Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 2006/06/11 00:00

El economista en jefe

José Antonio Ocampo está en el más alto cargo que haya ocupado economista colombiano alguno. En entrevista con SEMANA, hace un diagnóstico sobre lo que viene.

José Antonio Ocampo es hoy uno de los economistas más importantes del mundo: maneja los hilos de la agenda económica y social de la Organización de las Naciones Unidas. Tal vez sólo Luis Alberto Moreno ha llegado a una instancia de poder de esas dimensiones.

José Antonio Ocampo despacha hoy desde Nueva York, donde todo el tiempo se codea con lo más granado del poder en la Organización de las Naciones Unidas (ONU). Allí se desempeña como secretario general adjunto para asuntos económicos y sociales. La próxima semana, Ocampo estará en Bogotá en el seminario 'Conocimiento para la transformación productiva y social' que organizan Colciencias, la Fundación Agenda Colombia y El Colombiano. SEMANA habló con él sobre la agenda económica futura.

SEMANA: La ONU planteó las metas del milenio. ¿Cómo va el proceso?

JOSÉ ANTONIO OCAMPO: Hay disparidad en los avances. Hay regiones del mundo con buenos resultados, como el sur y el este de Asia. En América Latina, todo indica que se van a lograr algunas metas, pero posiblemente no se logrará reducir la pobreza.

SEMANA: Es claro que no basta con crecer para superar la pobreza...

J.A.O.: Hay factores de crecimiento que no contribuyen a combatir la pobreza. El caso más dramático es Argentina: durante los años 90 creció mucho, pero la pobreza no se redujo y la desigualdad aumentó.

SEMANA: Entonces, ¿qué se debe hacer?

J.A.O.: Hay algunos programas específicos, como Progresa en México o Bolsa Familia en Brasil, que han resultado muy exitosos. Esos programas le dan un subsidio a la familia, condicionado a que los niños asistan al colegio y las madres embarazadas asistan a los centros de salud para sus controles regulares. En pocas palabras, se necesita mucha más política social.

SEMANA: En Colombia existe el caso de Familias en Acción...

J.A.O.: Sí, pero es todavía muy parcial. Un programa como el de Brasil ya abarca la cuarta parte de la población de ese país. Una reforma agraria también tendría efectos redistributivos importantes.

SEMANA: Usted viene para la conferencia '¿Podemos crecer más con lo que tenemos '. ¿Ya encontró respuesta a esa pregunta?

J.A.O.: Lo que falta en Colombia es una política de desarrollo productivo. Seguimos creyendo que con acceso a mercados (apertura económica) vamos a tener desarrollo.

SEMANA: Pero el país se la está jugando con los TLC. ¿qué más es necesario?

J.A.O.: Hay tres condiciones para una buena política de desarrollo productivo: primero, el fomento a la innovación; segundo, la integración interna de los aparatos productivos: debe haber empresas que generen demanda para lo que producen otras empresas; el peor modelo de desarrollo es el de una empresa que meramente exporta e importa todo. Y la tercera condición es que la política debe generar empleo.

SEMANA: En Colombia se ha generado empleo en los últimos años...

J.A.O.: Hay una recuperación, que se debe al mayor crecimiento económico.

SEMANA: ¿No le da ningún crédito a medidas como la reforma laboral?

J.A.O.: No creo que las reformas laborales hayan generado mucho empleo. Ni en Colombia, ni en ninguna otra parte. El empleo está asociado al crecimiento económico.

SEMANA: Empieza nuevo período presidencial, ¿cuáles cree que son los retos?

J.A.O.: Lo más importante es bajar significativamente los niveles de pobreza y hacer algún avance frente a la pésima distribución del ingreso. La desigualdad tiene que estar en el centro de la agenda económica de Colombia. Además, hay que acelerar el crecimiento económico de manera estable. Finalmente, hay varios retos macroeconómicos importantes, pues pese a todos los esfuerzos, la situación fiscal del gobierno nacional se debe consolidar.

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