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| 12/26/1983 12:00:00 AM

EL REMEZON AEREO

Mientras Avianca, Aces y Sam se reparten amistosamente el cielo, Aerotal parece condenada a desaparecer

En menos de dos semanas, la aviación comercial colombiana ha sentido uno de los más grandes remezones de los últimos años.
Por un lado, las aerolíneas Avianca, Aces y Sam han llegado a un acuerdo fruto de la concertación promovida por la Aeronáutica Civil y, por otro, una cuarta aerolínea, Aerotal, parece a punto de quedarse definitivamente en tierra.
SEMANA se enteró que recientemente Avianca, la mayor y la más antigua de las empresas aéreas, estuvo dispuesta a comprar a Aces, su principal competidora, pero que el proyecto se frustró porque el presidente Betancur y el director de Aerocivil, Juan Guillermo Penagos, se opusieron, argumentando que la operación tendría efectos monopolistas.
Las dos compañías venían operando en difíciles condiciones económicas y con una muy baja ocupación.
Aces volaba con el 42% de las sillas ocupadas y Avianca con el 52%. Sus pérdidas para 1983 se calculaban en 3 mil millónes de pesos para Avianca y en 160 millónes de pesos para Aces.
Gracias al pacto, que incluye el servicio de interline (que permitira que los pasajes de las tres aerolíneas Avianca, Sam y Aces sirvan para volar por cualquiera de ellas) y la disminución de las frecuencias, se espera que se presente un aumento en la ocupación de sillas.
Un estudio reciente determinó que en Colombia sobraban 12 jets, 7 de los cuales eran de Aerotal. Al retirarse esa compañía sobrarían aún 5, pero gracias a la racionalización pactada por Avianca, Sam y Aces, esta circunstancia no obstaculizará el proceso que elevará a un 65% la ocupación de las sillas.
La crisis de la aviación comercial colombiana se venía acentuando en los últimos tres años. ¿Cómo llegó esa industria a la difícil situación que se vivió en el primer semestre de este año? Aerotal comenzó a finales de 1980 a volar a Miami desde distintas ciudades del país, gracias a un permiso provisional que le concedió la Aeronáutica para transportar pasajeros entre San Andrés y aquella ciudad de La Florida. Pocos meses después puso en práctica un plan de descuentos, que Avianca debió contestar con un descuento adicional para los pasajes en las rutas entre Colombia y Miami.
La guerra de tarifas se generalizó durante 1981 y 1982. Hoy, la Aerocivil, gracias a su director Juan Guillermo Penagos, un hombre elegante de unos 50 años que evita las consideraciones teóricas y prefiere aplicar un criterio práctico, ha logrado un acuerdo trascendental que no se había dado en 68 años de aviación comercial en nuestro país.
El futuro alentador que se anuncia para las empresas firmantes del pacto no es, sin embargo, compartido por Aerotal. Herbert Wild, quien se hiza cargo de la gerencia de la aerolínea propiedad de Víctor Ferrucho y de su esposa, realizó recientemente titánicos esfuerzos, viajando a Miami y a distintas ciudades de los Estados Unidos, en busca de una refinanciación que permitiera a Aerotal volver a volar.
Pero la labor del veterano ejecutivo de la aviación colombiana parece no haber rendido sus frutos. La situación de Aerotal no puede ser más difícil: sus deudas superan los 625 millónes de pesos, en lo que respecta a las acreencias en moneda colombiana, y se acercan a 10 millónes de dólares en cuanto a las deudas en moneda americana.
Sólo en Colombia debe unos 325 millónes de pesos al Banco Popular y más de 300 millónes a la Aeronáutica Civil, acreencias que aumentan día a día en virtud de los intereses.
Según estableció SEMANA, Aerotal cometió un gran error en su contabilidad, al incluir en los activos de sus balances cuatro aviones que había alquilado con opción de compra, pero que en ningún modo le pertenecían. Gracias a ello, obtuvo grandes préstamos y aparentó una situación financiera holgada que se vino abajo cuando los acreedores comenzaron a exigir pagos respectivos. A esto se agrega que Aerotal, es una sociedad de dos personas y de responsabilidad limitada, con un capital inscrito de apenas 5 millónes de pesos.
Con su virtual desaparición y el establecimiento del interline entre las aerolíneas firmantes del pacto, que de seguro será refrendado por Aerocivil en los próximos días, las perspectivas para la aviación comercial colombiana parecen ser alentadoras. -
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