Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2001/07/23 00:00

El gran salto

Nuevas alianzas de la TV colombiana con gigantes del mercado estadounidense prometen una revolución del sector.

El gran salto

Es paradojico, casi ironico. Pero justo al tiempo en que muchas programadoras colombianas de televisión mueren o apenas sobreviven a punta de respiración artificial se abre para la industria de la producción nacional de telenovelas, seriados y noticieros quizá la mejor oportunidad de su historia.

Este año los dos canales privados, RCN y Caracol, y dos productoras independientes, RTI y Teleset, han logrado firmar pactos que les abren la puerta de entrada al mercado de televidentes hispanos en Estados Unidos. La torta publicitaria de este sector se estima en unos 1.900 millones de dólares, casi siete veces el tamaño de la de la televisión colombiana. Y está en pleno crecimiento, pues los latinos en el país del norte son ya una inmensa minoría de 35 millones de habitantes.

“La televisión colombiana se puso los pantalones largos”, dijo Patricio Wills, de RTI, al referirse a estos logros. Una escena que se dio en Los Angeles, cuna de la industria de Hollywood, en mayo pasado en la gran feria de televisión del mundo, confirma la aseveración de Wills. La distribuidora de Disney, Buenavista International, presentó sus productos para el año y allí, al lado de Pearl Harbor y Atlantis para cine, estaba la telenovela Amor a mil, que Disney comenzó a coproducir con Caracol desde el primero de mayo.

El anuncio fue producto de la alianza de Disney Television y Caracol que se selló oficialmente el jueves pasado en Bogotá. Consiste en que la gigante estadounidense, después de haber comprado La baby sister y haberla puesto en su propio catálogo de venta en América Latina, acordó con Caracol participar en la producción de Amor a mil —desde financiar algunos capítulos que se grabarán en Disney hasta proponer ideas para desarrollar los temas de la serie— y coproducir otras dos novelas, entre ellas muy probablemente una para niños. El acuerdo es 50-50, tanto en costos como en ventas.

“Estas alianzas están reordenando el mercado, que las grandes cadenas estadounidenses accedan a material de alta calidad de América Latina y cada cual se fortalezca en su propio territorio”, explicó Camilo Cano, asesor de la presidencia de Caracol.

El fruto de Betty

En la misma semana, el pasado 18 de junio, RCN Televisión firmó otro convenio con un gigante: Univisión, una empresa abierta controlada por los grupos Televisa de México, Cisneros de Venezuela y socios estadounidenses, que hoy cubre el 93 por ciento del mercado hispano en Estados Unidos.

Según la alianza, todo el producto de RCN Televisión va a estar disponible en primera instancia para Univisión durante los próximos cinco años para el mercado de Estados Unidos y Puerto Rico. Univisión se comprometió a comprar un mínimo de 300 horas al año y transmitirlas entre 5 de la tarde y 10 de la noche. Además Univisión comprará la repetición de Betty la Fea y la serie que se derivará de ella, que tiene el nombre provisional de Eco Moda y comenzará a salir al aire el próximo otoño en Estados Unidos.

Las partes no revelaron el monto de la transacción pero una fuente del sector aseguró que podría ser del orden de los 40 millones de dólares.

La alianza llega en un momento clave para el crecimiento de Univisión, pues planea iniciar una nueva cadena en Estados Unidos, Univisión 2, a partir de enero próximo. Además los productos de RCN saldrán al aire en las estaciones de Puerto Rico Tele-Once y Super Siete, que compró Univisión hace poco y que tienen una audiencia de 1,3 millones de hogares con televisión.

“Es un proceso que viene desde hace rato, dijo Gabriel Reyes, presidente de RCN. Univisión venía observando los programas de RCN desde hace dos años y hace unos seis meses comenzamos a cocinar la alianza. Claro está que el éxito de Betty la Fea pesó mucho”.

Esta telenovela, que rompió esquemas acartonados y que alcanzó niveles de sintonía nunca antes logrados en el mundo por una producción colombiana, fue definitiva en la apertura del mercado estadounidense para todas las productoras locales. En Estados Unidos fue inicialmente adquirida por Telemundo. Pero cuando RCN empezó a conversar sobre una posible serie subproducto de Betty con Telemundo supo que esta firma estaba cocinando una alianza con Caracol y RTI para coproducción. Según Reyes, de RCN, esto los llevó a romper lazos con Telemundo y a buscar otros socios.

‘Amantes’ y ‘Luzbel’

En efecto, Telemundo, la segunda cadena en importancia en el mercado hispano de Estados Unidos, que pertenece a otros grandes jugadores como Viacom y Sony, firmó un acuerdo con Caracol y RTI para coproducir 10 telenovelas en los próximos cinco años y emitirlas en horario Triple A tanto allá como en Colombia.

La primera novela, Amantes del desierto, ya está al aire con bastante éxito. Y vienen dos más en camino: Luzbel está de visita, una novela de misterio con libretos de Julio Jiménez, y Mateo, un hombre feliz que vive con una mentira, con libretos de Dago García y Felipe Salamanca.

El convenio —que implicará una inversión de unos 30 millones de dólares, en el cual Caracol invertirá el 30 por ciento, RTI el 20 por ciento y Telemundo el 50 por ciento— también prevé seriados o comedias.

“Estamos entregando excelente producto, libretos con ropaje 2001, modernos, divertidos, con sello propio, muy diferente al tradicional drama de las novelas venezolanas o mexicanas”, dice Cano, de Caracol.

Y esta es una de las claves del éxito de las producciones colombianas, el humor, la cotidianeidad de las situaciones. La otra es el costo. En promedio una hora de telenovela en Colombia cuesta hacerla entre 20.000 y 25.000 dólares, mientras que una similar en México o en Estados Unidos cuesta el doble. Es una ventaja competitiva que ha logrado la industria colombiana, en parte, porque la crisis permite contratar más barato, pero más importante aún porque las economías de escala que manejan los nuevos canales privados son más favorables y han surgido otros sistemas de producción de menor costo.

Claro está que no son sólo los grandes canales los que están accediendo a las grandes ligas. La productora independiente Teleset, por ejemplo, ya logró vender una serie, Solterita y a la orden, y un dibujo animado, Buscando a Rita, a Telemundo. Según Juana Uribe, productora asociada de Teleset, se están cocinando otros proyectos pero aún es temprano para anunciarlos.

“Son logros enormes para la televisión colombiana, dice Uribe. Por eso representan también un gran desafío”.

Sin duda los efectos positivos de estas alianzas ya se están empezando a sentir. Sólo para empezar, Caracol tenía a abril de este año un récord de ventas internacionales que ya superaba todo el año pasado: 12 millones de dólares. RCN, en mayo, ya había logrado ventas al exterior por 5,3 millones de dólares, eso sin contar su trato con Telemundo. Además cada telenovela genera unos 400 empleos —calificados en su mayoría—, un viento fresco para un sector deprimido. Pero más importante aún que las divisas y la saludable inyección económica a la maltrecha industria nacional es la oportunidad jamás vista antes para la creatividad colombiana, para libretistas, actores, productores, directores y técnicos nacionales, que podrán por primera vez exponer su talento ante millones de espectadores ávidos de novedad en todo el planeta. Es un desafío con un emocionante futuro.

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