Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2006/02/12 00:00

El hombre del i-Pod

Esta es la historia de Steve Jobs, presidente de Apple, el innovador de la informática y el único hombre que pone en aprietos a Bill Gates.

El hombre del i-Pod

Parece una estrella de rock. Su cara es portada de decenas de publicaciones en todo el planeta y tiene millones de fanáticos que siguen con fervor cada uno de sus pasos. Su fama mundial lo ha convertido en uno de los personajes más influyentes de la historia según la revista Time, y ocupa uno de los primeros lugares en la lista de multimillonarios de Forbes. Es Steve Jobs, el fundador de Apple, el genio que revolucionó la informática y la forma como el mundo compra y escucha música. Su historia es casi como un cuento de hadas. Nació el 24 de febrero de 1955 en un pequeño pueblo de California, Estados Unidos. Fue adoptado por un electricista y su esposa y jamás conoció a sus verdaderos padres biológicos. A los 21 años (1976), fabricó su primer computador en un viejo garaje polvoriento, con la ayuda de su mejor amigo, Steve Wozniak. Los dos habían estudiado juntos en el colegio. Eran tipos raros; a ambos les apasionaba la tecnología, la mística religiosa, los cuentos del Tíbet y les encantaba desbaratar todo lo que tuviera cables por dentro. Wozniak era el experto en electrónica y en hardware. Jobs era el hombre del mercadeo, el que sabía cómo vender, cómo darles salida a las cosas y cómo convencer a los demás de la bondad de sus proyectos, gracias a una habilidad proverbial que lo catapultó desde un comienzo como un mago de la comunicación y la publicidad. En enero de 1977, los dos amigos empezaron a vender a tiendas los computadores que fabricaban a mano en el garaje de la casa de Jobs. Al público le encantó su diseño, innovación y fiabilidad. De ahí en adelante comenzó una vertiginosa carrera para ambos y a la vuelta de tres años su pequeña empresa -llamada Apple sin ninguna razón especial, salvo porque la manzana era su fruta favorita- tenía ya más de un centenar de empleados. En 1981, sin embargo, un accidente de avión dejó a Wozniak gravemente herido, y cuando se recuperó no quiso volver al trabajo, sino disfrutar del dinero ganado en los años anteriores. Jobs asumió por completo las riendas de Apple y se convirtió en un tiburón de las finanzas. Para 1983, la empresa ya facturaba más de 2.000 millones de dólares anuales y comenzaba a cotizar en bolsa. Pero su verdadero salto a la fama mundial sería en 1984, cuando anunció por primera vez, en la final del Superbowl (el acontecimiento más visto de Estados Unidos), el computador que cambiaría para siempre la informática personal: el Macintosh. Era un aparato sencillo, limpio, divertido. Se sacaba de la caja, se enchufaba y listo. Nada que ver con la selva de letras y números del IBM y su sistema operativo desarrollado por una pequeña compañía de software llamada Microsoft. El Mac era especial porque tenía un sistema gráfico que permitía trabajar a través de íconos, algo impensable en esos momentos. Mostraba un reloj cuando había que esperar y una bomba cuando el sistema se caía. Rápidamente se puso de moda y se convirtió en símbolo de la juventud, de rebeldía y de modernidad. Artistas, músicos, pintores, todos compraban Macs. Ser un 'makero' se convirtió, casi, en una religión. En 1985, sin embargo, empezaron los serios problemas para la compañía de la manzana. Microsoft lanzó ese año el sistema operativo Windows inspirado en el último diseño de Jobs. El software de Bill Gates junto con los procesadores de Intel y los computadores de IBM resultaron ser aparatos más baratos que los Macintosh. Y éstos fueron perdiendo paulatinamente el terreno que habían ganado en el mercado. Un golpe del que jamás se recuperaría. Los problemas para Apple no paraban y, después de un agarrón con la junta directiva, Jobs se fue de la compañía en mayo de 1985. Con apenas 31 años de edad, creó entonces la empresa de animación digital Pixar, responsable de algunos de los mayores hitos en la industria cinematográfica, como Toy Story y Buscando a Nemo. Su alianza con Disney está pronto a terminarse y nadie sabe qué estudio tendrá la fortuna de unirse a Pixar. Jobs fue invitado a volver a Apple en 1996, una vez reconocidos, de nuevo, su talento creador y su olfato para los negocios. Su vuelta se produjo el 16 de septiembre de 1997, cuando todos daban por terminada la vida de la empresa. Y una vez más le devolvió la vida a punta de innovación y diseño. En mayo de 1998 lanzó la serie Powerbook G3 y en agosto de ese año creó el iMac, un computador revolucionario que volvió a despertar pasiones, no sólo por sus cualidades técnicas, sino, sobre todo, por su innovador diseño. El mercado profesional fue su siguiente objetivo y en septiembre de 1999 lanzó los G4, dedicados especialmente a los campos de diseño gráfico y multimedia. Ahora Apple, con Jobs a la cabeza, lidera actualmente la revolución de la música digital con su reproductor de música portátil iPod y la tienda online de música iT unes, resurgiendo como el ave Fénix. La capacidad de Jobs para ver mucho más lejos que la gente que le rodea lo convierte en una de las figuras más legendarias del mundo de los negocios. Un genio que pasará a la historia por su capacidad para producir marcas que se vuelven modas irresistibles y generar con ellas un fanatismo furibundo entre sus usuarios. El único que ha sido capaz de desplazar a Bill Gates en el hall de la fama.

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