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| 6/23/2012 12:00:00 AM

¿En dónde está el petróleo?

La producción de crudo, que el año pasado venía en ascenso, ha perdido ritmo. Este sector, en el que están cifradas las expectativas de crecimiento del país, nada que arranca.

Colombia esperaba llegar el año pasado a producir la mítica cifra del millón de barriles diarios de petróleo. Lograr este nivel entusiasmó al país, pues ya era hablar de palabras mayores en esta industria. Para dimensionarlo, este volumen es el que producen varios de los países árabes medianos; es casi la mitad de lo que registra Nigeria, el gran productor africano; el doble de lo que produce Ecuador, y un poco menos de la mitad de la producción venezolana, estimada en 2,4 millones de barriles por día. Pues bien, ya ha pasado la mitad de 2012 y nada que se consigue el primer millón. Centros de investigación como Anif y Fedesarrollo creen que en este año no será viable alcanzar esta meta como se proyectaba. Con algo de suerte tal vez se alcance, pero en 2013.

El asunto comienza a inquietar porque en este sector están basadas muchas de las expectativas de crecimiento del país. A pesar de que Colombia no es una nación petrolera, sí depende cada vez más de esta industria. El 50 por ciento de las exportaciones corresponde a las ventas de crudo y el incremento en el recaudo de impuestos el año pasado obedeció, en gran parte, a los mayores gravámenes pagados por las petroleras, particularmente por Ecopetrol.

El crudo es, además, el sector que más inversión extranjera directa está recibiendo. El 40 por ciento de lo que entró el año pasado por este concepto se dirigió a este sector. Varias regiones productoras del país dependen de las regalías por hidrocarburos. Este año se distribuirán 9,5 billones de pesos que irán a más de 1.000 municipios.

Lo más preocupante es que los precios internacionales del crudo están bajando con la crisis internacional -cayeron 20 por ciento en las últimas semanas y el barril de petróleo, para entregar en agosto, llegó a bajar a 78 dólares-, lo que podría cambiar las perspectivas fiscales para Colombia. Se estima que cada dólar que baje el precio en el mercado internacional impacta en unos 300.000 millones de pesos las finanzas públicas. Fedesarrollo calcula que con una caída de 20 dólares en un año completo el país podría dejar de recibir 6 billones de pesos. Las petroleras también se verían muy afectadas porque sus proyecciones están hechas sobre un precio de 90 dólares el barril.

El asunto es que a pesar de que en los últimos años han llegado a Colombia millonarias inversiones y muchas compañías al sector petrolero, no han encontrado importantes yacimientos que le permitan aumentar la producción de crudo y garantizar que el país cuente con reservas para mantener la autosuficiencia, por lo menos durante una década.

Con el actual nivel de reservas -2.250 millones de barriles- Colombia tendría recursos de petróleo para ocho años, un dato que palidece si se mira a Venezuela, que sobrepasó a Arabia Saudita, la nación privilegiada por grandes reservas del combustible. Los datos son elocuentes: Venezuela tiene actualmente el 18 por ciento de las reservas mundiales de petróleo -297.000 millones de barriles- que le alcanzarían para abastecerse durante más de 100 años.

El ministro de Minas y Energía, Mauricio Cárdenas, es consciente de que las empresas deben realizar más inversiones para buscar crudo. Señala que el nivel de reservas está por debajo de los estándares internacionales de diez años. Para el presidente de la Asociación Colombiana del Petróleo, Alejandro Martínez, se necesitará invertir en el sector 120.000 millones de dólares en la próxima década para incrementar las reservas, que es lo realmente importante. Y Amylkar Acosta, miembro de la Junta Directiva de Ecopetrol, afirma que después de Caño Limón -en la década de los ochenta- y de los descubrimientos en Cusiana y Cupiagua no se ha hecho un gran hallazgo de petróleo en el país. La nación se ha dedicado casi que a 'exprimir' los viejos pozos existentes. Más del 70 por ciento de la producción proviene de estos pozos que ya están agotando sus recursos.

Por eso la prioridad es encontrar crudo. La Agencia Nacional de Hidrocarburos lanzó la Ronda Petrolera 2012 en la que subastará 115 bloques o áreas para exploración en todo el territorio nacional y en mar para incentivar la llegada de nueva inversión extranjera. En este año espera alcanzar la cifra récord de exploración de 150 pozos. Sin embargo, eso no quiere decir que en todos se encuentre. Históricamente, solo en el 30 por ciento de los casos hay algún hallazgo.

Preocupaciones del sector

Los esfuerzos por hallar petróleo se han visto frenados por una serie de factores que, según las compañías, están jugando en contra. Uno de ellos tiene que ver con problemas de inseguridad. En los últimos meses resurgieron los atentados contra la infraestructura petrolera, algo que había casi desaparecido. El año pasado se contabilizaron 84 ataques contra oleoductos y carro tanques y en 2012 se han incrementado los atentados contra el oleoducto de Caño Limón Coveñas. También aumentaron los secuestros contra el personal del sector.

Otra preocupación tiene que ver con las demoras en el otorgamiento de licencias ambientales. Según Alejandro Martínez, de la Asociación Colombiana del Petróleo (ACP), el tiempo en el trámite de una licencia pasó de seis meses a más de un año. "Hay una enorme preocupación en el sector porque se perdió eficiencia. Actualmente hay 101 licencias represadas". El presidente de Pacific Rubiales, José Francisco Arata, espera que en el tercer trimestre de este año se solucionen los problemas de licencias para la compañía con el fin de aumentar la producción en 20 por ciento frente al año pasado. Según la Agencia Nacional de Licencias Ambientales, la entidad encargada de dar el visto bueno o negar las licencias, las demoras obedecen a que se han duplicado las solicitudes en el último año.

La producción de petróleo también se ha visto afectada por las protestas sociales. Analistas del sector señalan que, dado que la industria está ganando visibilidad, se están moviendo intereses de toda clase, desde las demandas de las comunidades que quieren que las compañías les construyan carreteras, escuelas y hospitales -tarea que debe realizar el gobierno- hasta presiones de dirigentes políticos y organizaciones sindicales que buscan mayor representatividad.

Algunas compañías se quejan por cambios en las reglas de juego ante un posible aumento de los impuestos en la reforma tributaria que presentará el gobierno en el segundo semestre del año. Las petroleras aseguran que son las que más altos tributos pagan frente a otros sectores de la economía porque no tienen rentas exentas ni beneficios en renta y patrimonio.

Otro de los temas sobre los cuales se pide mayor claridad es en la renegociación de los contratos petroleros, algunos de los cuales están por vencerse en el mediano plazo. Algunas compañías han expresado su preocupación porque no tienen certeza en torno a si seguirán o no operando en Colombia, en un sector considerado de alto riesgo. Para ellas es vital una pronta definición sobre el particular porque de esto dependen las inversiones millonarias que deben realizar en el largo plazo en el país.

Pero así se eliminen o minimicen estos problemas, encontrar petróleo siempre será una lotería. Una de las apuestas del gobierno es que los inversionistas también busquen el crudo no convencional, es decir, el que está a mayor profundidad o el que se encuentra en forma de esquisto, en rocas más duras. Según datos de la Agencia Nacional de Hidrocarburos, el país tiene un potencial muy grande en este sector -el nivel de reservas podría ser 30 veces superior a las actuales-. Sin embargo, su extracción requiere tecnología de punta y cuantiosas inversiones.

Además, no deja de preocupar el tema del transporte de crudo. Los oleoductos no tienen la capacidad suficiente, aunque se espera que esto mejore con la creación de Cenit, una filial de Ecopetrol, que se especializará en el transporte de hidrocarburos. En síntesis, es importante que el país no desfallezca en su búsqueda de petróleo. Ahora más que nunca se necesita que este sector no se frene, pues es la locomotora que está moviendo la economía.
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