Miércoles, 7 de diciembre de 2016

| 1993/09/27 00:00

EL GRANO DE LA DISCORDIA

El alza del precio interlo del café devolvió la calma al sector cafetero después de una semana de tempestad.

EL GRANO DE LA DISCORDIA


EL NOMBRAMIENTO DE UNA comisión cafetera por parte del Gobierno para estudiar una reforma a la política y al régimen institucional cafetero desató la semana pasada uno de los enfrentamientos más severos que se hayan presentado con el gremio cafetero.
El alcance y propósito de la comisión fue una, sorpresa para el gremio y para algunos funcionarios del Gobierno.
La primera reacción surgió del propio ministro de Agricultura. Jose Antonio Ocampo. En una dura carta dirigida al ministro de Hacienda, Rudolf Hommes, se quejaba de la exclusión de su cartera en la composición de la comisión. Ese episodio quedó zanjado rápidamente con una intervención del presidente Gaviria y el ofrecimiento al ministro Ocampo de que nombrara un representante.
Sin embargo, lo que no quedó zanjado fue el descontento de todos los estamentos del gremio cafetero que se manifestó mediante una ofensiva de avisos en los principales diarios del país, donde se rechazaba la iniciativa gubernamental.
Los términos del texto eran tan duros que no tenían antecedentes. A esa reaccion se sumaron el Congreso de la República, mediante una carta firmada por 30 senadores y una proposición de la Cámara de Representantes, e incluso enemigos tradicionales de la Federación de Cafeteros como Anacafé, Aprocafé y la Unión Cafetera.
Para los críticos no parecía tener sentido que en pleno proceso de negociación del Acuerdo de Productores tendiente a mejorar los precios internacionales, el Gobierno le quitara piso a la Federación disparando semejante torpedo y creando confusión en el mercado. Otra queja de los cafeteros era que si las peores crisis se habían manejado concertadamente y que en los últimos cuatro años la Federación había tomado la iniciativa en la adopción de las drásticas medidas que llevaron a reducir el costo de la caficultura colombiana de un dólar con 30 centavos a 90 centavos de dólar por libra con un costo de casi 1.000 millones de dólares del Fondo Nacional del Café no tenía sentido cambiar de estrategia cuando parecía que se estaba saliendo adelante.
Todo lo anterior motivó al Presidente de la República a convocar a una reunión el jueves de la semana pasada en la Casa de Nariño al gerente de la Federación de Cafeteros y a los Ministros de Hacienda y Comercio Exterior. Como resultado se acordó aumentar el precio interno de la carga dc café en un 14 por ciento con lo cual queda en 105.000 pesos. Esa medida, que se calificó como generosa, se implementó cinco semanas antes de lo normal que es a principios de octubre de cada año y sirvió para descargar el ambiente adverso que tendría que enfrentar en el próximo congreso cafetero.
Lo que nadie ha podido entender con certeza son los motivos que llevaron a Hommes a actuar con tanta precipitud en este caso. Hay quienes lo atribuyen al deseo de algunos economistas de Planeación Nacional y del Banco de la República de poner a la Federación en línea con la economía neoliberal para acabar con lo que se considera un manejo de precios que distorsiona el mercado.
Otros lo atribuyen a presiones de los grandes grupos cafeteros mundiales que buscan acabar con la última entidad reguladora de la industria cafetera que queda en el mundo, puesto que ya no existen entes como el Instituto Mexicano, el Instituto Brasileño del Café y las entidades de América Central, Africa y el Asia se encuentran debilitadas.
Lo cierto es que no se pudo establecer nada concreto, pero el alza parece haber dejado a los cafeteros lo suficientemente contentos como para no tener que averiguar.

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