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| 7/21/1997 12:00:00 AM

EL ULTIMO DE LA FILA

Colombia aparece de último en un listado internacional sobre la bursatilidad de los mercados accionarios.

Para nadie es un secreto que el mer-cado bursátil en Colombia es poco desarrollado. Sin embargo muchos se sorprendieron la semana pasada al ver un cuadro elaborado por la International Financial Corporation _IFC_ y publicado por el semanario The Economist. Allí el país aparece en el último lugar en un listado queclasifica 25 economías emergentes del mundo y tres desarrolladas en cuanto al nivel de bursatilidad de sus bolsas de valores (ver gráfico). Más allá del trago amargo que esta información significa para la vapuleada dignidad económica colombiana, muchos se quedaron sin saber qué era lo que se estaba evaluando y por qué el país ocupa tan triste posición. Lo cierto es que la información registrada por The Economist refleja uno de los principales cuellos de botella de la economía colombiana en la actualidad, el cual afecta por igual los niveles de ahorro y la capacidad de financiación de las empresas. Un índice de bursatilidad muestra la proporción entre el volumen de las acciones transadas en un mercado de valores y el número de acciones listadas en el mismo. Esto significa que en un mercado con alta bursatilidad las acciones se transan con gran frecuencia, mientras que si ese indicador es bajo es más difícil hacer transacciones. Poca gente estará interesada en comprar acciones si sabe que es difícil adquirirlas o si tiene la certeza de que será difícil venderlas más tarde porque no hay quien las compre. Por eso los expertos asocian la bursatilidad de un mercado con su nivel de liquidez: en una bolsa con un bajo índice de bursatilidad no hay mucha liquidez a la hora de comprar o vender acciones.Algunos podrán pensar que este es un problema que sólo le interesa a un puñado de yuppies. Sin embargo las limitaciones de un mercado accionario afectan de manera sensible a toda la economía. En un mercado bursátil desarrollado cualquier ahorrador tiene la oportunidad de comprar acciones de las empresas más rentables, lo que contribuye a democratizar la propiedad de los recursos productivos. Desde la perspectiva de las compañías las ventajas también son evidentes: es mucho más barato y eficiente conseguir recursos financieros a través de una colocación de acciones que acudiendo a un banco. Por eso es lamentable que el mercado accionario colombiano tenga tan baja bursatilidad. Para Mauricio Cárdenas, director de Fedesarrollo y coordinador de la Misión sobre el Mercado de Capitales en Colombia, "las causas de la baja bursatilidad del mercado colombiano son simples: es un mercado pequeño, con muy pocas empresas inscritas en él y cuya propiedad se concentra en muy pocas manos". Detrás de esta situación hay factores tan diversos como el temor de los empresarios a dejar entrar dineros extraños a sus compañías, la reticencia a compartir información y decisiones empresariales con otros y la ignorancia de muchos acerca de cómo funcionan las bolsas. Lo curioso es que las bolsas de valores colombianas no siempre fueron así. En la primera mitad del siglo varias compañías en expansión se abrieron al público, al punto que nadie tenía más del 10 por ciento de las mismas. Empresas como el Banco de Bogotá, el Banco de Colombia, Bavaria, Coltejer y Fabricato operaban bajo ese esquema y sus grandes decisiones eran objeto de extensas discusiones en las juntas de accionistas. Esta situación era tan común que darles acciones a los recién nacidos como regalo de bautizo. Sin embargo, con el paso del tiempo, la propiedad de las grandes empresas sufrió un proceso de gran concentración que hoy se refleja en la baja bursatilidad de las bolsas. Los efectos económicos de esta situación no se limitan al ámbito doméstico. La baja bursatilidad del mercado colombiano limita la posibilidad de que el país se integre plenamente a los mercados financieros internacionales. Según Alejandra Torres, jefe de investigaciones de ING Barings, que maneja el portafolio de varios inversionistas institucionales extranjeros que invierten en el país, "el inversionista extranjero es ideal para las empresas colombianas, pues no quiere especular ni ejercer el control de las compañías. Desafortunadamente la iliquidez del mercado colombiano ha desestimulado notablemente a ese tipo de inversionistas".Más allá de las implicaciones que tiene la baja bursatilidad del mercado colombiano, lo que está claro es que cualquier cambio tomará un buen tiempo. Al fin y al cabo las raíces de esta situación están clavadas en lo más profundo de los hábitos de los empresarios y los ahorradores. Y desafortunadamente esas costumbres, como muchos otros rasgos de la idiosincrasia nacional, tardarán mucho en cambiar. ntelefoniatelefoniaEl todo por el todoLa Alcaldía de Bogotá se juega la que podría ser su última carta para transformarla Empresa de Telecomunicaciones de la capital. Lo peor que le puede pasar a quien tiene una gallina de huevos de oro es que, por aferrarse mucho a ella, termine por ahogarla. Algo similar podría estarles sucediendo a quienes tienen que decidir sobre el futuro de la Empresa de Telecomunicaciones de Santafé de Bogotá _ETB_. Hasta hace poco la empresa tuvo un monopolio absoluto en el mercado de telefonía local más atractivo del país. Pero esa condición privilegiada terminó. Y mientras el Concejo de la ciudad ha rechazado las distintas propuestas de la Alcaldía para modernizar la empresa, el valor de la misma va en vertiginoso descenso a medida que avanza la competencia.¿Cómo se explica que el Concejo y la Alcaldía hayan perdido más de dos años en discusiones infructuosas, mientras el valor de la ETB se reducía _según los expertos en el tema_ en más de 200 millones de dólares? ¿Qué opciones le quedan a la ciudad para evitar que languidezca una de las empresas más importantes de la capital del país? Esas son apenas dos de las preguntas que se hacen los observadores cuando el alcalde de Santafé de Bogotá, Paul Bromberg, está a punto de jugarse la que podría ser su última carta para transformar la empresa. Un largo caminoLa llegada a Bogotá de la competencia a la ETB no ha sorprendido a nadie. Al fin y al cabo desde junio de 1994 la ley de servicios públicos abrió la posibilidad jurídica de que eso sucediera en todo el país. Y como pasa en cualquier parte del mundo cuando se diluye un monopolio, los observadores pensaron que la ETB se iba a preparar para enfrentar la competencia, bien fuera con una alianza estratégica con firmas internacionales, a través de una capitalización de la empresa o con la simple privatización de la misma. Esta última opción parecía ser la más viable, pues en la última década se han presentado más de 10 procesos de privatización de empresas de telecomunicaciones en la región en países tales como Chile, Argentina, México, Perú y Venezuela. Estas operaciones han significado mejores servicios para los usuarios y un incremento de la competitividad de esas naciones. Poco dudan que una transformación de ese estilo le vendría bien a una empresa como la ETB pues, si bien ha aumentado su eficiencia en los últimos tiempos, aún está muy lejos de los estándares internacionales (ver cuadro).Por el momento la entrada de la competencia a la capital ya ha empezado a erosionar los intereses económicos de la ETB. Un estudio reciente de las firmas especializadas Citicorp e Inverlink ha señalado que la presencia en Bogotá de Capitel _la empresa constituida por Telecom y un grupo de socios extranjeros que habría de convertirse en la mayor competidora de la ETB_ ha reducido el valor en 205 millones de dólares.Los fracasosEn diciembre de 1995 la Alcaldía presentó el primer proyecto de privatización de la ETB al Concejo capitalino. La propuesta contemplaba la realización de una consulta popular para decidir si la ciudadanía quería privatizar la empresa. El proyecto naufragó en medio de una discusión jurídica que advertía que no se podían realizar consultas populares a nivel municipal.Tras ese fracaso vino la presentación de nuevos proyectos de la administración al Concejo orientados a transformar la ETB en una sociedad por acciones en la que el Distrito mantendría la mayoría de la propiedad y los accionistas privados entrarían a la empresa a través de un esquema de capitalización. El último de estos proyectos fue presentado por la Alcaldía al Concejo el mes pasado. Este episodio concluyó de manera escandalosa el 6 de junio cuando el proyecto se hundió, pues la sesión del Concejo en la que se discutía se tuvo que levantar ante la manifestación que realizaron representantes del sindicato y de sectores populares de la ciudad. Ante esta situación el alcalde Bromberg convocó a sesiones extraordinarias para volver a discutir el proyecto, las cuales concluyeron el pasado 15 de junio con una votación que derrotó de nuevo la propuesta de capitalizar la empresa. Cuando los observadores pensaban que se habían extinguido las posibilidades de transformar la ETB, los concejales María Victoria Vargas y Francisco Noguera propusieron al alcalde la semana anterior que convocara nuevamente a sesiones extraordinarias del Concejo para que la plenaria del mismo decida si el proyecto debe ser debatido por una comisión distinta a la del gobierno. En palabras de María Victoria Vargas, "la decisión que tomó la Comisión de Gobierno de hundir el proyecto de capitalización de la ETB no es representativa del sentir de toda la corporación. No tiene sentido que sólo cinco personas decidan sobre un proyecto tan importante para la ciudad".Hay objecionesPero no todos están de acuerdo con un nuevo debate al proyecto. Según dijo a SEMANA el presidente del sindicato de la ETB, Rafael Galvis, "es una bellaquería que el alcalde y el gerente de la ETB, Sergio Regueros, insistan en presentar un proyecto que ya fue rechazado. Lo único que hacen con eso es no dejarnos trabajar en un momento crítico". Y es que los trabajadores de la empresa tienen una gran labor por delante, pues en estos momentos hay más de 70.000 líneas telefónicas fuera de servicio en Bogotá. Esta crítica situación, resultado del deterioro natural de las redes viejas de la ciudad y de una misteriosa oleada de sabotajes en las últimas semanas, se vio agravada por las restricciones de la empresa en cuanto a sus recursos laborales. A principios del mes de mayo pasado el sindicato expidió una resolución prohibiendo a sus miembros laborar horas extras, restricción que fue levantada la semana pasada. Algunos encuentran sospechoso que el sindicato haya decidido limitar su capacidad laboral justo cuando se presentó el proyecto de capitalización de la empresa y que decidiera volver a la normalidad una vez éste se hundió. Para el presidente del sindicato no hay lugar a sospechas: "Se trata de una simple coincidencia. El sindicato no está de acuerdo con ningún proyecto que pueda comprometer la propiedad de la ETB. Pero nosotros operamos dentro del marco constitucional y legal". Por ahora la urgencia de una definición sobre la ETB es cada vez más apremiante. A fines de la semana pasada Douglas Velásquez, coordinador de la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones _CRT_, advirtió que las empresas que prestan servicio telefónico tienen la obligación de transformarse en sociedades por acciones a más tardar el 31 de diciembre de este año. Según Velásquez, una decisión como esa puede ser adoptada por la junta directiva de cada empresa, lo que en principio eximiría a la ETB de llevar el proyecto al Concejo. Sin embargo existe un concepto del Tribunal Superior de Cundinamarca que señala que de cualquier manera la decisión debe pasar por la corporación. Además, aunque la conversión a sociedad por acciones se pudiera dar en junta directiva, la venta de éstas al sector privado tendría que ser autorizada por el Cabildo.Por eso los observadores esperan con ansiedad las sesiones extraordinarias del Concejo convocadas para el primero de julio por Paul Bromberg. Mientras tanto muchos esperan que no se cumplan las proyecciones del concejal Juan Carlos Flórez, quien dijo a SEMANA: "O la ETB se renueva con capital privado o le pasa lo de Colpuertos: languidece ahogada por su pasivo laboral y termina liquidada".
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