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| 11/2/2013 2:00:00 AM

¡Eike Batista en bancarrota!

Con la Ley de Quiebras, el empresario brasileño se la juega para rescatar algo del emporio que construyó.

Ante la imposibilidad de seguir pagando sus deudas, la petrolera OGX, empresa bandera del grupo de Eike Batista, pidió acogerse a la Ley de Quiebras en un tribunal de Río de Janeiro.
Desde hace varios meses, el otrora multimillonario venía tratando de  negociar con los tenedores de bonos de la petrolera por 3.600 millones de dólares, pero los intentos fracasaron. Como consecuencia, la semana pasada la acción de OGX descendió un 26 por ciento en la Bolsa de São Paulo, acumulando en el último año una caída del 96 por ciento.

A Batista no le quedó otro camino que solicitar la bancarrota para OGX.  Según el abogado de la petrolera, citado por el diario The Wall Street Journal, con esta fórmula la empresa podría resolver sus problemas financieros, pues tiene activos importantes y podría hacer alianzas con otras empresas.

Esta es la última carta que se juega Batista para tratar de salvar algo de su emporio. En los últimos meses emprendió la venta de varios activos entre ellos una parte de MPX, que pasó a manos de una firma alemana. La semana pasada negoció con la firma turca Yildirim Holdings las minas de carbón Cañaverales, Papayal y San Juan que tenía en la costa Atlántica de Colombia, por 450 millones de dólares.

Ahora, si la solicitud  de bancarrota es aceptada, la compañía OGX contará con un plazo de dos meses para presentar un plan de reorganización, que los acreedores deben aprobar. Sin embargo, los analistas no son optimistas. Según el diario O Estado de São Paulo, solo uno de cada cuatro casos presentados ante la Justicia por este tipo de procesos tiene éxito.

Si en 60 días no hay luz verde, OGX entraría en liquidación, un golpe mortal para Batista pero también un revés para el gobierno de la presidenta Dilma Rousseff, que se la jugó a fondo por el empresario al otorgarle créditos por miles de millones de dólares, a través del Banco de Desarrollo de Brasil, Bndes. 

Este es el desenlace de una historia de éxito y riqueza. Batista sorprendió al mundo empresarial por la manera tan acelerada como construyó su imperio. En menos de una década llegó a ser el séptimo hombre más rico del mundo y el número uno de Brasil según la revista Forbes, con una fortuna personal estimada en sus años de gloria en 34.000 millones de dólares.

El ostentoso empresario Batista amasó su fortuna a través de un conglomerado de empresas en sectores estratégicos como petróleo y gas, minería, astilleros y puertos, entre otros. Su joya de la corona era la petrolera OGX, creada en 2007, a través de la cual recaudó millones de dólares en Brasil y en el exterior para explorar en 21 bloques petroleros en la costa Atlántica de la nación suramericana. 

Las expectativas sobre los posibles hallazgos eran tan altas que en algún momento se llegó a afirmar que OGX podría rivalizar con Petrobras, la petrolera más grande de América Latina.
Pero la burbuja comenzó a desinflarse cuando la compañía anunció el año pasado que sus proyecciones se habrían sobreestimado y que habían surgido dificultades técnicas para extraer el crudo en el océano Atlántico. A partir de ese momento comenzó el fin. Batista pasó de ser uno de los hombres de negocios más admirados, a ser un empresario acorralado por su desmedida ambición. 
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