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| 6/30/2012 12:00:00 AM

"El país ya experimenta enfermedad holandesa"

José Antonio Ocampo, exministro de Hacienda y profesor de la Universidad de Columbia, alerta por los efectos de un 'boom' minero-energético acompañado de un estancamiento en el agro y la industria; llama a detener la revaluación del peso y a desmontar la "manada de beneficios tributarios que favorecen a los ricos".

SEMANA: ¿La variación del PIB en el primer trimestre, frente al mismo período del año pasado, está mostrando un enfriamiento de la economía más allá de lo esperado?

JOSE ANTONIO OCAMPO: La cifra colombiana muestra que la desaceleración es mucho más fuerte de 4,7 por ciento porque la economía creció muy bien el año pasado y lo que estamos es captando parte de la dinámica de 2011. El crecimiento realmente habría que compararlo con el último trimestre del año pasado -en forma desestacionalizada- que es como se hace internacionalmente. Ese dato fue bastante débil y en ese sentido estamos experimentando una desaceleración muy fuerte. Hay resultados positivos por el empuje minero energético (pero) la industria, la agricultura y la construcción -sobre todo civil- presentaron rezagos muy importantes. Yo vengo diciendo que este gobierno debe prestar mucha más atención a estos sectores y al mercado interno como motores de desarrollo y eso es válido para toda América Latina. La realidad es que todos en la región están mostrando desaceleración, incluso Brasil con una contracción.
 
SEMANA: ¿Le ve más problemas que beneficios al empuje minero energético?

J.A.O.: Yo creo que Colombia tiene que aprovechar sus ventajas minero-energéticas, pero con cautela, especialmente por el efecto de lo que yo creo que es una enfermedad holandesa que ya está experimentando el país y que se muestra con toda claridad en las últimas cifras: un boom minero-energético acompañado de un estancamiento o crisis en los sectores agropecuario e industrial. Creo que esa es la preocupación fundamental, y por eso insisto en que hay que prestarle mucha atención a la industria que está totalmente ausente del Plan Nacional de Desarrollo. Un país de renta media como Colombia no puede nunca abandonar la locomotora industrial. Otro tema que muestran un rezago es el de infraestructura, que no avanzó significativamente durante las administraciones Uribe y que golpea a este país en forma notable. Una de las cifras más alarmantes del Dane es el retroceso en la construcción civil.
 
SEMANA: ¿O sea que la actual revaluación del peso es ya uno de los síntomas de la enfermedad holandesa?

J.A.O.: Ese es el canal principal. Yo creo que hoy en día hay un error protuberante de la política macroeconómica colombiana y es que no le ha prestado atención a tener una tasa de cambio competitiva. Sin esto, ni la agricultura y la industria pueden sobrevivir. Pienso que si hay que sacrificar parte del auge minero-energético para tener una tasa de cambio competitiva hay que hacerlo para tener un mejor balance estructural.
 
SEMANA: Estamos a las puertas de una reforma tributaria. ¿Qué no debe faltar en el proyecto que llevará el gobierno al Congreso en el segundo semestre?

J.A.O.: Tenemos que sanear el sistema tributario colombiano que no produce lo suficiente y tiene múltiples y excesivas excepciones para ricos que se han multiplicado con el tiempo y que deben ser desmontadas de alguna manera. Incluso, el absurdo beneficio de la estabilidad jurídica. No hay derecho a que unos beneficios que fueron diseñados como coyunturales se conviertan, amparados en la estabilidad jurídica, en algo permanente. Esta es precisamente la falta de solidaridad de sectores muy pudientes con su país. Yo creo que lo que hay que discutir a fondo en la reforma tributaria que se avecina es el desmonte de la manada de beneficios tributarios que casi invariablemente favorecen a los ricos.
 
SEMANA: Pero es que las llamadas ‘gabelas’ tributarias se crearon para estimular ciertos sectores. ¿Significa que esa estrategia no funciona?

J.A.O.: Por el contrario, yo creo que se ha profundizado es la inequidad horizontal. Aquí han proliferado los beneficios específicos sin ninguna racionalidad. En Colombia hasta hay beneficios a la minería, un sector que no necesita ningún estímulo tributario. Pero también tenemos otros. Por ejemplo, el del turismo fue diseñado como un hecho coyuntural durante una crisis y se ha convertido en un superbeneficio amparado por la estabilidad jurídica. Los beneficios tributarios deben ser muy pocos y dados con mucha racionalidad.
 
SEMANA: Se ha dicho que estos beneficios se basan en la economía del goteo donde el gobierno concentra sus políticas en incentivar ciertos sectores que luego ayudan por la vía del empleo por ejemplo…

J.A.O.: El goteo nunca ha funcionado en ninguna parte como estrategia de desarrollo. Discutamos criterios para dar beneficios tributarios. Son hasta anti-empleo. Darle beneficio a la inversión en capital fijo no ayuda a crear empleo. Claramente no es un beneficio que genera empleo.
 
SEMANA: Y que opina de gravar más la tierra…

J.A.O.: También. Aunque para ser sinceros el impuesto predial, que todavía se subutiliza en Colombia, ha tenido un avance con la descentralización. Pero acepto que sigue siendo bajo.
 
SEMANA: Todos los gobiernos han querido hacer una reforma tributaria estructural. ¿Cree que ahora es posible?

J.A.O.: Todos los ministros de Hacienda hemos tratado de hacer reforma para tener un estatuto tributario más simple y eliminar beneficios. No siempre lo logramos, pero desde las dos administraciones Uribe hubo una reversión a lo que se hizo con la reforma de 1974. Cuando se diseñó por primera vez la estabilidad jurídica se hizo para una cosa concreta: estabilidad del impuesto de renta. Nunca se concibió esa monstruosidad que son los contratos de hoy. Y eso para no decir la otra monstruosidad que son las zonas francas en este país, que generan una inequidad horizontal absoluta en el sistema tributario. Incluso pueden ser una fuente masiva de evasión. Cuando una empresa tiene una de sus plantas en zona franca y otra fuera, dígame dónde va a tributar. Realmente el sistema tributario colombiano experimentó un deterioro que tiene que ser  corregido. Espero que el gobierno lo haga. Yo soy tan radical en esta materia que creo que lo que hay que hacer es una reforma constitucional prohibiendo la estabilidad jurídica en materia tributaria. Que es un horroroso sistema inequitativo.
 
SEMANA: Colombia está firmando TLC con varios países, incluso el presidente Santos ha planteado uno con China. ¿A usted como le parece?

J.A.O.: Los TLC son una oportunidad pero no son una garantía de nada en términos de desarrollo. Hay un ejemplo notable en América Latina. El país que los inició y ha sido más agresivo con ellos, que es México, ha crecido 2,6 por ciento por año, con TLC. Y crecía al 6 por ciento, bajo el proteccionismo horroroso del pasado, como se le califica. Ahora, el TLC con Estados Unidos ya era un proceso de largo plazo, pero no entiendo que está haciendo Colombia firmando tratado con Corea, que nos aniquilará industrialmente del todo y si lo llegamos a firmar con China, no considero que sea lo más conveniente. Hay que aprender a competir industrialmente con Corea y con China; esa debe ser la estrategia de Colombia y de toda América Latina.
 
SEMANA: Entre economistas hay diferencias sobre los instrumentos que se vienen usando para combatir la pobreza. Por ejemplo, la entrega de casas gratis. ¿De qué lado está usted?

J.A.O.: La esencia de la política social siempre tiene que ser la universalidad. Pese a los problemas de financiamiento -que hay que resolver- estamos caminando hacia la universalización en salud, por ejemplo. Esos es un paso adelante. La focalización de Familias en Acción y el plan de vivienda tienen alguna lógica, siempre y cuando sean políticas universales.
 
SEMANA: Pero algunos cuestionan que sean programas demasiado asistencialistas. ¿Usted cómo los ve?

J.A.O.: Los programas focalizados tienen sus ventajas pues contribuyen a sectores de bajos ingresos. Ahora, me parece que nos estamos montando demasiado sobre un Estado asistencial y no en un Estado social de derecho. Eso significa que hay que enseñarle a la ciudadanía a que cuando hay, se debe pagar.
 
SEMANA: En el frente internacional, en la crisis de la zona euro usted ve más cerca una solución ó un rompimiento de la unión monetaria?

J.A.O.: El problema de la zona euro es que se convirtió en un círculo vicioso entre una crisis fiscal y una bancaria, por el hecho de que los bancos europeos tienden a tener en sus portafolios una cantidad de deuda pública. Las soluciones a ambos  problemas han sido incompletas. No ha habido capitalización completa para los bancos ni una solución al problema fiscal de años y se ha agravado. Uno puede ver dos escenarios. Uno de catástrofe con la eventual desintegración de la zona euro, pues sería la primer a vez en la historia que se daría una crisis de una moneda de reserva. Ha habido pérdida gradual de importancia de una moneda de reserva como fue la libra esterlina pero nunca un colapso. Ahora, tengo la impresión de que ese escenario se va a evitar, de algunas manera las elecciones griegas sirvieron para ello.

El segundo escenario es una crisis prolongada y un estancamiento. Hay economías pequeñas que salen adelante con austeridad y con mayores exportaciones, pero no economías del tamaño de Europa. Eso solo se puede con demanda interna y lo que ha faltado es un plan para reactivarla. Veo que ya se abrió la posibilidad de un paquete moderado realmente de reactivación.
 
SEMANA: Tampoco se ve una clara recuperación en Estados Unidos –creció 1,9 por ciento en el primer trimestre-, ¿le preocupa la situación económica de la mayor potencia del planeta?

J.A.O.: Si uno lo compara con Europa, Estados Unidos ha demostrado ser una economía mucho más sólida. Además ha demostrado tener políticas macroeconómicas más serias. Si hay una institución que ha tenido un comportamiento ejemplar, a mí juicio, en esta crisis, es la Reserva Federal (FED). Uno puede criticar ciertos efectos que ha tenido sobre nosotros como la avalancha de capitales, pero la FED ha cumplido. Al gobierno se le puede criticar porque ha sido un poco tímido, pero también ha tenido una política fiscal anti cíclica a diferencia de Europa. Ahora no todo brilla en Estados Unidos. Uno de los grandes problemas es que muchos estados están haciendo ajustes y eso ha causado problemas en el empleo público. Yo a Estados Unidos la veo con una relativa fortaleza. El único problema serio en el corto plazo es el diálogo sordo de carácter político que hay ente republicanos y demócratas que hace que el escenario fiscal sea muy incierto.
 
SEMANA: Usted ha hablado con preocupación sobre los efectos de una desaceleración de China. ¿Qué tan probable es esto y cómo le pagaría a economías como las suramericanas?

J.A.O.: China es el país que esta determinando los precios de los productos básicos y América del sur esta montada sobre estos. Esa es la base del buen comportamiento de las economías suramericanas, aunque obviamente hay otras cosas como el buen manejo macroeconómico. Si no hubiera el auge de los productos básicos, sería difícil explicar el buen desempeño de América Latina. Una caída de precios de productos básicos fuertes, es un escenario probable, y yo dirigía bastante probable, desencadenaría unos problemas de balanza de pagas en Suramérica. Es un escenario bastante probable. Todo dependerá si China sigue creciendo al 8 por ciento o eventualmente se desacelera más y esto no se puede descartar. El problema más grande de China son sus desequilibrios internos que han llevado a que el consumo represente el 35 por ciento del PIB y la inversión el 50 por ciento. Esa combinación de fuentes de demanda nunca se había dado en la historia. Ese es un enorme problema, lo positivo es que es reconocido por el gobierno chino que debe corregirlo. Pero impactará a economías de la región, entre ellas Colombia, no hay duda.
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