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| 9/5/2004 12:00:00 AM

El vaquero conquista el Pielroja

La Philip Morris llegó a un acuerdo para comprar Coltabaco. Con esa movida se quedaría con la mitad del mercado de cigarrillos en Colombia.

Los coqueteos duraron varios años. Muchas veces se rumoró sobre el interés que tenían las multinacionales Philip Morris y British American Tobacco (BAT) en comprar Coltabaco, la compañía tabacalera más grande y antigua del país. Finalmente, el pasado martes 31 de agosto se confirmaron las habladurías. Los accionistas mayoritarios de Coltabaco, filiales del Grupo Empresarial Antioqueño, aceptaron venderle el 51,8 por ciento de las acciones a Philip Morris, en una operación que se realizará en bolsa a través de una Oferta Pública de Adquisición (OPA). En ella, la multinacional estadounidense, dueña de la marca Marlboro, espera adquirir no sólo la participación del conglomerado paisa en Coltabaco, sino todas las acciones de la empresa, por un valor total cercano a los 310 millones de dólares.

El monto del negocio sorprendió. Tanto los compradores como los vendedores sostienen que el precio ofrecido es alto. Los 310 millones de dólares que está dispuesta a pagar Philip Morris equivalen a cerca de 20 veces las utilidades antes de intereses, depreciaciones e impuestos (Ebitda) de Coltabaco, un múltiplo muy superior al utilizado en otras transacciones de la industria tabacalera mundial. "Esto demuestra lo valioso que resulta para nosotros adquirir una empresa como Coltabaco", dice Luc Gerard, gerente de la multinacional en Colombia.

En efecto, con esta operación Philip Morris se convertiría en el líder del cuarto mercado de cigarrillos más grande de Latinoamérica, una región en donde libra una fuerte batalla con su principal competidor, la BAT. Esta última empresa, dueña de marcas como Belmont o Kool, domina el 80 por ciento del mercado brasileño -el más grande de la región-, mientras que Philip Morris tiene el liderazgo en México y Argentina. En Colombia, en cambio, son los productores locales -Coltabaco y Protabaco- los que dominan el mercado, por lo que hacerse a una mayor tajada de la torta resultaba atractivo para las dos compañías extranjeras. Ambas participaron en la puja por Coltabaco, pero al final la propuesta de Philip Morris fue la ganadora.

Tabaco fino

Una de las principales fortalezas de Coltabaco es su portafolio de marcas. Algunas de ellas, como Pielroja o Boston, tienen gran aceptación entre los fumadores colombianos, al punto que Coltabaco vende hoy cerca del 48 por ciento de los 20 millones de cigarrillos que se consumen anualmente en el país. El resto del mercado se lo reparten Protabaco, dueña de marcas como Mustang y Premier, con 29 por ciento de participación, BAT con 19 por ciento y Philip Morris con 3 por ciento.

Coltabaco cuenta además con una fuerza de ventas propia y una red de distribuidores que le permiten vender sus productos en la mayor parte de Colombia. Hacerse a estos canales de distribución es sin duda uno de los principales beneficios para Philip Morris, cuya marca Marlboro tiene actualmente una cobertura geográfica muy limitada.

Desde el punto de vista financiero, los números de Coltabaco también son positivos. Sus ventas, que en 2003 ascendieron a 217.000 millones de pesos, han venido aumentando a una tasa promedio de 12 por ciento en los últimos cinco años, a pesar de la tendencia decreciente del consumo de cigarrillos. En Colombia, como en el resto del mundo, las ventas en unidades han venido cayendo (cerca de 1 por ciento anual), debido a las campañas que adelantan las autoridades contra el tabaco por sus efectos nocivos contra la salud. Esto y la recesión que atravesó el país hace algunos años desataron una guerra de precios entre las marcas de cigarrillos y obligaron a los productores locales a redoblar sus esfuerzos para vender en los mercados externos.

Coltabaco, por ejemplo, exportó entre 2001 y 2002 más de 1.000 millones de dólares, especialmente a Estados Unidos. En 2003 las ventas a ese país se suspendieron a causa de una demanda contra Coltabaco por los despachos de cigarrillos realizados al estado de la Florida los dos años anteriores sin el consentimiento de la empresa. Estos se vendieron sin pagar impuestos en otros estados. El lío se está resolviendo a favor de la compañía colombiana, que ya reanudó las exportaciones al mercado estadounidense.

Este desempeño, sumado a los permanentes rumores de venta, se ha reflejado durante el año en un aumento del 190 por ciento en el precio de la acción de Coltabaco. Apenas se conoció el acuerdo al que habían llegado los accionistas mayoritarios con Philip Morris, la acción subió 20 por ciento, alcanzando un máximo histórico de 11.520 pesos cada una. Philip Morris pagará, si todo sale como está previsto, 4,88 dólares por acción (12.457 pesos al tipo de cambio de finales de la semana pasada), un precio que, según distintos analistas consultados por SEMANA, refleja el potencial de valorización de la tabacalera colombiana en manos de la multinacional.

¿Qué sigue?

El negocio, sin embargo, todavía no es un hecho. Ya la junta directiva de Coltabaco ratificó la aceptación de la oferta, según un comunicado enviado por el presidente de la compañía, Darío Múnera. Ahora falta presentarla en la asamblea de accionistas y conseguir la aprobación de las Superintendencias de Valores y de Industria y Comercio. Las autoridades deberán revisar que la operación sea transparente, que respete los derechos de los accionistas minoritarios y que no restrinja la libre competencia. Sólo entonces Philip Morris podrá comenzar a comprar las acciones de Coltabaco a todo aquel que quiera vendérselas.

De concluir con éxito el negocio, es claro que Philip Morris se anotaría un gol. Para el Grupo Empresarial Antioqueño significaría dar un paso más en la estrategia de enfocar sus inversiones en tres sectores: financiero, cementero y de alimentos. Y para el resto del mercado implicaría enfrentarse a la poderosa competencia de una multinacional que, de la noche a la mañana, pasaría a vender la mitad de los cigarrillos que se consumen en Colombia.
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