Miércoles, 18 de enero de 2017

| 1998/06/08 00:00

EL QUE MENOS CORRE...

¿Cómo ha hecho una publicación independiente y de recursos limitados como 'La República' para prosperar en el competido mundo de la información económica?

EL QUE MENOS CORRE...

Todas las encuestas coinciden en señalar a La República como el diario económico y de negocios preferido por quienes mueven los hilos de la economía colombiana. Según las últimas encuestas realizadas por Anif y la firma Napoleón Franco y Cía., el 37 por ciento de los ejecutivos interrogados eligen a La Repúblicacomo su fuente predilecta de información económica y empresarial (ver cuadro). Incluso varios personajes de amplio reconocimiento en las altas esferas económicas consultados por SEMANA coincidieron en que La República es una herramienta de trabajo esencial sin sustituto en el país. El hecho de que un periódico de muy bajo perfil, recursos limitados e independiente de los grandes grupos de comunicaciones del país sea líder en un segmento cada día más competido como lo es el de la prensa económica es sin duda sorprendente.
También es sorprendente el hecho de que cuando La República fue fundado, hace 45 años, su enfoque era radicalmente distinto. Su fundador, el ex presidente Mariano Ospina Pérez, nunca hubiera imaginado que su idea original de un diario político conservador se convertiría en el principal periódico económico del país. La verdad es que La República, cuyo lema era "Por la patria y por el Partido", comenzó como una publicación política de oposición cuyo objetivo principal era defender los intereses del Partido Conservador en una Colombia en la que los medios masivos comenzaban a adquirir un importante peso político. Sin embargo enfrentó el mismo problema que se vieron obligados a afrontar los numerosos periódicos políticos que surgieron en esa época. A la transformación de El Tiempo de un órgano de partido en un órgano de información no sobrevivió ningún periódico nacional, salvo El Espectador, que tuvo que conformarse con un distante segundo lugar. Los demás diarios políticos se vieron abocados a desaparecer, como fue el caso de El Liberal, o a ser relegados a un plano proselitista bastante marginal, como fue el caso de El Siglo.
Los dueños de La República, entre quienes se encuentran actualmente las familias Ospina, Morales y Hernández _accionista de El Colombiano_, y El Colombiano, fueron más inteligentes, tomando la decisión de abandonar el medio político para posicionarse como un diario económico en momentos en que la economía del país adquiría una dinámica propia al margen del acontecer político.

El vuelco hacia un diario empresarial
La etapa de consolidación de La República en diario especializado ha sido liderada por Rodrigo Ospina Hernández, hijo del ex presidente fundador, quien mantiene tan bajo perfil que para este artículo no fue posible hablar con él ni conseguir su fotografía en algún archivo de un medio nacional. Más accesible fue su mano derecha en este proceso, Jairo A. Trujillo, gerente general del periódico, quien relató a SEMANA que el modelo de diario económico se redefinió hace seis años cuando se decidió dar a La República un enfoque más empresarial y menos macroeconómico en un intento por incrementar su base de lectores más allá de su acogida tradicional en los medios académicos más especializados.
Trujillo atribuye el éxito del matutino al hecho de que todos en la empresa están obsesionados con la calidad del producto. En su concepto, el mayor activo que tiene el diario es su equipo de redacción. El equipo periodístico lo conforman su director general y copropietario, Rodrigo Ospina Hernández; su director periodístico, Jorge E. Sierra, cinco editores y 25 redactores, cada uno especializado en un sector económico específico. El bajo perfil del director general se extiende al resto de la redacción, que comulga con la filosofía de La República de no tener estrellas, convencida de que el producto final es el mejor reflejo del esfuerzo de todo el equipo.
No obstante el reenfoque del diario no ha estado exento de problemas. Hace tres años el traslado a sus nuevas instalaciones y una importante inversión en equipos de impresión financiado con préstamos a corto plazo por poco lo sacan de circulación. Sin embargo la calidad indiscutible del producto, la expansión de su base de suscriptores y la ampliación del mercado, producto del lanzamiento de publicaciones rivales en el segmento de economía y negocios, permitieron a La República superar la crisis y consolidar su posición.
De acuerdo con datos suministrados por La República, del diario se imprimen 55.000 copias cada día, de las cuales se venden aproximadamente 42.000. La gran mayoría de las ventas corresponden a suscripciones puesto que la distribución del diario en puntos de venta es prácticamente nula. Bogotá absorbe el 55 por ciento de su circulación y el remanente se distribuye por vía aérea a otras ciudades del país. Aunque no hay manera de certificar su circulación, dado que la impresión se lleva a cabo en sus propias rotativas, el éxito del diario es evidente y se atribuye no tanto a que su circulación sea masiva sino especializada. Según Trujillo, La República es hoy por hoy el quinto medio impreso más grande del país en términos de inversión publicitaria. Incluso, afirma Trujillo, "superando a medios de más trayectoria como El Espectador", al menos hasta su reciente venta al Grupo Empresarial Bavaria.
Su enfoque hacia un nicho de mercado empresarial ha valorizado su pauta de tal manera que un aviso en La República representa en la actualidad un 60 por ciento del costo de uno en El Tiempo. Estos anuncios generan el 60 por ciento de los ingresos de La República, mientras el 40 por ciento restante se deriva de sus suscriptores en todo el país, quienes pagan el costo de suscripción más alto del mercado. Cobrar esta prima es posible gracias a que La República ha logrado posicionarse como una herramienta indispensable de trabajo entre los principales ejecutivos del país. Estos factores, aunados a una estructura de costos reducida, permiten que la operación sea rentable.
Un hecho que sin duda resulta paradójico es que este diario haya logrado no solo sobrevivir sino prosperar en los últimos años, los cuales se han caracterizado por la proliferación de medios especializados en economía y negocios, como el diario Portafolio y las revistas Dinero, La Nota Económica, Gerente y Clase Empresarial.

Alianzas
Mientras varios de estos competidores han firmado alianzas estratégicas con prestigiosos medios internacionales, como El Tiempo con The Wall Street Journal Americas y Portafolio con The Financial Times, La República decidió tomar otro camino, suscribiendo alianzas con entidades nacionales por considerarlas más prácticas y de mayor utilidad para sus lectores.
En este sentido La República acaba de firmar una alianza estratégica con Fedesarrollo para lanzar la revista Coyuntura, la cual circulará mensualmente con el diario desde el próximo 19 de mayo. En la nueva revista Fedesarrollo publicará su encuesta mensual de empresarios junto con un análisis detallado de sus proyecciones económicas a corto plazo y la posición editorial de este prestigioso centro investigativo.
La estrategia de La República hacia el futuro es simple: continuar haciendo las cosas que están haciendo hoy pero mejor. Aunque su directivos y accionistas no están interesados en diversificarse editorial ni geográficamente no descartan alianzas que, como la que hay con Fedesarrollo, complementen la información que atañe a sus lectores. El deseo es continuar siendo considerada por los empresarios como una verdadera y útil herramienta de trabajo, sin sustitutos en Colombia, informando de manera veraz, seria y oportuna sobre al acontecer económico.

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