Sábado, 10 de diciembre de 2016

| 1997/05/05 00:00

EN LA CUERDA FLOJA

A juzgar por la cantidad de liquidaciones que ha habido este año, la recuperación de la economía no es tan clara como la pintan.

EN LA CUERDA FLOJA

Para muchos analistas, después de un año con tan malos resultados económicos como 1996 resulta difícil pensar que las cosas puedan empeorar. Al fin y al cabo el crecimiento del Producto Interno Bruto _PIB_ apenas superará el 2,0 por ciento, la producción industrial cayó 8,3 por ciento en el último trimestre del año y las ventas del comercio al por menor bajaron 1,9 por ciento. Lo lógico, entonces, sería pensar que después de la tormenta viene la calma. Sin embargo, la verdad es que los augurios no son los mejores pues ya hay pistas que indican que todavía no han llegado las vacas gordas. Una de ellas es el número de liquidaciones que ha habido en el año. La cifra llega a 29 hasta marzo, monto que supera los 20 procesos que hubo en el segundo semestre de 1996. Las causas de ese fenómeno son de todo orden, especialmente de carácter económico. Sin embargo no es el único factor determinante. Según el superintendente de Sociedades, Darío Laguado, "el aumento en el número de liquidaciones obedece especialmente a un cambio de política al interior de la entidad. Antes se disfrazaban quiebras detrás de la figura del concordato. Es decir, se admitían en concordato sociedades que no tenían cómo salir adelante, cuando resulta que son dos cosas completamente distintas, pues el concordato sólo se da cuando una empresa cuenta con mecanismos para recuperarse".La verdad, no obstante, es que si a la cifra de las liquidaciones de este año se le suma la de concordatos, la cantidad de empresas que están en problemas sube a 46 en el primer trimestre del año, que es más de la mitad de las 80 agobiadas durante todo 1996. Sin embargo hay que tener en cuenta que con el cambio de filosofía es probable que varias de las que están en concordato terminen por salir adelante. De todas formas las cifras muestran que las cosas no van por buen camino. Lo que hay que preguntarse entonces es qué puede estar pasando. Y para ese interrogante hay respuestas tanto administrativas como económicas. Laguado, por ejemplo, asegura que en la mayoría de los casos ha encontrado un mal manejo empresarial, "pues los administradores no han aprendido a prever el futuro y a adaptarse a los cambios".Otra explicación sobre la que parece haber consenso al hablar de las dificultades de las compañías es sobre la debilidad de la demanda. De hecho, aunque la encuesta de opinión industrial de la Andi mostró en enero un crecimiento en la producción del 4,0 por ciento y del 4,3 por ciento en las ventas, también dejó en claro que la falta de demanda sigue siendo el factor que más preocupa a los empresarios. El resultado concuerda con la cantidad de liquidaciones y concordatos, pues para nadie es un misterio que si no hay quien compre a las empresas se les daña el caminado.Y si por el lado de la industria el tema de la demanda no anda bien, por el de los comerciantes las cosas no son mejores. De las 49 sociedades que han sido liquidadas entre junio del año pasado y marzo de este año 12 pertenecen a ese sector. Y es que si hay un negocio que se ha visto afectado por la apertura y por las importaciones, tanto legales como ilegales, es el del comercio tradicional. Tal y como dice Darío Laguado, "por ser esta la era de los hipermercados, el almacén tradicional está siendo desplazado por lugares en donde uno encuentra productos nacionales e importados a la vez, donde los precios son más bajos y hay espacios más amplios". Así las cosas, si a las dificultades de los comerciantes se unen las que ya han comenzado a manifestar empresarios de otros sectores, la única conclusión posible es que desde ya toca empezar a ejercitar los brazos para poder nadar en medio de la tormenta, que en lugar de bajar parece acrecentarse.

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