Jueves, 19 de enero de 2017

| 1989/05/01 00:00

"El Plan Brady no es un regalo de Navidad"

ENTREVISTA RUDIGER DORNBUSCH

"El Plan Brady no es un regalo de Navidad"

Menos de un mes después de haber sido anunciado, el Plan Brady sobre la deuda externa de Tercer Mundo está siendo mirado con creciente desánimo. Rudiger Dornbusch, especialista en el tema y profesor del Massachusetts Institute of Technology, MIT, quien es descrito como uno de los economistas más brillantes en la actualidad, estuvo la semana pasada en Bogotá y le concedió a SEMANA la siguiente entrevista.

SEMANA: ¿Cómo le parece a usted el Plan Brady?
RUDIGER DORNBUSCH:El plan se dio debido a tres factores: primero, que los bancos comerciales han hecho ya las provisiones contables para protegerse en caso de que no se les pague; segundo, que ninguno de los países endeudados se esta desempeñando bien; tercero, que México y Venezuela están haciendo uso de argumentos políticos para forzar un cambio. En este último caso, aunque ya se habían predicho los motines, nadie esperaba que mataran a 300 personas, lo cual varió radicalmente la manera en que se analizaba el problema. La respuesta es el Plan Brady que me recuerda la historia del senador al cual le preguntaron qué debían hacer los Estados Unidos en Vietnam. El senador respondió que había que "declarar la victoria y salirse", y yo pienso que eso es exactamente el Plan Brady, una retirada estratégica de los Estados Unidos. O sea: no es que Washington haya decidido hacerle un favor al resto del mundo, sino que se está saliendo de una situación muy difícil, dejándole a los países deudores la tarea de defenderse por sí solos.

S.: ¿Cuál ha sido el resultado hasta ahora?
R.D.:Un vacio institucional. Antes había negociaciones centralizadas con el Federal Reserve, con el Fondo Monetario, con el Departamento del Tesoro... Ahora el único caso que está siendo procesado en condiciones normales es el de México, pero debido a que constituye un riesgo de seguridad nacional para los Estados Unidos.

S.: ¿Qué le parecen los mecanismos del plan?
R.D.: En el Plan Brady es impresionante el énfasis que se le da al regreso del capital que se ha fugado del Tercer Mundo. La idea simple es que los países logren repatriar ese dinero, con él se paga a los bancos y todo el mundo vive feliz después de eso, pero por supuesto eso no va a pasar. Hay un optimismo fantástico en Latinoamérica sobre el plan, que no tiene absolutamente ninguna justificación, sobre todo si se mira seriamente lo que está pasando en Washington. El Congreso norteamericano no va a dejar que los contribuyentes paguen la cuenta, y hay que ver la actitud de los otros países que tampoco parece muy favorable. El realismo indica que hay muy poco para distribuir y que México obtendrá la mejor tajada, seguido tal vez por Venezuela y Brasil.

S.:¿Cómo se ve la situación de Colombia?
R.D.: Para ustedes es difícil porque se han portado bien y han crecido bien y por lo tanto no pueden esperar nada. Lo triste acerca de este mundo es esa frase que dice que los buenos deudores ganan medallas y se van al cielo, pero que reciben pocas ayudas en la Tierra. No existe ninguna posibilidad de que Colombia consiga una rebaja importante en el nivel de su deuda, porque sencillamente alguien tiene que pagar después de todo. Es probable alguna ayuda menor, pero yo creo que con suerte ustedes reducirán su deuda en 300 millones de dólares, de manera que en vez de deber 17.000 millones de dólares deberán 16.700 millones. Y ese es el final del Plan Brady para ustedes.

S.: ¿Se puede hacer algo más?
R.D.:La parte más dura de la situación es que domésticamente no hay consenso para hacer algo. Colombia es un país muy conservador, no sólo en el manejo de la deuda sino en todos los asuntos financieros. Las dos opciones que tienen son: primero, emitir bonos a cambio de deuda con un descuento del 30% y obligar a los bancos a aceptar esas condiciones, como se hizo en los años 40. La pregunta es si harán ustedes eso. Mi respuesta es que no. Ni el Presidente ni los ministros ni la oposición harían algo así, y eso quiere decir que los sueños de reducción de la deuda se esfumaron. Hay además una segunda alternativa que les ayudaría. Se trata de obligar a los bancos a que cada centavo de intereses que se les pague tenga que ser invertido en Colombia. Eso les solucionaria dos problemas de una vez: el cambiario y el de inversión, al tiempo que los bancos conservarían su dinero. Esa sería la solución más factible, teniendo en cuenta el temperamento del país, porque sería un error pagar sin recibir nada a cambio y ser discriminados por ser buenos deudores. Los bancos quizás se enojarían un tiempo, pero a mediano plazo sería una solución. Lo importante es que ustedes, dentro de diez años, puedan mirar hacia atrás y concluir que esa era la manera de hacer las cosas.

S.: ¿Qué opina de la política colombiana de crédito externo?
R.D.: Creo que lo que ustedes han hecho es exactamente lo correcto. Primero, dejar las cosas claras y a partir de ese momento preguntarse lo que se puede hacer. Pienso que la idea de reciclar los intereses es buena porque se ajusta a ustedes y les daría recursos para progresar en términos económicos y sociales. Colombia es toda una excepción en Latinoamérica porque ha crecido y ha pagado sus deudas, y por eso yo creo que el país debería cosechar ahora los frutos de ese esfuerzo.

S.: Volviendo al Plan Brady, éste se ve entonces muy difuso...
R.D.: Sí. Yo creo que al final va a ser un análisis caso por caso, donde a cada país se le van a imponer condiciones bien estrictas. No habrá reglas generales. Tendremos el caso mexicano, el venezolano y cuando le toque a Brasil, las condiciones serán más duras. Cuando llegue Colombia le van a decir que le ayudan a desmontar ciertas cláusulas para que recompre su deuda con su dinero pero entonces el precio de la deuda colombiana en el mercado aumentará.

S.: Es decir que los cambios de fondo no son muchos..
R.D.: No. Hay uno retórico por parte de los Estado Unidos y eso ha creado la oposición del Federal Reserve que dice que al cabo de siete años de crisis y esfuerzos no se puede decir que uno le desea la mejor suerte a bancos y países. Eso es como decir que sería bueno que la gente volara sin alas. En la práctica es una retirada de los Estado Unidos y no hay elementos concretos que permitan pensar en una mejoría.

S.: El panorama es bastanté sombrío...
R.D.: Bueno, esto no es la Navidad. Ni los contribuyentes de los países industrializados ni los accionistas de los bancos van a aceptar que se le regale dinero a países que les tienen sin cuidado. El caso de México es especial pero mire por ejemplo el de Bolivia. Nadie ha visto ala Iglesia ayudando a Bolivia, a pesar de que eso sólo le costaría una fracción de sus recursos. Si la Iglesia no lo hace por Bolivia, no veo por qué el contribuyente de los Estados Unidos esté interesado en hacerlo.--

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