Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 2000/01/10 00:00

En contravia

Con las voladuras de torres de energía la guerrilla está actuando contra sus principios, al impedir que compañías como EPM adelanten inversión social.

En contravia

Durante las últimas semanas la guerrilla se ha dedicado a volar torres de energía de propiedad de las Empresas Públicas de Medellín —EPM—, ISA e Isagen a lo largo y ancho de Antioquia. Los guerrilleros aseguran que estos ataques se deben, por un lado, a que el servicio de energía en los municipios de ese departamento es excesivamente caro y, por el otro, a que el gobierno está regalando ISA e Isagen a través de la privatización.

Lo paradójico en este cuento es que los actos de la guerrilla parecieran ir en contra de lo que ellos mismos pregonan. EPM tiene los servicios de energía más baratos del país y los subsidios que entrega esta empresa superan los 60.000 millones de pesos al año (ver gráfica). La compañía calcula que la voladura de torres implicará pérdidas por más de 23.000 millones de pesos, no sólo por la reparación de las mismas —que tendrá un valor de 8.000 millones—, sino que se restringe el despacho normal de energía, lo que originará un recorte en el sistema interconectado con un costo superior a los 15.000 millones de pesos, resultado de mayores tarifas de energía. Según Ramiro Valencia Cossio, gerente de EPM, “ los actos de la guerrilla van en contravía de sus propios pensamientos ya que lo único que logran es que el servicio de energía en Antioquia tenga que subir. En efecto, tendremos un alza promedio del 4 por ciento en las tarifas que se cobran a los consumidores de los diferentes estratos, y además tendremos que llevar a cabo un racionamiento en todos los hogares y en el alumbrado público”.

Pero la cosa no para ahí. La guerrilla no parece tener en cuenta que EPM no solamente cobra la energía más barata del país sino que los municipios a donde llega esta empresa reciben transferencias por 13.000 millones de pesos al año. Los subversivos están, entonces, jugando un papel confuso, pues por un lado dicen que están protegiendo a los municipios del nororiente antioqueño pero por el otro los están perjudicando, pues lo cierto es que las transferencias que EPM hace a estos municipios se ven disminuidas cada vez que la compañía arroja pérdidas o cuando no se puede generar energía. Y esto precisamente es lo que están logrando los guerrilleros con la voladura de torres.

Un hecho adicional que pareciera desconocer la guerrilla es que, a pesar de que se opone al sector privado, a la larga lo único que está haciendo es beneficiándolo. Debido a que EPM e Isagen no podrán generar energía hacia al norte del país por un tiempo, esa demanda será suplida por las empresas privadas de la Costa Atlántica y Venezuela, obteniendo así unas ganancias económicas que de estar funcionando correctamente el sistema no se darían. Es decir, no solamente está perjudicando el patrimonio público del país sino que está generando rentas excesivas a ciertos jugadores del mercado.



La inversión social

Pero afectar empresas como EPM no sólo trae beneficios para otras compañías del sector, sino que perjudica notablemente el cronograma de inversiones de esta empresa. Por ser una de las compañías más eficientes y rentables del país, EPM se ha convertido en una gran generadora de empleo vía inversión, rubro que superará el billón de pesos para el año 2000. Y las inversiones no sólo son para expansión, sino que muchos de estos recursos están destinados a lo que la compañía denomina ‘inversión social’. En aportes al desarrollo social del municipio de Medellín, por ejemplo, la compañía se gastará 81.000 millones de pesos en 1999. Eso sin contar obras como la planta de aguas residuales de San Fernando, en la cual se invirtieron 120 millones de dólares, con grandes beneficios para la población de esa ciudad. Finalmente están las inversiones en recuperación ambiental, que tienen que ver con el control a la erosión y reforestación en el departamento, por un monto que supera los 5.000 millones de pesos al año.

Es por todo ello que los actos perpetrados por el ELN y las Farc van totalmente en contra de lo que sus cabecillas pregonan. Sus acciones se han convertido en simples actos de destrucción y desestabilización, que no tienen en cuenta las consecuencias que traen para la población en general. Con sus ataques a la infraestructura de empresas como EPM, ISA o Isagen —que son ejemplos de eficiencia y de buen manejo de recursos y que llevan años beneficiando a la ciudadanía—, más que atacar al gobierno y/o al establecimiento lo que verdaderamente están haciendo es atacar a la población civil de las regiones afectadas. Y esto, en teoría, es precisamente lo que la guerrilla dice defender.

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