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| 10/28/1996 12:00:00 AM

EL TODO POR EL TODO

Tras haber recuperado el control del Grupo 16, Juan Tomás de Salas se la juega toda para tratar de sacar adelante la empresa editorial que había perdido.

La semana pasada, por primera vez en casi 25 años de historia, la revista Cambio16 de España no circuló. Este insólito acontecimiento es apenas uno de los muchos inconvenientes que enfrenta por estos días el Grupo16, la empresa editora de la revista. El Diario16 también ha dejado de circular varios días en las semanas recientes y la empresa les adeuda a los trabajadores el equivalente a 12 millones de dólares, incluido el monto de los salarios que no se pagan desde el mes de junio. Como si fuera poco, las deudas acumuladas por el Grupo16 ascienden ya a 20.000 millones de pesetas, unos 160 millones de dólares.
La crisis del Grupo16 es ya una historia conocida para los observadores que han seguido de cerca la vida del conglomerado editorial. Lo que pocos creían es que en medio de semejante crisis alguien se le midiera a tratar de sacar adelante el Grupo, y menos aún que esa persona fuera quien hace un cuarto de siglo fundó Cambio16. A pesar de los incrédulos, Juan Tomás de Salas ha vuelto al ataque. Desde hace algunos días está despachando de nuevo en su oficina de editor del Grupo 16, ubicada en los suburbios al occidente de Madrid. Después de haber perdido el control del conglomerado editorial hace tres años, De Salas acaba de retomar las riendas con un propósito que para muchos resulta poco menos que una utopía: revivirlo.
Los que lo conocen no dudan en afirmar que Tomás de Salas es un batallador aventurero y veterano de mil batallas. Llegó a comienzos de los años 60 a Colombia e hizo parte de la redacción del diario El Tiempo. Más tarde se vinculó a la agencia France Press en París y a la revista The Economist en Londres, y regresó a Madrid en 1969 a trabajar en la revista España Económica. Dos años después fundó Cambio16 -que debe su nombre al número inicial de accionistas- y la convirtió en uno de los símbolos periodísticos de la transición hacia la era posfranquista. El éxito del semanario fue tan grande que llegó a tener ediciones de más de 500.000 ejemplares y su solvencia financiera dio para crear, en 1976, el Diario16.
Esta época dorada empezó a declinar con la aparición en España de las ediciones dominicales de los periódicos, el auge de la televisión privada y las disputas con algunos políticos. A estas circunstancias se sumó la asfixia a la que se vio sometida Cambio16 por parte de los bancos tras la publicación de investigaciones de la revista contra altas figuras del sector financiero español como Mario Conde y Javier de la Rosa. Pero el golpe de gracia a De Salas lo propinaron inversionistas españoles asociados con el grupo Hersant, al tratar de comprar la mayoría de acciones de Cambio16 y Diario16, pues él, en su esfuerzo por impedirlo, terminó endeudándose de tal manera que no tuvo más remedio que perder el control de la empresa en octubre de 1993.
Los sucesivos traspiés administrativos y financieros fueron la constante en el Grupo16 en los últimos años. En septiembre de 1995 el empresario José Luis Domínguez se convirtió en editor del Grupo16, confiado en que podía sacar adelante la empresa con novedosos proyectos. Sin embargo las buenas intenciones no fueron suficiente. Ante la ausencia de nuevas inyecciones financieras, en diciembre de 1995 Diario16 entró en suspensión de pagos, situación en la que también cayeron Cambio16 y Motor16 en marzo de este año. A raíz de esta situación, Domínguez decidió llamar recientemente a De Salas y venderle la mayor parte de las acciones por el precio simbólico de una peseta. De Salas cuenta ahora con 55 por ciento de la empresa, Domínguez con 15 por ciento y los trabajadores con el 30 restante, que equivale a lo que se les adeuda.
Ahora la pregunta que se hacen los observadores es cómo podrá sacar a flote al Grupo16. Según dijo el propio De Salas a SEMANA, las estrategias son múltiples. En primer lugar, está negociando con los bancos acreedores para lograr una disminución del 80 por ciento de la deuda total del Grupo, de manera que quede en 16 millones de dólares. En igual sentido ha adelantado conversaciones con el Estado para aplazar el pago de las cuotas de seguridad social.
De otro lado, De Salas ha llegado a un acuerdo con los trabajadores para reducir en 50 por ciento el monto de los salarios, procurando no mermar la nómina. Aunque a los empleados la idea de ganar la mitad no les gusta mucho, siempre es mejor que no ganar nada. Por eso han aceptado con estoicismo la frase que él mismo usó en la negociación: "La solución de De Salas es la peor, pero es la única". Finalmente, está tocando la puerta de los bancos y otras entidades para adquirir nuevos créditos. Al cierre de esta edición la Comunidad de Madrid se aprestaba a darle un aval por seis millones de dólares.
Aunque De Salas dice que es "muy mal empresario" y que duró "20 años para ir de la nada al desastre personal", estima que existe un 40 por ciento de probabilidades de éxito en la recuperación del Grupo16. Por eso son muchos los que tienen los dedos cruzados por el éxito del veterano editor.
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