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| 10/17/2004 12:00:00 AM

En la calle y por el piso

La abundancia de dólares callejeros ha forzado la caída de su precio en las casas de cambio. Y puede seguir cayendo...

Quienes por estos días quieran vender los dólares que juiciosamente han guardado debajo del colchón se encontrarán con una desagradable sorpresa. El precio del billete verde en la calle ha caído vertiginosamente durante las últimas semanas e, incluso, algunas casas de cambio y cambistas profesionales han decidido dejar de comprarlo. Tener dólares en efectivo se ha convertido no sólo en un mal negocio sino en un verdadero encarte.

A comienzos de agosto el dólar en la calle podía venderse a 2.500 pesos, cuando la tasa representativa del mercado (TRM) estaba a 2.612 pesos. Desde entonces, el precio del billete callejero se ha desplomado y la diferencia con la TRM es cada vez mayor. La semana pasada, cuando ésta bordeaba los 2.570 pesos por dólar, las casas de cambio compraban dólares a 2.270 pesos. En algunas ventanillas no se ofrecía más de 2.100 pesos por el desprestigiado billete verde. ¿Qué está pasando?

Como siempre, la primera explicación de un bajonazo de esta magnitud -casi 300 pesos en menos de dos meses- es la abundancia de dólares en la calle. No se sabe a ciencia cierta de dónde están llegando estos dólares. Algunos señalan el aumento en el tráfico de pasajeros internacionales y otros sospechan del lavado de dólares del narcotráfico. El año pasado el Banco de la República recibió 1.000 millones de dólares en efectivo de los bancos. Estos, a su vez, los compran a las casas de cambio, los cambistas profesionales y a sus clientes. A julio de 2004, esta cifra iba por los 750 millones de dólares, según estadísticas del banco central.

A esta avalancha de dólares se sumó una medida que tomó el Banco de la República hace un par de meses y que explica en parte por qué la divisa en la calle está cada vez más barata. Desde el pasado primero de octubre, los bancos no pueden depositar sus dólares en efectivo en el Emisor, como ocurría en el pasado, para que éste los transportara y consignara en sus cuentas en el exterior.

"El aumento de los dólares en efectivo que consignaban los bancos le estaba comenzando a generar dificultades y riesgos operativos al Banco de la República", dice José Darío Uribe, gerente técnico del Emisor. Por eso, como lo han venido haciendo otros bancos centrales en América Latina, el Banrepública decidió dejar de prestar este servicio.

Ahora los bancos deben sacar ese dinero por sus propios medios, contratando, por ejemplo, una compañía transportadora de valores, lo que les encarece la operación. Por eso algunas entidades financieras decidieron dejar de comprar dólares en efectivo y otras lo siguen haciendo pero a precios cada vez más bajos. El menor interés de los bancos por comprar los billetes verdes se ha reflejado en los precios en las casas de cambio, que son el principal proveedor de divisas en efectivo de la banca.

En las próximas semanas se espera que los dólares callejeros sigan cayendo, al menos mientras los bancos y las casas de cambio descifran cómo hacer para sacarlos al exterior. Algunos prevén que su precio podría llegar incluso hasta los 2.000 pesos por dólar.

Por lo pronto, quienes tengan dólares es mejor que los guarden, y quienes puedan comprarlos es el momento de hacerlo. Aunque no hay perspectivas de que el precio mejore en el corto plazo, es probable que el próximo año se revierta la tendencia. El negocio es redondo: comprarlos hoy baratos para venderlos después caros.
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