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| 5/27/1996 12:00:00 AM

EL ORO NEGRO

LAS PERSPECTIVAS PETROLERAS DE COLOMBIA VAN MUCHO MAS ALLA DE LOS HALLAZGOS DE CUSIANA Y CUPIAGUA.

El 6 de julio del año pasado, cuando la refinería norteamericana Marcos Hook recibió un despacho de 505.509 barriles de petróleo, sabía que se trataba de un crudo colombiano liviano de buena calidad y que por eso tenía que pagar un poco más de lo normal. Incluso sabía que era la primera vez que ese petróleo se exportaba. Lo que ignoraba era que en el país que lo enviaba lo único que faltaba era abrir una botella de champaña para celebrar: después de cuatro años de trabajo, esa era la primera embarcación que salía hacia el exterior con el crudo de Cusiana.Pero no sólo por tratarse de la primera exportación había motivos para armar la fiesta, sino por el hecho de que ésta había salido antes de lo que todo el mundo tenía previsto. La razón es que los planes para terminar la fase uno, que permitían llevar la producción a 180.000 barriles diarios de petróleo, se adelantaron tres meses por cuanto la infraestructura para transportar el crudo quedó lista antes de lo previsto. Como si eso fuera poco, los socios participantes en Cusiana habían logrado que les compraran ese crudo a un precio superior en 16 centavos al promedio del West Texas Intermedium _WTI_, que era el precio al cual Colombia había vendido tradicionalmente.Sin embargo, como muchas celebraciones, la de adelantar el cronograma y exportar el crudo de Cusiana, no podía ser completa. De hecho, para las compañías privadas socias del proyecto las inversiones son tan altas que aún no pueden hablar de ganancias. El ejemplo es la British Petroleum _BP_, que tuvo pérdidas por 6.900 millones de pesos el año pasado y sólo espera recibir utilidades en el año 2000. La razón es que, por ahora, por cada peso que recibe por concepto del gas y el petróleo de Cusiana, invierte tres en el desarrollo de los campos y oleoductos, así como en la infraestructura para las operaciones de gas natural y la exploración de nuevos campos. Siendo así, es normal que el pozo de la dicha todavía no le deje ganancias.La BP ha invertido más de 1.000 millones de dólares en el país y espera que los proyectos en que está metida, _tres contratos de asociación, la mayoría en Casanare, el gasoducto Transgas y otros proyectos de gas_ la lleven a tener en Colombia el 8,0 por ciento de las inversiones totales de la multinacional en el mundo.Nueva potenciaPero más allá de lo que cuesta el proyecto, lo cierto es que haber comenzado a vender el crudo de Cusiana como un producto independiente _pues antes se vendía mezclado_ le permitió a Colombia llegar a una cifra de exportaciones de petróleo por 1.000 millones de dólares. Así mismo, se pudo comprobar una vez más que el país está entrando con pie fuerte en la liga de las pequeñas potencias petroleras. Así es por cuanto, si antes se hablaba con sorpresa de 2.000 millones de barriles de reservas por la aparición de Cusiana, ahora la cifra supera los 4.000 millones por la probabilidad de que haya petróleo en nueve contratos de asociación que ha firmado Ecopetrol en el piedemonte llanero, así como en Coporo, donde la estatal petrolera está trabajando sola y sobre el cual hay inmensas expectativas.En cuanto a Cusiana, las cosas van por buen camino para llegar a la fase dos, que le permitirá producir de 300.000 a 320.000 barriles diarios de crudo y a Cupiagua entre 180.000 y 200.000. Así, serán 500.000 barriles de petróleo los que salen del Casanare. Para eso, sin embargo, son necesarias inversiones por 3.000 millones de dólares en el desarrollo del campo y por otros 1.600 millones de dólares en la construcción del Oleoducto Central, que está en manos de los cuatro socios de Cusiana _Ecopetrol, BP, Total y Triton_ y las multinacionales Transcanada e Interprovincial Pipelines.Y en lo que tiene que ver con otros campos, las perspectivas también son buenas. El bloque que contrató BP en el piedemonte puede convertirse en una caja de sorpresas por cuenta de Floreña y Pauto, dos campos de los cuales aún se sabe muy poco pero sobre los que se pueden tener buenas expectativas, pues podría tratarse de otro Caño Limón pero con un crudo más liviano y de mejor calidad. Por otro lado, la Triton Energy ya firmó un acuerdo con la alemana Deminex para buscar nuevas reservas de hidrocarburos en el Valle del Magdalena, al otro lado de Cusiana. A su vez, la Texas Petroleum Company anunció que le está apostando a un yacimiento similar al de Cusiana. Lo curioso es que todo esto ocurre mientras llueven las críticas sobre la baja competitividad de Colombia para atraer compañías petroleras, por cuenta de los altos impuestos y las condiciones de los contratos. De manera que si las cosas fueran distintas, es probable que tocaría buscar no una sino muchas botellas de champaña al año para celebrar las ventas de crudo colombiano.
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