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| 1/10/2015 10:00:00 PM

El lío de los aranceles con Ecuador

Las exportaciones de Colombia a Ecuador se encarecerán con las medidas del presidente Rafael Correa. ¿Qué hará el gobierno para frenar la decisión?

El pasado 29 de diciembre, cuando los colombianos se alistaban para despedir el año viejo, el gobierno ecuatoriano expidió una resolución que tomó por sorpresa a los empresarios colombianos y puso en alta tensión las relaciones binacionales.

Se trata de un arancel (impuesto) del 21 por ciento a todas las exportaciones colombianas que lleguen a ese mercado, lo que en la práctica significa que se encarecerán los productos nacionales en esa misma proporción.

Esta salvaguardia que entró a regir a partir del 5 de enero, obedece, según el gobierno de Rafael Correa, a una medida de emergencia, en respuesta al mismo porcentaje en que se ha devaluado el peso colombiano, en las últimas semanas. La decisión también cobijó a Perú, aunque con un sobrearancel más bajo, del 7 por ciento.

El anuncio cayó muy mal entre los empresarios colombianos que han encontrado en Ecuador un mercado importante para sus productos. Según el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, actualmente 2.500 empresas colombianas, el 50 por ciento de ellas pequeñas y medianas, venden en el vecino del sur. Entre enero y octubre de 2014 las exportaciones a Ecuador llegaron a 1.542 millones de dólares, mientras que las importaciones desde ese país fueron de 753 millones de dólares.

Entre los productos afectados están los químicos, plásticos, alimentos, bebidas y confecciones, entre otros. La industria automotriz recibirá un doble golpe por efecto del sobrearancel y por la reducción hasta en un 57 por ciento de los cupos de importación de vehículos y autopartes impuesto por ese país la semana pasada.

La medida ecuatoriana provocó el rechazo de los empresarios. Bruce Mac Master, presidente de la Andi, se declaró indignado y sorprendido. Afirmó que la devaluación del peso colombiano obedece a razones de mercado, pues la divisa flota libremente en esta economía. El alza del dólar ha sido consecuencia del desplome del petróleo y no de una decisión de la autoridad monetaria. Las acciones del Banco de la República al intervenir en el mercado cambiario se toman desde hace muchos años y no tienen la efectividad de mover la tasa a un nivel determinado.

De acuerdo con el presidente de la Andi, ahora, al encarecerse los productos colombianos, por efecto del sobrearancel, los exportadores quedarán en desventaja frente a productores de otros países.
La ministra de Comercio, Industria y Turismo, Cecilia Álvarez, realizó la semana pasada contactos con su homólogo ecuatoriano con el que se reunirá el miércoles de esta semana. Álvarez le solicitó a la Secretaría General de la Comunidad Andina de Naciones (CAN) un pronunciamiento en contra de la medida.

La CAN, que estuvo en receso hasta el pasado viernes, afirmó en un comunicado que Ecuador no debió aplicar la medida de salvaguardia hasta que esta secretaría se hubiera pronunciado al respecto. Este organismo tiene un plazo de 30 días para pronunciarse sobre el reclamo de Colombia, pero este puede reducirse a siete días si se justifica el riesgo de perjuicios inmediatos que revistan gravedad a la economía de los países afectados por la medida.

El gobierno colombiano reiteró que acudirá a todas las instancias diplomáticas para que Ecuador revise la decisión y que evaluarán todas las acciones a seguir.

Para muchos analistas, la decisión de Ecuador es una respuesta desesperada ante las dificultades que afronta ese país con la caída del precio del petróleo.

El presidente Correa anunció hace unos días un recorte del 4 por ciento  –1.420 millones de dólares–, en el presupuesto de la Nación para este año, en respuesta a la nueva realidad petrolera. Su presupuesto para 2015 se hizo sobre la proyección de un precio del crudo de 79,7 dólares el barril, cifra que contrasta con precios por debajo de los 50 dólares de hoy.

Ecuador es el país más pequeño de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep), con una producción de 550.000 barriles diarios. Al igual que Colombia tiene una alta dependencia del crudo. Las exportaciones de hidrocarburos representan más del 50 por ciento de las ventas externas totales y el 30 por ciento de los ingresos públicos.

Correa fue otro de los presidentes de América Latina que visitó la semana pasada a China (Nicolás Maduro también estuvo allí) con el fin de buscar nuevas fuentes de financiación. El gobierno chino anunció préstamos por 5.300 millones de dólares.

El mandatario ecuatoriano ha dicho que su problema no es fiscal, sino externo teniendo en cuenta que esa economía está dolarizada. Por eso su prioridad es tener divisas para seguir funcionando. A diferencia de otras economías que tienen control de su moneda, Ecuador no puede devaluar, lo que frena su competitividad.  La salvaguardia es una reacción a la devaluación que han tenido el peso colombiano y el nuevo sol peruano.

Lo cierto es que, con esta medida, se da un paso atrás en las buenas relaciones que tienen Ecuador y Colombia, después de los momentos más críticos de 2008. Desde 2007, cuando asumió Correa, Ecuador ha impuesto restricciones al comercio con Colombia. Una de las primeras medidas fue un impuesto del 5 por ciento a la salida de divisas, seguida de cupos a las importaciones de vehículos y freno a las de bienes y servicios publicitarios, entre otras.

Ahora habrá que desplegar las banderas diplomáticas para tratar que Ecuador reverse esta medida, que es un nuevo elemento de incertidumbre en un año que será difícil para todas las naciones productoras de petróleo de América Latina y del planeta.

Tareas pendientes con panamá

Además de las nuevas restricciones al comercio con Ecuador, Colombia tiene otro lío pendiente con Panamá. El gobierno del presidente Juan Carlos Varela denunció a Colombia en 2014 ante la Organización Mundial del Comercio (OMC) por los sobrearanceles que el gobierno de Santos impuso a las importaciones de calzado y confecciones de la Zona Libre de Colón. El argumento de Colombia es que estos artículos llegan con precios bajísimos que afectan a la industria nacional.

Esto ha tenido repercusiones en el vecino país. Precisamente, la semana pasada, el ministro de Comercio e Industria de Panamá, Melitón Arrocha, anunció que su gobierno no presentará al Congreso, para su ratificación, el TLC suscrito con Colombia, hasta que se solucione el tema de los aranceles a los productos de la Zona Libre de Colón. Con Panamá hay otro asunto pendiente. En septiembre de este año vence el plazo para que el istmo adopte medidas contra el lavado de activos, y así Colombia no declare a esa economía como paraíso fiscal.
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