Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1992/06/08 00:00

EL ESPEJISMO DE MARZO

Los resultados del primer trimestre hacían prever un año bueno para el sector industrial. Y entonces se produjo el apagón.

EL ESPEJISMO DE MARZO

COMIENZOS DE 1992, CON EXCEPCION DE los técnicos del Gobierno, todos los expertos del país le auguraban un año negro a la industria colombiana. La revaluación del peso, provocada por la incontenible afluencia de divisas, y el proyecto de reforma tributaria, con su cascada de impuestos, amenazaban en ese momento con afectar gravemente la manufactura nacional.
Entidades de tanto prestigio como Fedesarrollo y Anif pronosticaban una nueva caída en la producción industrial y una mayor recesión.
El año, sin embargo, comenzó bastante bien. A pesar de que algunas empresas empezaron a verse afectadas por la revaluación y por otras medidas de política económica (ver recuadro sobre exportaciones), los primeros indicadores mostraban que la industria nacional podría vivir en 1992 uno de sus mejores momentos de los últimos años. Y eso lo fueron comprobando, una tras otra, las encuestas que sobre el nivel de actividad económica en el primer trimestre del año empezaron a salir a la luz pública a partir de marzo. Incluida la encuesta de los propios industriales, que se conoció la semana pasa Según los resultados de la Encuesta de Opinión Industrial de la Andi, en efecto,"eI crecimiento reportado en la producción en terminos físicos durante el período enero -marzo fue de 7.2 por ciento y en las ventas del 6.9 por ciento".
Es más, de acuerdo con el mismo documento "la situación general de las empresas fue calificada como buena por el 67.2 por ciento de los industriaIes encuestados, y sólo eI cuatro por ciento la reportó mala".
Tales resultados confirmaron los que arrojó una encuesta adelantada por el Ministerio de Hacienda a finales de marzo entre 65 grandes empresas del país. Y coincidieron también con los resultados a marzo de la Encuesta de Opinión Empresarial de Fedesarrollo, que se terminaron de tabular la semana pasada. Según dicha encuesta, 31 de cada 100 empresarios del país consideraban al finalizar el primer trimestre que la situación económica en ese momento era mejor que la de los meses anteriores, y sólo nueve pensaban que se había deteriorado. El otro 60 por ciento la consideraba estable. Y no sólo eso, sino que 37 de cada 100 esperaba un aumento en la producción en el segundo trimestre, mientras sólo el 10 por ciento tenía expectativas negativas.
Más importante que cualquier encuesta, sin embargo, a la hora de medir los resultados de la actividad industrial, son sus informes financieros. Y los que presentaron las empresas a la Superintendencia de Valores al finalizar el primer trimestre no fueron nada malos. SEMANA conoció una muestra de los balances de las principales empresas del sector manufacturero y pudo constatar que sus resultados al cierre de marzo fueron bastante satisfactorios.
Dejando de lado el caso de Avianca, cuya reconversión modificó radicalmente sus balances introduciendo un sesgo en el análisis del sector industrial en su conjunto las utilidades de las 20 empresas manufactureras que más dinero ganaron en el primer trimestre del año que no son necesariamente las más rentablescrecieron en promedio en un 40 por ciento con respecto al mismo período de 1991 (ver cuadro adjunto).
No todas las empresas, por supuesto, tuvieron un comportamiento igualmente bueno. En efecto, mientras aquellas que producen para el mercado interno arrojaron utilidades que duplicaron, en algunos casos, a las de 1991, las empresas cuya producción para el mercado externo es cada vez mayor tuvieron ganancias inferiores o iguales a las del año pasado. Tal es el caso, por ejemplo, de las textileras: Tejicondor y Fabricato ganaron menos este año que el año pasado, y Coltejer apenas logró superar, en términos nominales, sus utilidades del primer trimestre de 1991. Sin pasar por alto el caso de Carvajal, cuyas ganancias se redujeron en un 16 por ciento en el mismo período.
En promedio, sin embargo, los resultados de los primeros tres meses de actividad fueron bastante buenos.
Aunque, como lo dijo la Andi, habría que resaltar el hecho de que la comparación se hizo "con un período del año anterior que presentó una actividad muy baja y, por lo tanto, es necesar¿o esperar que avance el año para confirmar la recuperación ".
Lo cierto es que las cosas iban más o menos bien para el sector industrial en los primeros meses del año. Y que los industriales estaban optimistas en torno del futuro, a pesar de su prevención con respecto a los anuncios del Gobierno en cuanto al aumento de impuestos contemplado en su proyecto de reforma tributaria.
Entonces se produjo el apagón. Y las industrias se vieron sometidas a cortes de luz hasta de cinco horas diarias, los siete días de la semana. Y todo cambió, porque la suspensión del suministro de energía obligó a las empresas a disminuir su producción, sopena de enfrentar un aumento inusita do de sus costos por el empleo de la mano de obra en "horas extras".
De acuerdo con una encuesta reciente de Fedesarrollo, "el efecto con junto de los cortes de luz y el autorracionamiento ha sido una caída del 13.4 por ciento en la producción industrial". Lo que quiere decir que el impacto negativo de la falta de energía ha sido muy superior al efecto positivo de los factores que venían impulsando el crecimiento industrial en los primeros meses del año. Y que de continuar las cosas como están, es muy posible que los resultados del segundo trimestre tengan un signo diferente al de los tres primeros meses de 1992. Con el agravante de que, según la misma encuesta, "en adición a las caídas de producción, se han aumentado en 7.1 por ciento los costos unitarios de toda la industria".
Tan negra ve la situación Fedesarrollo que, de acuerdo con sus proyecciones, el efecto del racionamiento sobre la producción industrial en el año completo será una reducción superior al tres por ciento. Y eso, sumado a otros factores como la reforma tributaria, podría provocar una de las mayores caídas de la producción manufacturera del país en las últimas décadas. "Puesto que desde un comienzo se esperaba que la producción industrial cayera entre tres y cuatro por ciento en el presente año dice un comunicado de la entidad la caída será ahora de no menos del ocho por ciento".
Según Eduardo Lora, su director, "el crecimiento de la industria en el primer trimestre no debe sorprender a nadie ni debe llamar a engaños. Primero, porque como dijo la Andi el primer trimestre del año pasado fue fatal, por culpa del encaje marginal del 100 por ciento impuesto por el Gobierno. Segundo, porque las proyecciones sobre la caída del sector industrial en 1992 se hicieron sobre la base de la aprobación de la reforma tributaria, cuyo impacto sólo se sentirá en el segundo semestre del año. Tercero, porque las importaciones estuvieron prácticamente estan cadas en el primer trimestre favoreciendo a las empresas que producen para el mercado interno y no es factible que muestren el mismo comportamiento durante todo el año. Y cuarto, porque nadie tenía en sus cálculos el racionamiento".
Lo malo de todo eso es que la caída en la producción industrial afecta, por diversos canales, a todos los sectores de la economía, incluyendo aquellos que no se ven directamente afectados por el racionamiento. Fedesarrollo estima que, aparte de la industria y el comercio, el conjunto de los sectores se verá afectado en forma sensible. Y como resultado final, los cortes de energía, que el Gobierno acaba de anunciar que se prolongarán durante todo el año, afectarán el crecimiento de la economía en más del uno por ciento.
Eso quiere decir que un año que pintaba bastante bueno, de acuerdo con todos los indicadores del primer trimestre, se puede convertir en uno de los peores de las últimas décadas desde el punto de vista del crecimiento económico. Y que los balances de las empresas del sector manufacturero y del sector financiero, que fueron bastante buenos en 1991 y siguieron mostrando resultados positivos al cierre de marzo, pueden llegar a mostrar saldos en rojo al finalizar el año.

¿FIN DEL CUARTO DE HORA?
EL IMPULSO EXPORTADOR DE las empresas colombianas se frenó durante el primer trimestre de 1992. Mientras en algunos trimestres del año pasado las ventas de productos colombianos en el exterior crecieron hasta el 100 por ciento, entre enero y abril pasados sólo aumentaron 38.5 por ciento con respecto a igual período de 1991, si se comparan las exportaciones de las principales empresas que cotizan en bolsa. ¿Van a tomar el segundo aire o se les acabó su cuarto de hora?
Puede ser lo uno o lo otro, pero lo cierto es que las circunstancias en que se ha desempeñado el comercio exterior colombiano no han sido las mejores. Tres hechos impiden actualmente cosas mayores: el freno de la devaluación; el desmonte de incentivos como el Cert y el impuesto a los dólares. El Gobierno piensa sobre el asunto que el dinamismo del año pasado se debe a la "fiebre" inicial exportadora, pero que el mercado tenderá a equilibrarse de ahora en adelante.
Pero hay caras preocupadas, especialmente en el sector textil.
Los principales exportadores del sector como Fabricato, Coltejer y Tejicondor exportaron ahora menos que hace un año. Las siderúrgicas semiintegradas (Simesa y Sideboyacá) también vieron caer sus ventas externas. A eso hay que agregarle los casos de Cartón de Colombia, Central Castilla, la comercializadora de carbón Prodeco y Colombina.
Pero como todo no es malo, Cementos Rioclaro obtuvo todos sus ingresos del primer trimestre debido a las exportaciones. Los (Pichichí, Providencia, Riopaila y Manuelita) también se destacaron vendiendo azúcar a los foráneos.
En muchos casos este rubro pasó a ser un porcentaje muy importante en la operación empresarial colombiana. Caribú Internacional debe más de la tercera parte de sus ventas al exterior, lo mismo Cementos del Caribe, Eternit Pacífico y Enka de Colombia; más de la mitad de los ingresos de la Compañía Pesquera Colombiana y Sucromiles se explican así.
En el período ingresaron como nuevos exportadores Cementos Diamante, Eternit Colombiana y del Pacífico, Fanalca y Fatelares. Bajaron las exportaciones de Cales y Cementos Toluviejo, Central Castilla, Central Tumaco, Colombina, Colinagro, Compañía de Empaques, Nacional de Chocolates, Editorial Voluntad, Eternit Atlántico, Holasa, Mayaguez, entre otros.

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