Viernes, 9 de diciembre de 2016

| 1998/11/23 00:00

EL ULTIMO KILOMETRO

Los expertos aseguran que en un mundodonde todos los servicios de telecomunicaciones tenderán a converger, el ganador seráquien tenga el acceso directo al usuario final.

EL ULTIMO KILOMETRO

El tramo más importante de cualquier red de telecomunicaciones es el último kilómetro. Al fin y al cabo es ahí donde entran en contacto el comprador final de todos los servicios con la empresa que los presta. Por este motivo controlar esta última conexión es de gran importancia para cualquier estrategia integral de negocios en este sector.
No obstante, alrededor del mundo, los monopolios tradicionales de telefonía local mantienen un dominio casi total sobre este segmento debido a los altos costos de infraestructura que implica llegar directamente a cada hogar (según The Economist, en 1997 en los países desarrollados solo un 0,3 por ciento de la población contaba con más de una alternativa en telefonía local). Por este motivo, en la mayoría de los países, la competencia en el segmento de telefonía local no ha alcanzado las dimensiones que se observan en los mercados de telefonía móvil, larga distancia e Internet. En su condición de virtuales monopolios y enfrentados a la proliferación de operadores en los otros servicios, las empresas de telefonía local muchas veces tienen la sartén por el mango cuando de negociar tarifas de interconexión se trata. En este contexto, se han convertido en una especie de cuello de botella que frena el normal desarrollo del sector de las telecomunicaciones. A pesar de esto, en los últimos años las empresas de telefonía inalámbrica y las compañías de cable han comenzado a penetrar lentamente este mercado.
En Colombia el servicio de telefonía local se mantuvo aislado de la competencia durante muchos años debido a una reglamentación que no permitía la entrada de nuevos participantes. El servicio estaba en manos de monopolios locales de capital público que se encargaban de cubrir los diferentes municipios. En los de menor población Telecom, en asocio con las empresas de servicios públicos locales, se encargada de prestar el servicio. De esta forma, hasta 1995 Telecom cubría con este esquema 632 de los 1.039 municipios de Colombia.
La verdad es que estos monopolios nunca lograron satisfacer adecuadamente la demanda del mercado colombiano. Por una parte, en 1994, había solamente 12 líneas por habitante en el país, frente a niveles superiores a 60 en los países desarrollados. Además, en ciudades como Bogotá, un usuario tenía que esperar hasta 24 meses para que se le instalara una línea telefónica y con frecuencia una línea dañada podría permanecer en ese estado por varios meses.
La pobre realidad del sector llevó a las autoridades gubernanmentales a modificar la reglamentacion en 1994 para abrir las puertas a la competencia y permitir la entrada del capital privado al sector. La idea era fomentar por medio de la competencia la modernizacion del sistema y un incremento en la productividad y eficiencia del servicio. Desde ese momento múltiples empresas de capital público y privado han incursionado en el negocio, contribuyendo a un aumento ostensible en el número de líneas en servicio, que pasó de 4 millones en 1995 a 5,5 millones al finalizar 1997.

A competir se dijo
Bajo el amparo de la nueva ley muchos grupos privados _incluidos el Grupo Caicedo, el Grupo Robayo, el Grupo Carvajal_ le apostaron al tema de la telefonía local, enfocándose principalmente en ciudades intermedias donde no tendrían que enfrentarse de tú a tú con los monstruos del sector. Por su parte las empresas públicas de mayor capacidad financiera _principalmente las Empresas Públicas de Medellín (Epm) y Telecom_ empezaron a mirar hacia mercados diferentes a los que tradicionalmente habían atendido. Epm y Telecom se han enfocado sobre todo en los mercados de las grandes ciudades, con especial atención al de Bogotá, que es el de mayor potencial y uno de los que presenta los mayores niveles de insatisfacción del cliente.
Para atender Bogotá la Epm montó una nueva empresa _Epm Bogotá_ y estableció una alianza estratégica con la japonesa Itochu con el fin de instalar 100.000 lineas telefónicas entre 1998 y 2002. El objetivo es replicar la experiencia adquirida en Medellín, ciudad que presenta los mejores índices de penetración telefónica y servicio en todo el país. Hoy la Epm ya cuenta con 15.000 usuarios en Bogotá y sigue en marcha su plan de expansión. Telecom, por su parte, creó la empresa Capitel con el fin de instalar 550.000 líneas en la capital del país. De éstas ya están instaladas más de 220.000. Sin embargo las pérdidas de Capitel en este año alcanzan los 230 millones de dólares, lo que ha llevado a muchos a dudar de su capacidad financiera para desarrollar su ambicioso programa de expansión.
En Bogotá la empresa a batir es la Etb, que ante las perspectivas de un aumento en la competencia ha venido modernizando su infraestructura, expandiendo su red y reforzando sus procesos operativos. Los efectos de la competencia ya se han empezado a sentir con fuerza en algunos servicios. Por ejemplo, aunque la demanda todavía supera la oferta, la instalación de una nueva línea en estrato seis ha pasado de costar 550.000 pesos en diciembre de 1997 a 330.000 en la actualidad. La proyección es que la competencia contribuirá a eliminar completamente la tarifa de instalación en los próximos tres o cuatro años.
Hoy en día el único candidato con alguna posibilidad de competir a un nivel importante con la Etb, Telecom y Epm Bogotá en esta ciudad es Tv Cable, que ya tiene una red troncal de fibra óptica que conecta gran parte de la ciudad y que cuenta con más de 60.000 suscriptores de televisión por cable. Aunque la tecnología actual permite utilizar la infraestructura de la televisión por cable para prestar el servicio de telefonía _Tv Cable ya aprovecha su red de fibra óptica para ofrecer acceso a Internet a través de Cablenet_, algunos expertos sostienen que no basta con tener una red sino que lo más importante es la negociacion de la interconexión con las redes ya existentes, y que Tv Cable hasta ahora no ha empezado a moverse en este campo. Por este motivo, algunos creen que si no acelera sus planes de acceso a este segmento, mas adelante encontrará un mercado más maduro con competidores bien posicionados
En Medellin, en cambio, Epm se mantiene como el único operador. Con una teledensidad _número de líneas por habitante_ que supera el 35 por ciento _frente a un promedio para Colombia del 16 por ciento_, y una empresa sólida, eficiente y bien posicionada, sería difícil para otra compañía penetrar este fortín. Sin embargo Telecom ha anunciado planes de ingresar a esa región a través de una compañía denominada Paisatel. No obstante, hasta que no solucione sus problemas en Bogotá es poco probable que tenga las herramientas para competir realmente con Epm.
Barranquilla es la ciudad de Colombia donde hace mayor tiempo existe la competencia en telefonía básica y donde ésta es más equilibrada. La Empresa de Teléfonos de Barranquilla, que al 31 de diciembre del año pasado tenía 136.000 líneas en servicio, se enfrenta con Metrotel, empresa mixta de Telecom, el Banco de Colombia y otros inversionistas, la cual tenía 72.500 líneas en servicio al cierre de 1997. Sin embargo, a pesar de que es la única ciudad del país donde existe hoy en día una verdadera competencia, las tarifas en Barranquilla son muy similares a las del resto del país.
En Cali, la empresa municipal Emcatel enfrenta la competencia incipiente de Calitel _compañía de Telecom que ya tiene 20.000 líneas instaladas en la ciudad_ y de Unitel, que hace parte del grupo Transtel, controlado por el empresario vallecaucano Gonzalo Caicedo. Unitel se ha valido esencialmente de líneas inalámbricas, que son más económicas para incursionar en el mercado caleño. El plan de expansión de la compañía contempla llegar a las 600.000 líneas telefónicas en 2001.
En otras regiones del país también han surgido nuevas compañías con capital privado y mixto. Entre las privadas se destacan el grupo Transtel, que adquirió el control accionario de las empresas de teléfonos de Palmira, Cartago, Buga, Popayán y Girardot y ha iniciado operaciones en Jamundí, Cali y Yumbo. Adicionalmente, se encuentran entre otras Emtel en Popayán, Avantel en Pereira, Etell _propiedad de Carvajal y el Grupo Robayo, entre otros _en la región del Meta, Escarsa _propiedad de Carvajal_ y Teletequendama en Girardot.

El futuro del sector
Los expertos coinciden en que en Colombia el segmento de la telefonía local ha mantenido unos precios supremamente bajos para el promedio mundial, que no reflejan los costos reales de la operación, más aún si se tiene en cuenta la gran ineficiencia de la mayoría de las compañías.
Por lo tanto, a pesar de la competencia, los precios tenderán a subir a medida que los subsidios vayan desapareciendo. Hoy en Bogotá una llamada local de tres minutos cuesta alrededor de 38 pesos, mientras en Estados Unidos cuesta alrededor de 300 pesos.
Por otro lado, se espera que en el futuro cercano sigan ingresando empresas al mercado, particularmente teniendo en cuenta que la licitación de licencias de LMDS _siglas en inglés para sistema de distribución local multipunto_ está programada para los próximos meses. Este sistema permite llegar por vía inalámbrica a los hogares con servicios de voz, datos y video. Es también previsible que se privaticen algunas empresas públicas. A finales de 1997 la Epm se adjudicó una participación del 37 por ciento en Emtelsa, la empresa de telefonía de Manizales, superando a un consorcio conformado por la Organización Sarmiento y Transtel, y las empresas de Bucaramanga y Pereira también se encuentran en proceso de privatización.
En este nuevo esquema de competencia se espera que mejore dramáticamente la oferta de líneas y el portafolio de servicios teléfonicos en el país. Esta tendencia la confirma el crecimiento de las líneas digitales que ofrecen mejor calidad, seguridad y una amplia gama de servicios (ver gráfico). Según el gerente de Epm Bogotá, Fernando Panesso, lo que es claro es que: "Hoy los usuarios del sistema telefónico hacen hasta lo imposible para acceder a una nueva línea telefónica. Con este nuevo proceso de competencia, en el futuro cercano serán las compañías telefonicas las que se tengan que mover para obtener un nuevo cliente".

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