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| 3/10/2003 12:00:00 AM

¿El milagro?

El nuevo hallazgo de Ecopetrol abre una nueva esperanza para el país pero está lejos de convertirse en una bonanza.

La semana pasada el pais se conmocionó con la noticia del hallazgo de 200 millones de barriles de petróleo en el pozo Gibraltar 1, localizado en límites de los departamentos de Boyacá y Norte de Santander. Casi de manera inmediata volvieron a la mente de los colombianos las palabras bonanza petrolera y crecimiento económico.

La comunicación hecha por el presidente de Ecopetrol, Isaac Yanovich, anunciaba grandes perspectivas para la empresa más grande del país. El pozo Gibraltar 1 es un proyecto ciento por ciento de la petrolera estatal, lo que significa que las reservas y la producción que se deriven del mismo pertenecen exclusivamente a la Nación.

Gibraltar había sido inicialmente perforado por la Occidental Petroleum. Esta compañía había firmado el contrato de Sirirí para buscar crudo en la zona. Si lo encontraba debía compartir la mitad de los costos y las utilidades de la explotación con Ecopetrol. Pero además la Oxy tenía una sociedad con Copeco, una pequeña firma colombiana que tenía una participación importante dentro de esa unión. Por ello a la empresa estadounidense le tocaba menos del 30 por ciento del total del petróleo que hubiera en el campo.

El 6 de mayo de 2002 la Oxy, después de haber invertido 70 millones de dólares en el prospecto, decidió abandonar la excavación. Pese a que habían encontrado algo de gas sus análisis les indicaban que para ellos no era negocio continuar buscando. Hay quienes dicen que en su decisión pudo haber influido el hecho de que tenía una participación muy baja (menos del 30 por ciento) en el negocio.

Ecopetrol empezó entonces a analizar la posibilidad de continuar en la exploración por su cuenta y riesgo. Tomás Villamil, vicepresidente de exploración de Ecopetrol, hizo un estudio técnico de la viabilidad del pozo y encontró que sí había esperanzas de encontrar petróleo siempre y cuando se corrigiera el rumbo de la perforación. Convencido de que las probabilidades de éxito eran altas le propuso al presidente de ese entonces, Alberto Calderón Zuleta, hacer lo que se conoce en la jerga de la industria como un side track. Es decir, que a partir del pozo existente, se hiciera una desviación para avanzar hacia capas más antiguas.

Para corroborar la viabilidad de la propuesta Calderón solicitó a los ingenieros de la British Petroleum (BP) un segundo concepto y éstos coincidieron con Villamil en el sentido de que Ecopetrol debía continuar con la exploración. "Era un campo posiblemente lleno de crudo, y sólo para nosotros", dice Alberto Calderón.

En mayo de 2002 se presentó el proyecto a la junta directiva de Ecopetrol, que aprobó un presupuesto de 10 millones de dólares. En agosto se contrató a la firma perforadora Neighbors para la excavación; en septiembre se empezó a controlar militarmente el área; en octubre se inició el traslado de los equipos y en noviembre se inició la perforación del pozo.

Los técnicos de Ecopetrol comenzaron por meter el taladro por el mismo hueco que había abandonado la Oxy, sólo que a los 10.400 pies se desviaron de la ruta y al cabo de tres intentos abrieron una zanja en la Formación Barco, una capa de rocas de 60 millones de años que la Occidental nunca tocó. En ese lugar, ubicado en la zona norte del piedemonte llanero, se calculó de forma preliminar que podrían existir hidrocarburos por unos 200 millones de barriles, lo que lo convertiría en el mayor descubrimiento de Ecopetrol sin ayuda de socios (Caño-Limón y Cusiana, cada uno con más de 1.000 millones de barriles, fueron descubiertos bajo contratos de asociación con la Oxy y la BP).



Optimismo con cautela

Pese a las buenas noticias aún es pronto para cantar victoria. Detrás del nuevo hallazgo existen algunas dudas.

La primera de ellas es que aún no se sabe si lo que se encontró en Gibraltar es crudo o gas condensado. Por el momento los geólogos de Ecopetrol tienen unas muestras de moléculas que deberán analizar en detalle para corroborar qué tipo de hidrocarburo es. Si llega a ser gas condensado la historia cambia, porque no es tan rentable como el crudo, y además al país le sobran reservas de gas mientras que las de crudo sólo alcanzan hasta 2005. "En las próximas dos semanas se ejecutarán pruebas acerca de los volúmenes, la calidad y las demás características técnicas de los hidrocarburos detectados en los últimos días", explicó Yanovich en un comunicado.

La segunda duda es si Ecopetrol tiene la plata suficiente para explotar el pozo. El ministro de Minas, Luis Ernesto Mejía, ha dicho que el gobierno no cuenta con los 150 millones de dólares iniciales que cuesta la primera fase. Así las cosas, a Ecopetrol le quedan dos alternativas: o se endeuda o se asocia de nuevo con una multinacional petrolera.

La tercera pregunta que se cierne sobre el pozo es si realmente tiene el tamaño que la empresa estatal calcula. En ocasiones anteriores Ecopetrol ha anunciado en forma prematura el tamaño de los nuevos hallazgos, tal como sucedió con los yacimientos de Guandó en el Tolima y Coporo en Casanare. De éste último se dijo en su momento que era tan importante como Cusiana y Caño Limón. Al final resultó ser pozo seco y el de Guandó fue más pequeño de lo anunciado. Según el senador Hugo Serrano, experto en el tema petrolero, "es imposible determinar con el primer pozo descubierto la cantidad de crudo existente en un campo" y advirtió que estos anuncios especulativos le causan al país más daño que bien. Lo cierto es que sólo 15 por ciento de los campos petroleros que existen en Colombia tienen reservas superiores a los 60 millones de barriles.

Y es que, a pesar de los buenos presagios, las noticias sobre nuevos hallazgos en el país han sido escasas. A comienzos del año pasado, por ejemplo, se anunció el descubrimiento de dos nuevos yacimientos, denominados Tame y La Hocha, que sumados a Guandó parecían espantar la amenaza de tener que importar crudo a partir del año 2005.

Pero desde entonces no ha habido noticias y el país sigue enfrentando la posibilidad de perder la autosuficiencia petrolera. Según cifras de Ecopetrol, en 2002 Colombia adicionó 114 millones de barriles de nuevas reservas y sacó 210 millones de barriles. Las reservas de petróleo cayeron a 1.746 millones de barriles el año pasado, cuando en 1999 eran de 2.289 millones. Eso quiere decir que en tres años el país se comió 543 millones de barriles que aún no repone.

"Si este descubrimiento llega a tener los 200 millones de barriles que dice Ecopetrol se aplazaría la posibilidad de tener que importar petróleo y mejoraría la percepción de los inversionistas sobre la perspectividad geológica de Colombia", dice el director de la Asociación Colombiana de Petróleos, Alejandro Martínez.

En todo caso hay que mirar la coyuntura actual con mucha cautela. Aunque las noticias sobre Gibraltar son esperanzadoras, la verdadera lotería se ganará cuando se confirme la cantidad de petróleo en ese y otros yacimientos.
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