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| 11/12/1990 12:00:00 AM

EL NEGOCIO DE MODA

Todo el mundo quiere una tajada del ponqué de la telefonía celular.¿En qué consiste y qué ha pasado hasta ahora?

Por estos días, en los clubes sociales y en las juntas directivas hay un tema obligado: el de la telefonía celular. Como sucede con frecuencia en Colombia, cuando un negocio se pone de moda todo el mundo quiere subirse al tren. Y desde que el ministro de Comunicaciones, Alberto Casas Santamaría, promulgó el Decreto 1900 de 1990 mediante el cual se le daba el "revolcón" correspondiente al sector de las comunicaciones, el negocio "in" parece ser el de la telefonía celular.
La telefonía celular, como "El Capital" de Karl Marx, es algo de lo cual todo el mundo pontifica sin habérselo estudiado nunca. Desde las empresas más serias hasta el último aventurero, están buscando pareja para medírsele a este baile.
SEMANA, sin ánimo de pontificar, ha querido averiguar en qué consiste en realidad la telefonía celular y cómo es el negocio. Es una modalidad de comunicación hecha posible por una tecnología desarrollada a comienzos de la década de los ochenta. En la actualidad la utilizan 7.5 millones de personas en el mundo. Este es un sistema que en el fondo no es más que una extensión de la red telefónica normal. Para su operación se requieren tres componentes básicos: el primero es el teléfono, que puede ser móvil como el de los carros; de bolsillo,o fijo.
Este aparato que originalmente era igual a un teléfono inalámbrico ha ido disminuyendo más y más en tamaño y hoy día los hay del tamaño de una calculadora mediana o de un buscapersonas, y no se descarta que lleguen a ser como una tarjeta de crédito. Es la ficción de Dick Tracy hecha realidad. Funciona por ondas de radio con una estación base, que retransmite la señal a una central telefónica, generalmente por un cable subterráneo.
El segundo componente es la estación base celular. Es una gran antena que se requiere en cada célula o área en que se divida una ciudad, y puede variar en tamaño, dependiendo de la geografía, la topografía y el tráfico.
La suma de todas las células, con su correspondiente estación base, compone lo que se conoce como el sistema. De ahí que se hable de sistema celular .
El tercer y más importante componente es la central de conmutación o selector, que conecta el sistema celular con la red telefónica ordinaria. Cuando hay una llamada el selector computarizado investiga la célula donde se pueda encontrar quien recibe la llamada. En este momento hace efectiva la comunicación. Lo excepcional del sistema celular y lo que lo distingue de los sistemas de comunicación móvil tradicionales, es el concepto de la célula en sí. Actualmente utilizan transmisores de baja potencia, lo que significa que varias células pueden usar la misma frecuencia y más personas el sistema.
De los 7.5 millones de usuarios que tiene el sistema celular en el mundo, 4.4 millones están en los Estados Unidos. Le sigue Europa con 2.2 millones. Luego están Japón y Canadá, con cerca de 400 mil cada uno. En Latinoamérica los usuarios son cerca de 25 mil, encabezados por México con 8.500. Las anteriores cifras no son muy impresionantes frente a los potenciales consumidores, esencialmente por un factor: el costo. El teléfono celular es todavía un privilegio costoso, no tanto en la compra del aparato como en el costo del servicio. Mientras una llamada por el sistema convencional le cuesta a un colombiano cuatro pesos el minuto bajo el esquema celular, según Ciro Mendoza, subgerente técnico de la Empresa de Teléfonos de Bogotá, no podría costar menos de 75 pesos para ser rentable. Una diferencia de 20 a 1 obviamente significa que no todo el mundo puede jugar a Dick Tracy
Pero aun así en todos los países del mundo hay una franja socioeconómica que puede darse ese lujo y una franja profesional que lo necesita.
Un estudio adelantado por las empresas telefónicas de las principales ciudades del país, calcula que en Colombia se alcanzaria la cifra de cien mil usuarios en un horizonte de cinco años. Esta cifra puede parecer alta si se tiene en cuenta que en un país como México hay 8.500 usuarios. Esto se debe a que sólo lleva un año de aplicación la tecnología, pero las proyecciones de crecimiento tanto en ese país como en otros son vertiginosas. En Estados Unidos, por ejemplo, aunque la cifra hoy es de 4.4 millones, se calcula que dentro de un año pasará de diez millones y en cinco años llegará a los treinta millones de usuarios.
Como compensación al costo del servicio está el hecho de que el aparato es bastante barato. En términos internacionales oscila entre cuatrocientos y mil dólares, y en la Colombia de la apertura no superará esa cifra. En la actualidad en el país existe un pago adicional, que no existe en otros países, y es que hay que comprar el derecho a tener una línea. De acuerdo con la Junta Nacional de Tarifas ese derecho para la telefonía móvil existente hoy es de 850 mil pesos. Un teléfono para un automóvil hoy tiene un costo de alrededor de 3.5 millones de pesos, de los cuales una cuarta parte corresponde a este derecho, y las restantes tres cuartas partes al costo del aparato.
Con la introducción de la telefonía celular este total bajaría considerablemente. Aunque se mantenga el costo del derecho en $850 mil, el aparato no pasaría en costos de medio millón de pesos, dejando el total en 1.3 millones o menos.
Esto no es un regalo, pero comparado con los siete u ocho millones de pesos que vale en el mercado negro un teléfono de carro hoy, no hay duda que tendrá mercado.
¿Cuál es el negocio entonces ahora que el sistema fue autorizado? En primer lugar hay que aclarar que no hay reglamentación todavía y que por ende es muy difícil definir cómo será la aplicación concreta. Hasta ahora lo único que ha sucedido es que Telecom y las empresas de teléfonos de las principales ciudades del país se enfrentaron para determinar a quién le correspondía dar las concesiones. Ganó Telecom y en consecuencia se convirtió en el centro del poder y en amo y señor del paseo.
¿Qué es una concesión en este caso? Básicamente es el derecho que el Estado le otorga a un tercero para explotar una actividad que tradicionalmente corresponde a un monopolio de Estado. En el caso de los teléfonos se trata de la prestación del servicio telefónico. Para poder hacer esto se necesita instalar una infraestructura adecuada- el selector y las estaciones base- y que los usuarios dispongan de los aparatos telefónicos. Al final de cuentas son tres los negocios potenciales que existen alrededor de la telefonía celular: la instalación de la infraestructura, la venta de los aparatos y la prestación del servicio.
El primero, montaje de un centro básico de operaciones del sistema celular, cuesta de acuerdo con los entendidos 1.500 dólares por usuario. Si se considera que una ciudad como Bogotá demandaría un mínimo de 15 mil líneas, la inversión no sería inferior a 22.5 millones de dólares, unos doce mil millones de pesos. El segundo, la venta de los aparatos, presumiblemente será un negocio comercial de importación. El tercero, la prestación del servicio, es el que no se sabe todavía cómo se pondrá én práctica y esto sólo se definirá el día que reglamenten el decreto.
Las alternativas varían desde formas de asociación con empresas estatales hasta una concesión a un particular. Como el negocio es tan bueno y nadie quiere quedarse por fuera, la filosofía de Telecom hasta la fecha es dividir al país en siete regiones como se hizo en el caso de la televisión por cable. Para tal efecto se crearían empresas de economía mixta con la participación de Telecom, la empresa telefónica regional y uno o varios particulares que pueden ser nacionales o extranjeros. Lo que sí ha exigido Telecom es que si cada región adopta una tecnología diferente, todas las del país deben ser compatibles entre sí.
En cuanto a la modalidad de adjudicación no se ha definido nada hasta ahora.No se descarta la posibilidad de la adjudicación directa sin licitación. El argumento principal para sostener esta tesis es que si hay que cumplir con los requisitos del Estatuto de Contratación Administrativa- Decreto 222 de 1983- la adjudicación, asumiendo que todo marche bien, podría tomarse un mínimo de tres años. Como el lema del gobiemo es que habrá futuro en este cuatrienio, es presumible que sin dejar de lado un control estricto y un análisis técnico serio, se adopte un mecanismo de adjudicación más expedito.
Según Telecom ya hay por lo menos diez empresas multinacionales preparándose para participar. Entre éstas las gigantes de las comunicaciones como Motorola, Ericsson, Siemens, NEC de Japón, Alcatel de Francia, ATT de Estados Unidos. Todas ellas están en capacidad de asumir los tres negocios o cual quiera de ellos individualmente. Ante un ponqué tan suculento, ya se está generando un mercado persa de intrigas y de aspiraciones. Lo único que falta por verse, es cuántas tajadas está dispuesto a repartir el gobiermo.
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