Sábado, 21 de enero de 2017

| 1991/11/18 00:00

EN LA CUERDA FLOJA

Las medidas adoptadas en Venezuela para liberar el mercado automotor ponen a temblar a las ensambladoras colombianas.

EN LA CUERDA FLOJA

EL ANUNCIO CAYO COMO UNA BOMBA ENTRE los ensambladores colombianos. Después de varios meses de estar explorando la unificación de criterios con los ensambladores venezolanos para el manejo global del sector automotor, las autoridades del vecino país decidieron abrir de manera abrupta su mercado, rebajando sustancialmente los aranceles y permitiendo la importación de vehículos usados. Y dado que a partir del primero de enero de 1992 entrará en vigencia la eliminación de aranceles en el Grupo Andino, la decisión venezolana de no estar acompañada por un acuerdo previo entre los dos países podría llegar a sacar del mercado a los carros colombianos.
El problema es tan grave para los ensambladores nacionales, que algunos de ellos han manifestado su intención de dedicarse a importar en lugar de producir, si no se establecen unas reglas de juego claras para el sector.

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