 2016.

Está terminando uno de los años más difíciles en materia económica. Los analistas lo habían anticipado, hace un año, cuando por esta época hicieron los pronósticos para 2015. Advertían que con la caída de la renta petrolera, tras el desplome del precio internacional del crudo, Colombia entraría en un terreno económico desconocido y extremadamente complicado de manejar.

En general, las predicciones se cumplieron, aunque la intensidad de los hechos superó muchas de las proyecciones. Por ejemplo, si bien los pronósticos contemplaban una mayor devaluación del peso, no estaba en la mente de nadie que el dólar llegaría a los 3.000 pesos. La divisa estadounidense arrancó el año en 2.392 pesos y durante el primer semestre se movió por debajo de los 2.600. Pero a partir de entonces comenzó una carrera ascendente hasta alcanzar un pico de 3.200 a finales de agosto. Entre enero y noviembre de este año, el peso se devaluó 32 por ciento y casi un 40 por ciento en los últimos 12 meses.

Otra de las variables sorprendentes fue la inflación. Nadie se imaginaba que se pudiera salir de madre. Si bien los analistas presagiaban que habría alzas a lo largo del año, por el fenómeno de El Niño y la devaluación, consideraban que al final de 2015 la inflación se moderaría para ubicarse levemente por encima del 3 por ciento.

Sin embargo, en mayo ya se advertía que la devaluación se estaba trasladando fuertemente a los precios de la canasta familiar. Para ese mes, había superado la meta del Banco de la República. Algunos consideran que la junta del Emisor debió mover sus instrumentos, a partir de ese momento, para evitar que en la segunda mitad del año la inflación se saliera de curso, como efectivamente ocurrió. Aunque el banco central llevó la tasa de intervención a 5,50 por ciento (con alzas fuertes en las dos últimas sesiones), la inflación terminará en 6 por ciento, algo que no se veía desde hace mucho tiempo.

El petróleo también cayó más de lo que proyectaron los técnicos. En noviembre del año pasado, el Brent (referencia para Colombia) se situaba en 72 dólares, mientras que el WTI se cotizaba a 69 dólares. Hoy el primero está en 44 dólares y el segundo en 40. Un golpe más para las finanzas públicas.

El déficit en la cuenta corriente se mantuvo en niveles históricos, aunque con leves descensos frente a los picos de 2014. En cuanto al desempleo hay que decir que la mayoría apostó por una tasa inferior al 9 por ciento para el cierre del año. Si bien en octubre marcó un nivel de 8,2 por ciento, este fue mayor que el registrado en igual mes de 2014, lo que indica que se está frenando la tendencia descendente con algo más preocupante, y es que la informalidad tampoco está mejorando.

El 2015 fue muy malo para el mercado accionario. El índice Colcap (de capitalización bursátil) acumula una desvalorización del 26 por ciento. Solo en noviembre, la caída fue de 8,5 por ciento.

Hace un año se dijo que la reforma tributaria sería un factor perturbador para la economía. Y lo fue. Para el presidente de la Andi, Bruce Mac Master, tuvo un efecto gigantesco en términos de inversión. “Nos perdimos de mucho, en un momento en que la inversión hubiera ayudado mucho”, señaló.

A pesar de todo, en términos de crecimiento al país no le fue tan mal en 2015. Aunque no se cumplirán las predicciones que hablaban de una variación del PIB por encima del 4 por ciento, Colombia terminará nuevamente como una de las economías con mayor expansión en América Latina.

Cabe anotar que a lo largo del presente año, los expertos consultados para este informe de SEMANA fueron revisando a la baja sus pronósticos sobre el PIB, hasta ubicarse en un 3 por ciento para todo 2015. El equipo técnico del Banco de la República, por su parte, estableció un rango entre 2,8 y 3 por ciento y el gobierno, más optimista, cree que alcanzará a 3,3 por ciento.

Ajuste en el bisiesto

Después de ver la magnitud del choque provocado por la caída del petróleo, algunos opinan que la economía colombiana pasó una prueba de fuego y salió bien librada.

Pero el ajuste no ha terminado. En el año próximo las petroleras pagarán impuestos y dividendos sobre las utilidades que generaron en 2015, y como se sabe no serán precisamente boyantes. Es decir, el impacto sobre las finanzas públicas todavía se sentirá. Nadie espera que el precio del petróleo repunte en los próximos meses. En el mejor de los casos, según los más optimistas, podría estabilizarse entre 55 y 60 dólares el barril. El débil desempeño esperado de los vecinos tampoco ayudará mucho a las exportaciones no tradicionales.

Las menores expectativas en el frente externo aumentan las preocupaciones en el fiscal. Para 2015, la meta de déficit del gobierno central está en 3,6 por ciento del PIB y el presupuesto aprobado es coherente con esa cifra. Sin embargo, el ministro de Hacienda, Mauricio Cárdenas, reconoce que algunos factores pueden afectar los ingresos en 2016 y podrían hacer subir la meta en 0,3 por ciento, es decir, a 3,9 por ciento. Por ello, el Ministerio de Hacienda dice que se reservó unas cartas para hacer recortes en el gasto, cuando sea necesario.

Precisamente, los analistas consideran que la clave para la tranquilidad fiscal del próximo año estará en recortar el gasto público y en adoptar una nueva reforma tributaria para aumentar el recaudo. Así las cosas, la reforma tributaria es inevitable.

El ministro de Hacienda le dijo a SEMANA que está comprometido de pies a cabeza con hacerla y asegura que la presentará al Congreso en marzo para que salga en junio. Y el presidente de la Andi es optimista al respecto. Piensa que el gobierno está tan convencido de la necesidad de mejorar la competitividad tributaria de las empresas, que hará una reforma para balancear las cargas.

Se quiere una reforma tributaria estructural para preparar el nuevo escenario en el que jugará más la inversión del sector privado local que la inversión extranjera. Se necesita que la industria, el agro, el turismo y la infraestructura pasen al tablero y sean el motor que mueva el desarrollo del país.

A propósito de la industria, se percibe un mejor ambiente para 2016, no solo por la entrada en pleno de la operación de Reficar, sino porque la devaluación podría comenzar a tener efectos positivos. Dólar a 3.000 pesos sin duda favorece las exportaciones, y los productores nacionales se ven beneficiados por el encarecimiento de los bienes importados. Claramente, el asunto es compensar los mayores costos que registran las empresas que trabajan con insumos y materias primas del exterior.

No es posible saber si el dólar seguirá fortalecido. Su precio está ligado a lo que suceda con el petróleo, pero también con las medidas monetarias que toman los bancos centrales de Estados Unidos y Europa. En esta materia quedan muchos interrogantes sobre la reacción de los mercados cuando la Reserva Federal concrete el aumento en sus tasas de interés. Algunos creen que esto ya fue descontado.

También habrá que esperar las reacciones de los mercados frente a la decisión tomada por el Banco Central Europeo, el pasado jueves, en relación con medidas como recorte en las tasas, para estimular más la economía de la zona. Analistas piensan que algo de las inversiones que están en Europa puede volver a los países emergentes como Colombia y esto tendría un efecto a la baja en el dólar, que podría estar por los lados de los 2.800 pesos.

El año también podría ser mejor para las acciones, pues han caído tanto que hoy son una oportunidad de compra.

Sin duda que el mayor reto del Banco de la República será la inflación. Se espera que al final de 2016 haya bajado nuevamente al 4 por ciento y siga su descenso hacia la meta objetiva de largo plazo del 3 por ciento.

En resumen, los expertos en Colombia y en el mundo se debaten entre la posibilidad de que el próximo año sea ligeramente mejor o levemente peor que 2015. Muy pocas apuestas dicen que este bisiesto será radicalmente diferente al que está terminando. Pero las hay, como la del banco de inversión Merrill Lynch, que dice que la economía colombiana se va a desacelerar significativamente y no le extrañaría que 2016 tenga un crecimiento entre 1 y 2 por ciento. Los analistas privados consultados por SEMANA tienen un rango para el PIB de 2016, entre 2,7 y 3 por ciento. El Banco de la República espera algo similar (3 por ciento) con un intervalo entre 1,5 y 4 por ciento. Entre tanto, el gobierno le apuesta a un 3,5 por ciento. El problema es que con un mundo tan impredecible, hay que revisar las variables económicas mes tras mes. Por lo pronto, hay que recibir el año nuevo con ánimo, pero andar con sumo cuidado.

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