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| 12/4/2010 12:00:00 AM

El 'billonario' enigmático

Un multimillonario, soltero, sin casa propia, que reside en hoteles, filántropo y dueño de una de las colecciones de arte más grandes del mundo entra como socio del Grupo Prisa. Curiosamente, su vínculo con Colombia viene de tiempo atrás. Esta es su historia.

El Grupo Prisa, la más importante organización de medios de comunicación de habla hispana -dueña en Colombia de Caracol Radio-, y la firma estadounidense Liberty Acquisitions Holdings Corp ya son socios. La semana pasada culminaron todos los pasos que permiten la entrada de las acciones de Liberty a Prisa, al aportar recursos de capital por 868 millones de dólares (650 millones de euros).

Detrás del nuevo accionista no está ninguno de los grandes grupos mundiales de comunicación, como algunos se podrían imaginar. Tal vez esta es la gran novedad del negocio. A la cabeza de la firma Liberty está Nicolás Berggruen, un 'billonario' enigmático, de bajo perfil y que figura en la lista Forbes como uno de los hombres más ricos del mundo (puesto 437), con una fortuna de 2.200 millones de dólares. Es además propietario de Berggruen Holdings, una empresa que maneja activos en diferentes partes del mundo, y tiene oficinas en Nueva York, India, Turquía e Israel e inversiones en el sector de la energía renovable, cadenas de hoteles, escuelas de formación profesional, campos de arroz y el negocio inmobiliario.

Con esta operación, el nuevo socio minoritario de la familia Polanco y ya consejero del Grupo Prisa adquiere intereses importantes en Colombia, a través de Caracol Radio, una de las empresas de la organización española.

Sin embargo, este no es el primer contacto de Berggruen con los colombianos. Su acercamiento con el país proviene de su relación con la familia Santo Domingo, curiosamente anterior dueña de Caracol Radio. Nicolás Berggruen y Julio Mario Santo Domingo Jr. (fallecido) fueron socios de la firma de inversiones Alpha en Estados Unidos, y por esta amistad Nicolás pasó muchas de sus vacaciones en Bogotá y Cartagena. Precisamente a través de esta relación conoció y trabajó con la banquera de inversión Violy McCausland, quien finalmente resultó ser el puente para vincularlo con Prisa.

Violy fue la persona escogida por el grupo español para desarrollar la estrategia de negocios y encontrar un socio para la organización. En medio de esta tarea, apareció Berggruen, quien le expresó su interés en participar en la estrategia de Prisa. Después de estudiar las seis opciones que había sobre la mesa, Violy recomendó el vehículo propuesto por Berggruen, por considerar que le permitiría a Prisa mantener su identidad de empresa hispana y salir de sus angustias financieras.

Aparte de este hecho anecdótico, lo que realmente llama la atención del nuevo socio de Prisa es su historia como inversionista y su filosofía de vida, algo que ha resultado fascinante para muchos medios españoles y estadounidenses que le han dedicado páginas enteras en los últimos dos años.

Nicolás nació en París en 1961, y creció entre Francia y Suiza. Su padre, Heinz, fue un alemán, destacado como uno de los mayores coleccionistas de arte del siglo XX. Acumuló famosas colecciones de pinturas, entre las cuales se destacan obras de Picasso, dicen que unas 130, y más de 70 de Paul Klee. Parte de esta colección fue vendida a la ciudad de Berlín y se encuentra en el Museo de Berggruen.

Al igual que la fortuna que hizo su padre, Nicolás heredó su devoción por el arte. Estudió en la Universidad de Nueva York Finanzas y Negocios Internacionales, y comenzó su carrera profesional en el sector inmobiliario.

A mediados de los 80, creó con Julio Mario Santo Domingo Jr. la firma de inversiones Alpha Investments, germen de lo que luego fue Berggruen Holdings. Su agudeza para los negocios pronto salió a flote. Varias de las personas que tuvieron contacto con él en Colombia resaltan su inteligencia y extraordinaria visión para los negocios. Se asoció con Martin E. Franklin, un joven empresario británico fundador de Jarden Corporation, compañía que hoy vale más de 6.000 millones de dólares en la bolsa y que ha demostrado una gran habilidad para gestionar y darles valor a las compañías que parecen minúsculas.

En los perfiles recientes que se han escrito sobre Nicolás Berggruen se destaca su particular forma de ver la vida, que se aparta de la de muchos poderosos que hacen ostentación de su riqueza. En una entrevista reciente en The Wall Street Journal (WSJ), señaló que "no me interesa poseer cosas. Vivir en un gran entorno para demostrarme a mí mismo y a los demás que soy rico tiene para mí interés cero. Todo lo que tengo es temporal pues estamos aquí por un tiempo corto. Es lo que hacemos, nuestras acciones, lo que perdurará. Eso es lo que tiene valor real".

Pues bien, este multimillonario de cabello oscuro y ojos azules, amable y cordial, vendió su finca de Nueva York y su mansión de Florida, se deshizo de su único carro y ahora reside en hoteles en todo el mundo. Según le dijo al WSJ, ahora tiene almacenadas en galerías las obras de arte que compra, porque no tiene casa donde colgarlas.

Por si faltara alguna peculiaridad de este hombre, hay que agregar que a sus 49 años permanece soltero y sin hijos. Afirma que a su muerte toda su fortuna irá a parar a la caridad y sus Picassos, Warhols y Koons, a un museo propio en Berlín. "Históricamente, he hecho mi dinero con las finanzas. Ahora, invierto en el mundo real, en cosas que perdurarán durante generaciones y mejoran la vida de la gente". De allí el interés en participar enPrisa. Además, acaba de adquirir el grupo de almacenes minorista alemán Karstadt.

Berggruen reconoce que todo el mundo es diferente, pero que para él en particular poseer cosas no es tan interesante. Cuando le preguntan por qué ya no disfruta de las cosas que ha adquirido, responde que, primero, porque ya no las necesita y, segundo, tal vez por una extraña manera de ver la vida: no quiere ser dependiente de las cosas materiales y asegura que no disfruta con decir "esto es propio".

Siempre deja en claro que su filosofía es la suya, y no tiene nada contra los que quieren disfrutar de su riqueza por tener casas grandes, carros y todo lo demás. Lo que realmente le interesa al crecer su riqueza es que pueda servirle para sus propósitos filantrópicos.

Ahora bien, aparte de esta historia que atrae a la prensa, muchos se preguntan cuál es el futuro del Grupo Prisa. Inmenso, dice Violy McCausland. El vehículo utilizado en esta operación, que permitirá entrar importantes recursos de capital a Prisa en un momento tan difícil para los mercados, hará que el conglomerado de medios baje su endeudamiento a casi el 50 por ciento, a niveles manejables, extienda el vencimiento del crédito puente de dos millones de euros hasta 2013 y ahora sí se concentre en crecer en el mundo de habla hispana.

Prisa y Berggruen se encontraron en el momento justo y todos pusieron de su parte. El consejero delegado del Grupo Prisa, Juan Luis Cebrián, tuvo la paciencia de buscar la mejor opción para el Grupo; Berggruen logró promover entre los socios de Liberty la transacción y la familia Polanco y sus socios sacrificaron los intereses particulares, al punto de acceder a bajar su participación accionaria del 70 por ciento al 30 para bien de la empresa y sus 12.000 trabajadores. Como dice Violy McCausland, se dio la combinación perfecta.
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