Domingo, 11 de diciembre de 2016

| 1989/05/08 00:00

EL REY MIDAS

Después de un meteórico ascenso, cae un gringo que en un año se puso un sueldo de 550 millones de dólares.

EL REY MIDAS


Nunca antes --y posiblemente nunca después- alguien se había ganado tanta plata en un sólo año. Pero así es. Michael Milken, un norteamericano de 42 años, se ganó en 1987 la nada despreciable suma de 550 millones de dólares. En cada minuto de ese año, día y noche, su ingreso promedio fue de 1.046 dólares (unos 360 mil pesos). Desde la hora en que comenzaba a trabajar --a las 4 y 30 de la madrugada--hasta la hora en que almorzaba en su escritorio, se había ganado lo suficiente para comprar varios Rolls Royce. Y cuando se iba para su casa sus utilidades promedio --durante cada jornada de trabajo--se acercabán al millón de dólares.

Pero así, increible y todo como fue su salario, este genio de las finanzas tendrá que pagar una multa que también superará todos los récords. Hace pocos días, Milken fue acusado por el gobierno norteamericano de haber violado las leyes que regulan el mercado de valores. En el pliego de cargos se le busca imponer una multa que supera los 1.800 millones de dólares y enfrenta penas de prisión por un total de 520 años.

Esa, en terminos reducidos, es la historia del triunfo y caida del financista más famoso de los Estados Unidos. Nacido en California e hijo de un contador, el joven Mike se destacó como un profesional brillante desde que se graduó en el prestigioso colegio de negocios de Wharton, en Filadelfia. Sin embargo, no fue sino hasta 1982 que Milken fue el epicentro de una revolución que cambio para siempre al mercado financiero internacional. Como ejecutivo de cuenta de Drexel Burnham Lambert Inc., una firma de Wall street, Milken diseñó y organizó las primeras emisiones de yunk bonds (literalmente, bonos basura), que fueron vendidos por una serie de compañías para financiar las fusiones y adquisiciones que se han realizado a lo largo de toda esta década.

A la cabeza de su oficina en BeverlyHills, Milken fue la persona clave de mecanismo que ahora se ha vuelto insustituible. Esa labor le generó grandes ingresos a Drexel Burnham Lambert y -por supuesto- a Mike Milken. Según el gobierno norteamericao, la compensación que este recibió fue de 45 millones de dólares en 1983, de 123 millones en 1984, de 135 millones en 1985, de 294 millones en 1986 y de 550 millones en 1987. Los cálculos hechos muestran que las ganancias de ese último año habrían bastado para colocar a Milken en el puesto 65 de las empresas con mayores utilidades en los Estados Unidos, por delante de un conglomerado como McDonald's.

Sin embargo, todo ese dinero no fue hecho como Dios manda. Según la acusación del gobierno, Milken conspiró fraudulentamente para engañar a diversas compañías e incrementar sus ganancias. El caso se basa en los testimonios de Iván Boesky, otro financista que cumple una pena de tres años de prisión y quien, al acusar a su antiguo colega, dejó en claro que aun en el selecto mundo de los negocios no hay cuña que más apriete que la del mismo palo, así acabe con la leyenda del hombre que, en sólo doce meses, se echó al bolsillo nada menos que 550 millones de dólares.

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